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MASONERÍA DE CASTILLA Y LEÓN

Castilla y León

Cuando la masonería abrió sus logias en León (I)

Cuando la masonería abrió sus logias en León (I)
  • Las masonerías han estado envueltas en mitos y mentiras, ya que hubo dos, la medieval que era ’operativa’, ya desaparecida, y la que resurgió a finales de la Edad Moderna o principios de la Edad Contemporánea, que era ’especulativa’. Esta es su desconocida historia en la provincia de León

 

Pedro Víctor Fernández

1 de marzo de 2025 10:02 h

Existió una masonería medieval –la operativa– que congregó diferentes oficios artesanos, principalmente canteros, albañiles y carpinteros, hombres que dejaron su firma en las marcas de sillares y peanas. Estaban iniciados en el arte de la construcción, se reunían en logias de trabajo y obedecían a un maestro de taller. Fue así como levantaron la catedral de León y otras muchas. Artesanos que buscaban la perfección de las formas, el modelado del espíritu y la ayuda mutua entre sus miembros para avanzar en sabiduría y destrezas. Esa masonería se remonta a tiempos de leyenda, hasta la construcción del templo de Salomón, donde su gran arquitecto, Hiram de Tiro, desafió la gravedad para crear belleza física y deleite espiritual. La leyenda dice que fue asesinado a manos de tres ayudantes, Jubelós, Jubelás y Jubelom, que simbolizan los pecados de la envidia, la ambición y la pereza. La lista de vicios atribuidos a estos asesinos puede ser infinita, la misma que entraña la condición humana.

Existió otra masonería más próxima en el tiempo –la especulativa– que nació en el siglo XVIII, se extendió por Europa y América en el siglo XIX, tuvo repuntes en el siglo XX y ha quedado como referente de reformistas ocultos y modernos del siglo XXI. Hoy hay unos cuatro mil masones en España, frente a varios millones en el mundo anglosajón, porque este interés por saber e iniciarse en algunas verdades, el gusto de profundizar en el conocimiento humano, es más propio del espíritu reformista y luterano que del mundo católico mediterráneo. De hecho la masonería protagonizó un fuerte choque con la Iglesia de Roma, manteniendo un conflicto que ha durado siglos. Los masones se pusieron mandil y guantes para interactuar entre ellos, bajo un florido ritual de iniciación, para llegar al cenit de su utopía: conocer el ideario masónico, transformar el mundo profano, luchar contra el oscurantismo, vencer la intolerancia, anular el fanatismo.

¿Qué es la masonería?

La parte más atractiva y misteriosa de Los Hijos de La Viuda –así se denominaban por sentirse desamparados– cae del lado de unos rituales muy ornamentados, bajo el conocido rito de origen escocés, que cuenta con grados de iniciación y un misterio oculto, por eso se han vertido tantos ríos de tinta mentirosa en torno a sus poderes, su culto al diablo, sus manipulaciones en la sombra, sus pactos de sangre… incluso la matanza de niños al estilo de Herodes. A lo desconocido y misterioso siempre se le atribuyen poderes ensordecedores. La masonería no ha sido un club, ni un ateneo, ni un partido político, ni una secta, ni un sindicato, pero con todos ellos tiene alguna arista de semejanza. Fue una escuela iniciática de perfección espiritual, comprometida con un ideal de progreso, aunque vapuleada por todas las deficiencias de la condición humana. Se la consideró poderosa porque practicaba la sutileza, el estudio, la constancia, la discreción, el anticlericalismo y el socorro mutuo entre sus miembros. La Iglesia Católica le declaró la guerra y en ello siguen.

Creció y se extendió donde había un grupo dinámico con ganas de progresar en el conocimiento, hacer planes, trazar objetivos, reunirse, disertar  y escuchar a quien más sabe; términos hoy demasiado sobados, pero concebidos como un lujo en otros siglos. Entraron en sus talleres hombres –fue una organización machista hasta hace muy poco- con ideas de fraternidad y libertad; también se colaron arribistas, aprovechados, curiosos y oportunistas. 

