VÍDEO logia de Valladolid
http://www.elnortedecastilla.es/videos/programas/radamantis/693205679001-radamantis-logias-masonicas.html
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Londres, Reino Unido. El Fondo de Caridad de la Gran Logia Unida de Inglaterra ha donado en los últimos dos meses más de 1 millón de libras para las obras de beneficiencia. 402.000 libras se han donado para la investigación médica, los jóvenes y personas con diferentes problemas.
La Cruz Roja Británica ha recibido 50.000 libras para financiar una unidad ambulatoria en el West Wales. La catedral de Worcester ha recibido 25.000 libras para financiar un aprendiz albañil/mason. La Sociedad de Epilepsia ha recibido 38.000 libras para financiar un proyecto de investigación sobre la genética de la epilepsia y la Universidad de East Anglia ha recibido 50.000 libras para la investigación de los biomarcadores para el cáncer de próstata.
Las ráfagas de viento intentaban levantar ayer sin éxito la tela roja que ocultaba a la vista de los presentes la placa que la logia masónica de Vitoria ha colocado a los pies de la tumba de Manuel Iradier para rendirle homenaje en el centenario de su muerte, mientras la veintena de asistentes al acto combatían al frío que traía el aire a la espera de que el reloj marcase las doce del mediodía. Rodeando la tumba, el presidente de los masones, Juan Martín, y su compañero de logia y Síndico de la ciudad, Javier Otaola, arropaban a Álvaro Iradier, biznieto del ’Muni’, en este acto de recuerdo a la figura del célebre explorador.
«Queremos reconocer a Manuel Iradier como un hermano masón fallecido, que vivió una vida intensa, a través del compromiso de memoria de la masonería», rompía el silencio Otaola a la hora fijada -un momento simbólico para los masones-, para alabar el esfuerzo de Iradier. Con sus palabras, Otaola arrancaba el último acto organizado para este centenario, que a lo largo de 2011 ha llenado Vitoria de charlas, exposiciones y presentaciones de libros con el objetivo de mantener viva la llama de este ilustre vitoriano que forma parte de la memoria viva de la ciudad. Un esfuerzo que, además, llevaba implícita la labor de rehabilitación de su figura. «Hay que recordar que en otra época Manuel Iradier fue utilizado y, en cierto sentido, manipulado, ya que en esos tiempos de anhelos imperialistas, como en el franquismo, se le quiso dotar de ese halo de conquistador de tierras africanas».
Redacción/la Voz de Tenerife
El Consistorio [Tenerife] pretende rehabilitar el inmueble con el objetivo de albergar un museo accesible a todos los ciudadanos
Julio Pérez y Clara Segura visitaron este espacio acompañados por el arquitecto municipal para comprobar el estado del mismo
El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife trabaja para buscar financiación externa con el objetivo de sufragar los gastos derivados de la restauración del templo masónico ubicado en la céntrica calle San Lucas.
El Consistorio capitalino ha mostrado su interés en varias ocasiones por rehabilitar el inmueble con el objetivo de que pueda albergar en un futuro un museo accesible a todos los ciudadanos.
Por ello, el primer teniente de alcalde, Julio Pérez y la concejal de Patrimonio Histórico y Cultura, así como del Distrito Centro-Ifara, Clara Segura, visitaron en la mañana de hoy el edificio para conocer de primera mano el estado actual que presenta. Durante el recorrido estuvieron acompañados por el arquitecto municipal, Germán Delgado, así como por el coordinador del distrito, Sergio García y los técnicos del área de Patrimonio Histórico y Cultura.
La visita al templo comenzó en la Cámara de Reflexión, último paso que tenía que dar el candidato antes de ser conducido por primera vez al templo. Tras recorrer este lugar, pasaron a la Sala de Tenidas, lugar en donde se celebraban los rituales masónicos. En la actualidad, la sala conserva el suelo ajedrezado original, pero ha perdido las pinturas que decoraban sus paredes y todos los elementos simbólicos, quedando únicamente las gradas que permitían acceder al Oriente, donde se situaba la presidencia de la logia. Por último, procedieron a recorrer las tres plantas que alberga la edificación.
