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MASONERÍA DE CASTILLA Y LEÓN

Gibraltar, lugar de referencia para la masonería española

La decisión de la logia San Juan, la más antigua del Peñón, de realizar sus rituales en castellano a partir de 1828 abre el camino a la iniciación de muchos españoles

Eva Reyes / Gibraltar | Actualizado 06.12.2009 - 01:00
 

Imagen de la sala de reuniones del Instituto Masónico de Gibraltar.

Un estudio realizado por el investigador y profesor gibraltareño Keith Sheriff sobre la masonería en la zona del Campo de Gibraltar ha abierto una nueva vía para explicar los orígenes masónicos contemporáneos en España.

Según Sheriff, a pesar de que la tendencia es atribuir estos orígenes a la influencia francesa y descartar las conexiones con Inglaterra, sus investigaciones revelan que no es así y que, en ese sentido, Gibraltar jugó un papel crucial.

La fecha clave es 1828 cuando la logia gibraltareña San Juan, la más antigua que pervive en el Peñón (1767) seguida por Inhabitants (1777), comienza a utilizar el español en sus rituales. Esto se debe a que, tras la marcha de los artilleros que formaban parte de esta logia, cuyo primer nombre fue precisamente Artillery, el futuro de San Juan estaba en el aire. Fue entonces cuando el secretario de la logia Friendship recomendó a ocho masones españoles para que la sociedad, integrada básicamente por civiles tras la salida de los artilleros, pudiera sobrevivir.

La utilización del castellano por parte de San Juan atrajo a muchos españoles del Campo de Gibraltar y el resto de España que son iniciados por esta emblemática logia. "Cuando en 1868 estalla la masonería en España, son muchos los masones vinculados al Peñón. Además, la comarca ya tenía actividad propia, aunque a través de logias clandestinas. Entre 1868 y 1936, época dorada de la masonería española, el Campo de Gibraltar aglutina al 20% de los masones del país. Otro detalle a destacar es que en 1936, cuando comienza la Guerra Civil española, La Línea es la ciudad con más masones, unos 900, distribuidos en dieciocho logias. Había incluso tres logias de constitución española en Gibraltar", puntualiza Keith Sheriff.

El investigador agrega que el papel de Gibraltar volvería a ser fundamental al ejercer de intermediario en el reconocimiento de la Gran Logia española por la de Inglaterra tras la legalización de la masonería en España a su regreso a la democracia. Tras el estallido de la Guerra Civil, el Peñón se convierte además en el refugio de muchos masones españoles, aunque se les impide el acceso a las logias del Peñón al considerar la Gran Logia de Inglaterra que estaban demasiado politizados. Para garantizar aún más el cumplimiento de su decisión, la Gran Logia inglesa prohibió a San Juan utilizar el español en 1945.

La logia gibraltareña nunca estuvo de acuerdo con esta medida, así que escogió un camino intermedio. Ese camino fue permanecer abierta pero no llevar a cabo ni iniciaciones, ni otros grados.

La prohibición de utilizar el castellano cesó en 1956. En su levantamiento fue importante la intercesión de Antonio Mena, quien en 1960 se convirtió en el primer gran maestro del distrito masónico del Peñón no británico. Miembro de San Juan, había nacido en España.

Desde entonces, la actividad masónica ha seguido por derroteros muy distintos en España y Gibraltar, respectivamente. Así, según Sheriff, no prolifera en la comarca, "quizás porque fue uno de los puntos masónicos más fuerte del país y, por tanto, uno de los más reprimidos en la guerra y la dictadura".

Por contra, el distrito del Peñón, cuya primera logia surgió en 1727 bajo el nombre de San Juan de Jerusalén, sigue siendo prolífico, pues hay tres constituciones: la inglesa, con siete logias; la escocesa, con cuatro; y la irlandesa, con dos. Todas ellas son muy activas y prueba de ello es que el Instituto Masónico de Gibraltar, que está situado en Prince Edward’s Road y es utilizado por todas las logias, acoge reuniones casi todos los días de la semana. Unas 350 personas en total las componen.

Aunque hay diferencias entre las logias según la constitución a la que pertenecen, todas ellas dividen a sus integrantes en tres grados: aprendiz, compañero y maestro masón. En las reuniones masónicas no hay debate -la política y la religión son temas especialmente excluidos-, ya que éstas sólo sirven para otorgar grados y elegir a sus responsables.

Sheriff, gran conocedor del tema, asegura que las logias son sociedades "altamente filantrópicas que suelen colaborar con organizaciones sin ánimo de lucro y financiar importantes proyectos". En cuanto al acceso a las mismas, el investigador expone que es "fácil. A diferencia de lo que se piensa, las logias no son sociedades de élite. De hecho, están abiertas y cuentan con personas de condición social muy diversa, aunque sí es un requisito ser creyente", concluye.

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