La difícil implantación de un taller masónico en León

En España hubo logias masónicas nutridas de ilustrados y de liberales, extendidas sobre todo por la periferia peninsular, los archipiélagos y el Madrid de los políticos, militares, intelectuales y artistas. Muchas logias fueron implantadas por las tropas napoleónicas, luego por los liberales, después por los revolucionarios del Sexenio Democrático. Experimentaron un auge inusitado en la Restauración del siglo XIX, cuando Sagasta decretó el derecho de reunión y asociación. La masonería –como casi todo lo que ha venido de fuera– llegó tarde a León. Hay constancia de tres logias efímeras, sin asiento ni lucidez alguna, en la etapa del Sexenio Democrático, ubicadas en pueblos cuyo eje imaginario atraviesa la provincia de este a oeste, sin pasar por la capital. Fueron la logia Luz del Bernesga (1871-1872), asentada en Pola de Gordón y casi sin noticias, la logia Moralidad (1871) en Sahagún de Campos, de la que desconocemos todo excepto el nombre, y la logia Gloria Montañesa (1871-1872) ubicada en el núcleo berciano de Otero, también sin documentación sobre sus trabajos. Llama la atención el idealismo de sus nombres, pero apenas sabemos nada de ellas. Seguramente sus asentamientos no fueron autóctonos sino vinculados al trazado del ferrocarril y de explotaciones mineras, lo que explicaría su carácter efímero, con miembros que cambiaron pronto de lugar de trabajo, malogrando con ello su continuidad. Existencia incierta y duración fugaz.

Reapareció y se asentó en los últimos años del siglo XIX, a partir de 1886, en la que fue edad de oro de la masonería española. La logia Unión Fraternal (1886-1890) tuvo asiento en la capital leonesa, la primera de un grupo de talleres masónicos de esta etapa, fundada por ocho masones, aunque sufrió dimisiones e interrupciones en sus trabajos, entrando en tiranteces con otra logia de León, porque dos masones fundadores se pasaron al otro taller de reciente vida. Se trataba de Legionenses de Apio Herdonio, logia que adoptó un nombre de tradición romana. Sonoro título para una experiencia pionera en esta tierra. Apio Herdonio fue un personaje del siglo V antes de Cristo, un noble sabino que lideró a un grupo de exiliados de Roma, la mayoría esclavos y parias, tomando por sorpresa el Capitolio romano. En el asalto declaró su intención de liberar a los esclavos y apoyar la causa de los plebeyos contra los patricios. Parece evidente que quien bautizó el taller masónico de León era un tipo culto, pues la hazaña del sabino se ajustaba muy bien a las pretensiones de la masonería...

La Logia Antigua Nº 19, levanta Columnas en Valladolid.

La Logia Antigua Nº 19, levanta Columnas en Valladolid.

En noviembre de 2023 tuvo lugar un acontecimiento singular en Valladolid.


Después de casi 90 años, Levantó Columnas en esta ciudad una logia Filosófica de cuarto grado, promovida y presidida por Óscar Rivero. Auspiciada por el Supremo Consejo Masónico de España (SCME), con la presencia de su Presidente Octavio Carrera.


Es la primera que se constituye en Castilla y León desde la represión de la dictadura y su nombre es "Antigua N°19" como homenaje al símbolo monumental de la ciudad que es una de las construcciones más antiguas de los masones operativos que se conserva, la iglesia de Santa María de la Antigua.


La Luz de los Altos Grados Escocistas ilumina de nuevo estas tierras.

MASONES EN LEÓN

MASONES EN LEÓN

La masonería liberal Vallisoletana ha realizado un sueño largamente perseguido por sus miembros, la celebración de una tenida en León.

 

Parece posible que la masonería llegase a León en tren, en el siglo XIX, puesto que se estaba trabajando en el tendido del ferrocarril en la provincia cuando varios masones, trabajadores especializados, llegaron de otras tierras y aglutinaron en torno a León y Astorga talleres masónicos. La primera Logia masónica conocida, asentada en la provincia de León, fue la Logia Luz del Bernesga, de Pola de Gordón (1871-72) y la última fue la Logia Emilio Menéndez Pallarés Nº 15, de León (1933-36) que celebraba sus Tenidas en la Biblioteca Azcárate de la ciudad.

El 22 de junio de 2013, la masonería liberal Vallisoletana, representada por la Logia Indivisible nº 51, única Logia de la masonería liberal adogmática de Castilla y León, ha cumplido con un anhelo perseguido en su más de una década de existencia, la celebración de la primera Tenida en León tras los 77 años de la extinción de la masonería por la dictadura franquista. Hasta este momento, ninguna Logia de esta corriente había celebrado actos masónico en la provincia.

Con motivo de tan significado acontecimiento, la Logia indivisible nº 51 celebró en León la que es una de las tenidas más especiales para los masones, la tenida de celebración del solsticio de verano. Estas tenidas solsticiales están cargadas de simbolismo y referencias a la naturaleza por lo que, como no podía ser de otra manera y para darle mayor brillo, se celebró "bajo la bóveda celeste", es decir, en el campo y al aire libre. Para tal fin, la Logia trasladó todos los elementos simbólicos hasta el lugar de celebración.