Julio Pérez destacó la belleza del edifico de gran valor histórico, artístico y patrimonial y aclaró que por la propia naturaleza del inmueble, “el uso no puede ser otro que el de albergar un museo”.
En este sentido, recalcó que el objetivo de la restauración es el museístico, ya que “es un centro de irradiación de la cultura de los valores que inspiraron su edificación, y un elemento característico del siglo XX”. Además, manifestó que “la restauración de la logia será un atractivo indudable para los visitantes”, al tiempo que añadió que “de acertar con la fórmula de gestión idónea, será una fuente de ingresos para la ciudad”.
Pérez matizó que el templo se trata de un espacio que constituye “una verdadera seña de identidad de la ciudad, en el que se reconocen los chicharreros tengan o no relación con la masonería”.
Además, explicó que resulta muy significativo que en tan sólo unos pocos metros, la ciudad albergara durante muchos años una iglesia tan importante en la historia de la ciudad como es la parroquia católica de El Pilar, una iglesia anglicana tan característica como la de la plaza de Los Patos, así como el citado templo. “Este hecho da una idea del carácter abierto, tolerante y liberal de la sociedad de Santa Cruz”, comentó.
Por su parte, la concejal de Cultura y Patrimonio Histórico, Clara Isabel Segura, aseguró que la rehabilitación de este espacio constituye una de las prioridades para el área que dirige.
Por ello, la edil aclaró que “además de buscar la financiación externa, también se baraja la posibilidad de hacer uso de la normativa 1% Cultural para poder albergar el proyecto”. Esta Ley de Patrimonio Histórico establece la obligación de destinar en los contratos de obras públicas una partida de al menos el 1% a trabajos de conservación o enriquecimiento del patrimonio histórico.
Al término de la visita, el primer teniente de alcalde explicó que “las obras que conllevaría la restauración del edificio son de gran envergadura, por lo que por ahora no se ha podido establecer una estimación certera del presupuesto que se necesitaría para llevar a cabo la rehabilitación”.
El templo masónico, situado en la calle de San Lucas, fue construido entre 1899 y 1902, según el proyecto del arquitecto municipal Manuel de Cámara, cuya financiación corrió a cargo de la Logia Añaza. No obstante, la fachada no se concluiría definitivamente hasta 1923.
El 8 de noviembre de 1895 se alquiló para desarrollar la actividad masónica, un contrato formalizado en 1896. El edificio fue usado como centro educativo gratuito, la Escuela de Añaza, financiada por la logia. En 1936, se establece el primer decreto contra la masonería dictado por el General Franco, por lo que el inmueble es requisado y cedido a la Falange Española.
Poco después, se convertiría en el almacén de la Farmacia Militar, actividad que se compaginó después con una óptica para el Ejército, mientras en la parte superior se habilitó como acuartelamiento para soldados hasta que en 1990 quedara cerrado hasta la fecha. Finalmente, en época de democracia, el Estado vendió el edificio al Ayuntamiento de Santa Cruz en el año 2001 por más de 470.000 euros. El templo fué declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento en 2007, de acuerdo a la solicitud de la Logia Capitular Añaza Doscientos Setenta.
Fuente: lavozdetenerife.com
Según la tesis doctoral que analiza el templo
Carlos de Miguel
La tesis doctoral de Isabel López Fernández sobre la capilla de Mosén Rubí “desmonta rotundamente” su supuesta relación con la masonería, como se ha apuntado en muchas ocasiones.
Bajo el título de ‘La casa de Bracamonte y el patrimonio abulense’, la tesis se entra en el llamativo templo abulense u hospital y capilla de La Anunciación. “No tiene relación con la masonería porque ésta llega a España en el siglo XVIII y la capilla fue construida en el XVI”, argumenta, y acerca de los símbolos, como el compás, que es un elemento que pertenece al escudo de la familia Bracamonte, que llegaron de Francia en el siglo XIV.