A la tenida acudieron Hermanos de distintas regiones y la celebración fue finalizada con un ágape al que acudieron familiares y amigos, un inolvidable día que marcará un hito en la historia moderna de la masonería liberal y de la Logia Indivisible nº51.

El trabajo de los masones continúa y perdura en el tiempo.

Záyin. 26/06/2013

La capilla de Mosén Rubí, nada que ver con la masonería

La capilla de Mosén Rubí, nada que ver con la masonería

Según la tesis doctoral que analiza el templo

Carlos de Miguel

La tesis doctoral de Isabel López Fernández sobre la capilla de Mosén Rubí “desmonta rotundamente” su supuesta relación con la masonería, como se ha apuntado en muchas ocasiones.

Bajo el título de ‘La casa de Bracamonte y el patrimonio abulense’, la tesis se entra en el llamativo templo abulense u hospital y capilla de La Anunciación. “No tiene relación con la masonería porque ésta llega a España en el siglo XVIII y la capilla fue construida en el XVI”, argumenta, y acerca de los símbolos, como el compás, que es un elemento que pertenece al escudo de la familia Bracamonte, que llegaron de Francia en el siglo XIV.

También se ha aludido a la planta pentagonal de la capilla, que se levantó así porque es funeraria y se hizo para acoger a sus fundadores, María de Herrera y Andrés Vázquez Dávila, y que, si bien es diferente a la mayoría de los templos abulenses, no es “extraña”, ya que “hay otros precedentes”, como el monasterio de Gracia y la capilla de San Antonio en San Francisco, en la capital, o los de El Parral y Villacastín, en Segovia.

La profesora de la Escuela de Turismo de la Universidad de Salamanca y de la UNED de Ávila apunta también que fue un patronato laico quien mandó levantar la capilla, pero esto sucedía “en muchos casos en el siglo XVI”.

Aparte de este asunto. López Fernández destaca como relevante que su tesis demuestra que en su traza participó Juan Gil Hontañón, quien participó en las catedrales de Salamanca y Segovia.

Tesis en la tesis

La defensa de la tesis se realizó el día 18 en la propia capilla de Mosén Rubí, lo que fue definido como “tesis leída en la propia tesis”. Dirigida por el profesor José Luis Gutiérrez Robledo, de la Universidad Complutense, y teniendo como tutor de la Universidad de Salamanca a José María Martínez Frías, el trabajo -con beca de la Institución Gran Duque de Alba- aporta un estudio completo de la familia Bracamonte hasta nuestros días, un novedoso estado de la cuestión sobre la ciudad del XVI y sobre la arquitectura de la casa de Bracamonte.

En ella define su proceso crono-constructivo y precisando el papel que -entre otros- Gil de Hontañón, Juan Campero, Pedro de Tolosa, Rodrigo Gil de Hontañón y Pedro de Tolosa, más Gabriel, Diego y Francisco Martín, tuvieron en su traza y realización, que suponen lo más granado de la arquitectura abulense y que fueron autores del “más ejemplar de los monumentos de la centuria, una capilla funeraria cuya traza y belleza trascienden el ámbito abulense”, según lo define.

El tribunal estuvo presidido por Pedro Navascués, de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid, e integrado por los doctores Antonio Ruiz Hernando, de la misma universidad; Manuel Pérez Hernández y Elvira Díaz Moreno, de la Universidad de Salamanca; y María Jesús Muñoz González, de la Complutense, y otorgó la calificación máxima de sobresaliente cum laude por unanimidad.

Sus integrantes elogiaron el trabajo y destacaron lo oportuno que era el lugar elegido para su lectura, junto a la ingente documentación, a la vez que agradecieron la acogida de la Comunidad de Madres Domínicas, recomendaron la publicación de la obra, e hicieron suya la preocupación por las actuaciones que estaban atacando últimamente algunas piezas del  patrimonio que fue de la casa de Bracamonte.

Fuente: aviladigital.com

León, punto de encuentro de masones 70 años después

LEÓN.— Se sabe lo que la masonería no es, ni secta ni religión ni partido político, pero son muchas las personas que no sabrían explicar en qué consiste realmente. Incluso algunos masones tienen cierta dificultad en definir la orden a la que pertenecen. «Una sociedad iniciática», dicen, «en la que la información se va dando en función del grado».