También se ha aludido a la planta pentagonal de la capilla, que se levantó así porque es funeraria y se hizo para acoger a sus fundadores, María de Herrera y Andrés Vázquez Dávila, y que, si bien es diferente a la mayoría de los templos abulenses, no es “extraña”, ya que “hay otros precedentes”, como el monasterio de Gracia y la capilla de San Antonio en San Francisco, en la capital, o los de El Parral y Villacastín, en Segovia.
La profesora de la Escuela de Turismo de la Universidad de Salamanca y de la UNED de Ávila apunta también que fue un patronato laico quien mandó levantar la capilla, pero esto sucedía “en muchos casos en el siglo XVI”.
Aparte de este asunto. López Fernández destaca como relevante que su tesis demuestra que en su traza participó Juan Gil Hontañón, quien participó en las catedrales de Salamanca y Segovia.
Tesis en la tesis
La defensa de la tesis se realizó el día 18 en la propia capilla de Mosén Rubí, lo que fue definido como “tesis leída en la propia tesis”. Dirigida por el profesor José Luis Gutiérrez Robledo, de la Universidad Complutense, y teniendo como tutor de la Universidad de Salamanca a José María Martínez Frías, el trabajo -con beca de la Institución Gran Duque de Alba- aporta un estudio completo de la familia Bracamonte hasta nuestros días, un novedoso estado de la cuestión sobre la ciudad del XVI y sobre la arquitectura de la casa de Bracamonte.
En ella define su proceso crono-constructivo y precisando el papel que -entre otros- Gil de Hontañón, Juan Campero, Pedro de Tolosa, Rodrigo Gil de Hontañón y Pedro de Tolosa, más Gabriel, Diego y Francisco Martín, tuvieron en su traza y realización, que suponen lo más granado de la arquitectura abulense y que fueron autores del “más ejemplar de los monumentos de la centuria, una capilla funeraria cuya traza y belleza trascienden el ámbito abulense”, según lo define.
El tribunal estuvo presidido por Pedro Navascués, de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid, e integrado por los doctores Antonio Ruiz Hernando, de la misma universidad; Manuel Pérez Hernández y Elvira Díaz Moreno, de la Universidad de Salamanca; y María Jesús Muñoz González, de la Complutense, y otorgó la calificación máxima de sobresaliente cum laude por unanimidad.
Sus integrantes elogiaron el trabajo y destacaron lo oportuno que era el lugar elegido para su lectura, junto a la ingente documentación, a la vez que agradecieron la acogida de la Comunidad de Madres Domínicas, recomendaron la publicación de la obra, e hicieron suya la preocupación por las actuaciones que estaban atacando últimamente algunas piezas del patrimonio que fue de la casa de Bracamonte.
Fuente: aviladigital.com
Francisco Correal | Actualizado 13.11.2011
Diego Martínez Barrio, Fernando de los Ríos, Eloy Vaquero, Augusto Barcia y Manuel Blasco Garzón. De los 14 diputados andaluces que en la Segunda Repúblicas ocuparon carteras ministeriales, estos cinco tuvieron relación con la masonería. Martínez Barrio, sevillano, exiliado en México y París, donde murió, presidió las Cortes y el Gobierno, y fue Gran Maestre del Grande Oriente Español. Blasco Garzón, ministro de Justicia, aparece en la foto de los poetas del 27 como presidente del Ateneo que los acogió para homenajear a Góngora.
No fueron sólo estos ministros. El peso de la masonería en la política andaluza durante la República era tal que un 36% de todos los diputados a Cortes elegidos por Andalucía -aproximadamente un centenar-, uno de cada tres, eran o habían sido masones. Las cifras figuran en la conferencia del historiador Leandro Álvarez Rey que abrió en el Alcázar las jornadas sobre la masonería.
Fue una de las primeras organizaciones obreras, integrada por los canteros, picapedreros, yeseros y albañiles que constituían las antiguas corporaciones y cofradías de constructores que en la Edad Media participaron en la erección de las catedrales. Se reunían en una casa o habitación pequeña que llamaban logia en italiano y taller en español. Álvarez Rey recuerda que tenían prohibido "bajo terribles juramentos divulgar los secretos del oficio".
Con la decadencia de los gremios, se produce la transformación de la masonería de organización operativa en simbólica. Empiezan a nombrar miembros honorarios procedentes de la burguesía y la aristocracia: propietarios, abogados, cirujanos, comerciantes. En Londres surge en 1717 -el mismo año que la Casa de la Contratación se traslada de Sevilla a Cádiz- como una organización de carácter "filantrópico, universalista y especulativo".
De su anterior condición operativa quedan los símbolos. Se sitúan moralmente "entre la escuadra y el compás", es decir, entre la obediencia a los principios de Igualdad, Libertad y Fraternidad, el trinomio de la Revolución Francesa, y una equidistancia "sin inclinarse servilmente ante los poderosos ni menospreciar a los humildes". En España la masonería entra muy tarde, coincidiendo con el final del periodo isabelino y la revolución Gloriosa de 1868. En Gran Bretaña o Suecia la jefatura de las masonerías recaía en un miembro de las Familias Reales y una veintena de presidentes de Estados Unidos fueron masones, además de los promotores de la Cruz Roja o los boy scouts.
En España entró con retraso, pero en Andalucía tuvo muy buena acogida. Entre 1868 y 1898 funcionan en Sevilla 65 órganos masónicos a los que pertenecían casi dos mil masones. El desastre colonial de 1898 desencadena lo que Álvarez Rey llama "crisis masónica finisecular". La recuperación coincide con la dictadura de Primo de Rivera de 1923.
Lo más novedoso de la investigación de este historiador -por problemas familiares, su intervención la leyó Juan Ortiz Villalba, coordinador de las jornadas- es desmentir la teoría de que la Segunda República fue un periodo de "apogeo y esplendor" de la masonería. Hubo masones en muchos cargos públicos. Lo fueron los alcaldes de Sevilla Horacio Hermoso o José Fernández de Labandera, ambos fusilados, o los regidores municipales de Cazalla, Constantina, Lora del Río, Dos Hermanas, Utrera, Alcalá de Guadaíra, Marchena, Morón, Écija, Carmona, La Campana.
La doble militancia política y masónica suscitó desacuerdos. Pese al predicamento de Diego Martínez Barrio como Gran Maestre, muchos masones de su agrupación, el Partido Republicano Radical, no le siguieron cuando en 1934 protagonizó una escisión por la derechización del líder de su partido, Alejandro Lerroux. Álvarez Rey se extiende en la política de exterminio de Franco y los rebeldes con el pretexto del "contubernio judeo-masónico". Tándem que sólo tuvo su lógica macabra en que los masones recibieron en España un trato similar a los judíos en la Alemania nazi.
En un discurso en su exilio mexicano, Martínez Barrio contó que reunió a los masones de los partidos que participaban en el Gobierno de la República bajo los dos símbolos de la "claridad fraterna", el vino y el pan. No fue posible la unión y se cumplió su profecía: "... nuestros enemigos harán que nos reunamos en las cárceles, en el exilio y los de paso más fugaz, en los cementerios". Ahora están en otro sitio. "El callejero de Sevilla está lleno de masones", dice Ortiz Villalba.