Ese halo de misterio se ha convertido históricamente en una de las características principales de la masonería, en uno de sus atractivos, en una de sus más útiles herramientas de supervivencia cuando han sido perseguidos y también en uno de los grandes inconvenientes para su formación y desarrollo. Ese halo de misterio, como nunca podrá evitarse, cubre también el encuentro que se celebrará este fin de semana en León. Será la primera reunión de una logia (forma de estructura de la masonería) en esta ciudad en más de setenta años, pues desde que comenzó la Guerra Civil y, con ella, la persecución, entre otros, de los masones, nunca se había celebrado aquí lo que los propios miembros de esta sociedad denominan una tenida.

Se trata de una de las reuniones, más o menos mensuales, que cada una de las logias celebra. A la que se celebrará este fin de semana en León acudirán una treintena de masones y, como todas, se dividirá en dos partes. Por un lado tendrán lugar los ritos siempre ligados a esta sociedad y, por otro, el debate, que suele ser de carácter filosófico ya que está prohibido abordar temas como la religión o la política. Al frente de ella estará la máxima autoridad de la logia, el llamado Venerable. Por supuesto, tanto el nombre de la logia que celebrará su tenida en León como el lugar y el momento son secretos hasta después de que haya terminado.

La última reunión de una logia masónica celebrada en León se produjo en el año 1936. Entonces comenzó la persecución de lo que Franco denominó una conspiración judeo-masónica, una persecución brutalmente efectiva, tanto que contribuyó a incrementar un poco más la leyenda que desde siempre ha estado ligada a esta sociedad: se dice que durante la dictadura fueron ejecutados 40.000 masones, aunque realmente sólo formaban parte de la orden cuando comenzó la Guerra Civil 7.000.

El dicho popular de «¿Quién es masón? El que me precede en el escalafón» sirve como ejemplo de la serie de teorías conspirativas que giraron en torno a esta sociedad durante el franquismo. Adquirió su legalidad con la Ley de Asociaciones aprobada por el gobierno de Suárez, y ha vuelto a la actualidad con 'El Código da Vinci', libro que algunos masones consideran que les perjudicó y otros lo contrario pero que a ninguno dejó indiferente.

En León, cuando comenzó la guerra, tan sólo quedaba operativa de la logia Emilio Menéndez Pallarés. Otras dos logias, una de ellas localizada en el Bierzo, habían «abatido filas», como dicen los propios masones, con anterioridad. La persecución de los masones durante el franquismo les impedía reunirse y celebrar sus ritos, y desde la Transición nunca una logia había escogido León para realizar una de sus tenidas, algo que cambiará durante este fin de semana. En cualquier caso, lo que resulta evidente es que no hay actualmente demasiados masones leoneses. «Si León hubiera sido una ciudad más próspera se hubiera celebrado una tenida antes, pero de aquí mucha gente se ha tenido que ir para trabajar, y una de las condiciones para ser masón es ser libre e independiente», apuntan desde esta sociedad.

::Conversación con un Masón::

JULIO CÉSAR IZQUIERDO AUTOR DEL LIBRO 'CONVERSACIONES CON UN MASÓN'«Un masón debe ser creyente, libre y de buenas costumbres»El escritor y periodista palentino Julio César Izquierdo publica un libro en el que, a través de una conversación con un masón, da claves para entender la sociedad secretaR. S. R./PALENCIA


Ha cambiado de registro literario, muy lejos de sus trabajos sobre el turismo y el ámbito rural. El escritor y periodista palentino Julio César Izquierdo Pascua acaba de publicar un nuevo libro, el sexto en su carrera, en el que, a través de varias conversaciones con un masón da claves para entender a la sociedad secreta.

-¿De dónde le viene ese interés por la masonería?

-Siempre me han gustado todas las cuestiones que tienen que ver con objetos volantes no identificados o con el más allá, como inspiración para escribir historietas, pero luego el tema de la masonería, de los templarios, todo eso que suena en principio, cuando no se conoce muy bien, a sociedades secretas, a todos los que nos dedicamos al periodismo siempre nos interesa. Cuando empiezas a ver que se ponen muy de moda, con libros como El Código da Vinci, Ángeles y Demonios o la Cena Secreta, me planteé algún día escribir algo de esto. Tuve la oportunidad de descubrir por casualidad a gente que pertenece a la masonería, se lo planteé al editor y le pareció una idea interesante.

-¿Se ve a los masones desde un punto de vista peyorativo, utilizando conceptos sectarios?

-Las cosas aquí están cambiando, se han cumplido 25 años de la masonería, son legales desde que tenemos la Constitución y se han dado de alta como asociación, lo que pasa que en España, con aquello de la conspiración judeo-masónico, han estado más ocultos. En otros países, ser masón es signo de distinción.