Fuente: diariodesevilla.es
Tres profesores resuelven uno de los grandes retos de la criptografía, un códice del siglo XVIII que guardaba secretos de la secta masónica de los Oculistas. La clave ha sido matemática
EVA CAVERO 13/11/2011
La cubierta azul, con brocados en dorado, las páginas amarillentas, sujetas por hilos que han dado de sí con los años, contienen solo números, símbolos abstractos y algunas letras reconocibles. Hace 200 años que eso era todo lo que se podía decir del Copiale Cipher, un libro escrito en matemáticas. Son 105 páginas sin espacios, escritas casi sin tachones con una cuidada caligrafía en un código sin leyenda. El trabajo de tres profesores ha desvelado uno de los grandes retos de la criptografía. Ese texto encriptado contiene las bases de una sociedad masónica secreta de mediados del siglo XVIII: los Oculistas o la secta del Gran Ojo.
Se creían los elegidos para ’abrir los ojos’ al mundo. Para ellos el significado del universo estaba en la geometría y el número
"Junto a un montón de velas, varios instrumentos y anteojos, perspectiva microscópica, un paño y un vaso de agua deben estar presentes", así empezaba el rito de iniciación de un aspirante, el más importante para la secta. Más de dos siglos se han tardado en desvelar los secretos de los "doctores del ojo", como se autoproclamaban. Su nombre no se debía a una pasión irrefrenable por la oftalmología, sino a que se consideraban los elegidos para abrir los ojos al mundo. Creían que se podía entender el significado del universo a través de la geometría y el número, por eso el candidato debía demostrar su soltura en el sistema de lectura "en el arte del cifrado" que empleaban.
El desciframiento del Copiale Cipher es especialmente interesante para los expertos en masonería porque el libro data de entre 1760 y 1780, casi un siglo antes de la Inglaterra victoriana: la época por excelencia de sectas y reuniones secretas, a través de las que escapaban de su propia rigidez. "En cierto modo, dejaban su propia identidad en la puerta. Al entrar en la logia abandonaban el traje de su antiguo yo", según Andreas Önnerfors, experto en masonería de la Universidad sueca de Uppsala, que está estudiando la importancia histórica del descubrimiento.
Era una segunda vida de rito y matemáticas. El Copiale Cipher explica con detalle la importancia del escenario en las ceremonias, deteniéndose en el rito de iniciación. "Elaborado solo con tiza, para que todo se pueda borrar después de la recepción", se dibujaban varios símbolos, hasta construir un mosaico de matemáticas. En el centro, hay una estrella redonda que "representa a Dios como el mayor maestro de obras y también de la geometría". El 3 es la Trinidad, el 5 el ser humano. ¿El 10? "¡No recuerdo haber visto ese número nunca en las enseñanzas masónicas! Se me ocurre que podrían ser dos seres humanos...", especula Önnerfors.
En el Copiale Cipher se detallan algunas de las contraseñas que los Oculistas empleaban para no ser descubiertos: "Cuando no se esté seguro de si uno de los presentes es masón, se pregunta qué clima hace en el exterior. La respuesta es buena o mala, de acuerdo con las circunstancias".
El secretismo de las sectas fue más fuerte en países donde los masones eran castigados con la muerte, como en España, donde se persiguió durante el franquismo a las sociedades secretas que se habían introducido en la Península a través de Gibraltar. "Si el candidato no ha demostrado su lealtad y obediencia (...) es para siempre rechazado por la orden", explica el códice.
-¿Qué pasaba si alguien rompía la promesa?
-Eso queda a la imaginación, ¡el libro no especifica cuál es el castigo!
Sí se habla, en cambio, de pequeñas multas: "No se permite jurar, blasfemar, o hablar de forma deshonrosa. El contraventor será castigado con una sanción monetaria que se pondrá en la caja de limosnas".
El libro está estructurado en tres partes. En la primera describe el rito de iniciación para los nuevos miembros de la secta, en la segunda habla de la masonería y en la última, más esotérica, trata conceptos más abstractos, una mezcla de ideas religiosas y matemáticas que son la base filosófica de la secta. El desciframiento del libro comenzó como un hobby de fin de semana para el profesor Kevin Knight, del Instituto de Ciencias de la Información de Marina del Rey (California): "Era un reto. En realidad mi especialidad es en programas informáticos de traducción lingüística, no en criptografía". Cuatro meses más tarde y con la ayuda de Beáta Megyesi y Christiane Schaefe, profesores del departamento de filología y lingüística de la Universidad de Uppsala (Suecia) habían roto un secreto que llevaba más de dos siglos.
¿Lo más difícil del proyecto? "Averiguar que los símbolos y números que construían el texto escondían un mensaje que debía leerse en alemán". Llegaron a esa conclusión porque el libro había sido encontrado en la Alemania Democrática, satélite de la URSS en los tiempos del país dividido. Pertenecía a una colección privada, pero lo guardaba la Academia de las Ciencias de Alemania Democrática, con la caída del muro de Berlín se descubrió un nuevo reto para la criptografía. "Lo descifré sin hablar ni una palabra de alemán, el idioma base del texto", comenta divertido Knight. Con su comentario no pretende desprestigiar el logro, sino subrayar que la clave de la decodificación ha sido matemática, no lingüística.
-¿Google Translator?
-¡Ojalá hubiera sido tan fácil! Estaba escrito en alemán antiguo. Tuve que utilizar el diccionario de mi iPhone para traducir las palabras a alemán moderno y luego al inglés.
El método de desencriptación mezcla las herramientas informáticas con garabatos a papel y lápiz. El procedimiento fue sencillo, aunque laborioso: un programa informático calculó la frecuencia de repetición de las letras en alemán y la contrastó con la frecuencia de repetición de los símbolos. En base a esos resultados se procedió al cambio de letras: ¡voilà!, tenían sentido. Había, eso sí, pequeños errores que subsanar. Los acentos y algunas letras marcaban pequeñas modificaciones en la traducción y las letras románicas señalaban la separación de palabras.
"La base de estas sectas era su carácter exclusivo, el fuerte sentido de pertenencia que despertaban en el grupo", comenta Önnerfors. Para sus estudios, la traducción ha sido fundamental. Solo es el libro de una sociedad secreta más, pero le permite hurgar en su retina. "Ya les he pasado [a los profesores que han descifrado el libro] otros que son un misterio, a ver si consiguen resolverlos", explica. Uno de estos es el manuscrito Voynich, un misterioso libro ilustrado, escrito en el siglo XV en un alfabeto desconocido, que es el Santo Grial de la criptografía histórica. Nadie ha conseguido descifrar ni una letra. El profesor Knight y sus compañeros ya se han marcado un nuevo reto.
Fuente: elpais.com
Julian Rees, pasado Gran Oficial de la Gran Logia Unida de Inglaterra, participó activamente anoche en una tenida que tuvo lugar en el templo Groussier del Gran Oriente de Francia, enclavado en la calle Cadet de París, según indicó el blog Agencia de Prensa Masónica de Rumanía. Se trata de un hecho que, con todos sus matices, puede calificarse de histórico debido al viejo y profundo contencioso existente entre ambas obediencias desde finales del siglo XIX.
Rees, a quien el periodista François Koch señala en su blog La Lumière como “próximo a un muy alto dignatario activo” de la GLUI, expuso su plancha El camino espiritual de la francmasonería, enfoque comparativo para poner a prueba la convergencia. El Gran Maestro del GOdF, Guy Arcizet, se encontraba entre los asistentes, aunque según La Lumière esta tenida “no tendrá impacto” en las relaciones entre ambas estructuras masónicas.
Aún así, el Gran Maestro Arcizet ha señalado a La Lumière que “de todas maneras, es un acontecimiento que un hermano de la GLUI lea una plancha durante una tenida ritual del GOdF“.
La tenida estaba organizada por la logia del GOdF L’Internationale, con el apoyo de las logias de la misma obediencia République, Les Disciples de Memphis, U.N.I.T.A., Les Etudiants Fraternité, L’Enseignement Mutuel i La Clémente Amitié, contando también con la presencia de mujeres masonas.