-¿Me podría presentar a muchos en Palencia?

-Haberlos, haylos. Hay una logia que se llama Paz y Conocimiento, y con un masón de esa logia es con el que he conversado. Para crear una logia hacen falta siete personas, porque es un número especial, pero no sé cuántos la forman. Ellos no hacen proselitismo, no hacen captación, sí quieres ingresar en la masonería te pones en contacto con alguien que intuyas que lo es y después él se pondrá en contacto contigo, llega un proceso que se llama aplomar para ver si eres quien dices y ser y tienes las intenciones que dices tener. Si buscas fama, dinero y prestigio social, te dicen que no entres. También que cualquier persona puede ser masón, aunque la gente piense que todos son de profesiones liberales. No hay más de 3.000 en España.

-Entonces, ¿no son elitistas?

-Ellos dicen que no. A mí me han parecido humanistas, personas cultas, correctas y preparadas.

-¿Qué es realmente un masón y qué persigue?

-Una persona con una preocupación por mejorar como persona y también el entorno que lo rodea. Tengo la sensación de que ellos conocen algo que los demás no sabemos, algo especial, tienen un conocimiento, una sabiduría que los demás no conocemos.

-¿Qué requisitos debe cumplir una persona para ser masón?

-Ser creyente, libre y de buenas costumbres.

-¿Dónde suelen reunirse?

-Se reúnen en espacios físicos habilitados como templos o los pueden improvisar en cualquier casa, en cualquier hotel o castillo, donde llevan todo su material simbólico para recrear el templo, son templos ajedrezados donde cada uno ocupa un lugar y lo que crecrean es el templo de Salomón, porque para ellos es el templo perfecto, porque es el templo inacabado y para ellos es más importante el camino que la meta.

-¿Y qué hacen en ellas?

-En sus reuniones o tenidas construyen un círculo, la forma más perfeccionada de la geometría, concretamente en tres momentos de la misma: se adentran en los templos siguiendo circularmente el sentido de la luz, de occidente a oriente; en un segundo momento se quitan los guantes y entrelazan sus manos formando un círculo que denominan la cadena de unión, que pretende simbolizar la fraternidad universal que buscamos conseguir; finalmente, cuando se marchan circulan en sentido contrario, de oriente a occidente. Hay una costumbre muy hermosa y a la vez muy romántica que se practica el día de la iniciación masónica. Consiste en entregar al iniciado, a través del venerable maestro, otro par de guantes blancos y una rosa para su pareja. La pareja deberá conservar estos guantes y velar por su pureza, y a cambio de esta misión se le entrega una rosa, símbolo inequívoco, a pesar de su ausencia, de su unión con una logia.

-¿Hasta dónde llega sus influencias en las altas esferas?

-A título particular, llegarán a donde puedan, pero en sus reuniones no hablan, y lo recalcan, ni de política ni de religión.

-¿Se sorprendería la gente de la cantidad de famosos masones?

-Sí, hay una relación de nombres de lo más granado de la historia en las ciencias y las artes que son masones, presidentes norteamericanos incluidos, que juran sobre la biblia de los masones.

-¿A usted le han ganado para su causa?

-Quiero saber más cosas, pero de momento no estoy en el rollo. Dentro perdería objetividad para seguir escribiendo.


http://www.nortecastilla.es/pg060108/
prensa/noticias/Palencia/200601/
08/VAL-PAL-045.html

180.000 fichas de Masones

Artículo aparecido en "El Adelanto de Salamanca"
 

Los masones mantendrán sus documentos en el Archivo de Salamanca

El Norte de Castilla

FRANCISCO GÓMEZ/SALAMANCA

La Gran Logia de España ha acordado con el Ministerio de Cultura que no reclamará los documentos que le fueron incautados al movimiento masónico durante la Guerra Civil y que se encuentran depositados en el Archivo de Salamanca.

El responsable de la Gran Logia, Ramón Torres, ha alcanzado un acuerdo con la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas -organismo encargado de configurar el futuro Centro de la Memoria-, por el que los documentos alusivos a la masonería permanecerán en la capital salmantina en virtud de un convenio en el que se reconoce la «honorabilidad» de los masones.

En el acuerdo, la Gran Logia de España se ha comprometido a engrosar los fondos de este movimiento en el Colegio de San Ambrosio con documentación procedente del exilio de masones españoles en México.

El ahora Archivo General de la Guerra Civil tiene su base en los documentos reunidos por el franquismo con el fin de utilizarlos como pruebas en los casos que fueron remitidos al Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo.