13/07/2008
Masones a la luz del día

MÁLAGA
Una logia que opera en la Costa del Sol al amparo de la Orden del Gran Oriente de Francia abre sus puertas por primera vez para sacudirse el estigma del oscurantismo. SUR estuvo en uno de sus encuentros
13.07.08 -
HÉCTOR BARBOTTA
Si el objetivo es pasar desapercibidos, al menos el vestuario falla. La escena se desarrolla un sábado poco antes del mediodía en una urbanización de la Costa del Sol. Pleno mes de julio. Un puñado de hombres se agrupa a las puertas de lo que parece ser un garaje. Visten traje negro y corbata. Se saludan con entusiasmo. El que llega es recibido con abrazos, sonrisas e, invariablemente, tres besos en la mejilla. La efusividad invita a pensar que hace años que no se ven, pero la última reunión la celebraron apenas dos semanas atrás.
Pertenecen a la logia masónica Heracles, constituida en la provincia de Málaga bajo la órbita de la Orden del Gran Oriente de Francia. La mayoría de sus cerca de 25 miembros son de la provincia, pero vienen también de otros puntos de Andalucía, de Ceuta y hasta de Madrid. Para ellos es una jornada histórica. Van a abrir sus puertas. Es la primera tenida blanca abierta, una reunión a la que pueden asistir miembros de otras órdenes y personas no iniciadas, profanos en su terminología, que se celebra en España desde antes de la Guerra Civil. Algunos llegan ya vestidos para la ocasión. Otros lo hacen con atuendo de verano -camiseta, bermudas y chanclas- y mochila en la que llevan el traje.
El grupo es heterogéneo. No hay un patrón de edad -jóvenes de apenas treinta años y hombres que rozan los setenta-, ni de situación económica, ni siquiera de aspecto. Por aquí, un muchacho de larga cabellera ensortijada; por allá otro rapado al cero. Puede verse más homogeneidad en una cofradía o hasta en un equipo de fútbol. Sólo los trajes negros uniforman.
¿Qué es lo que se hace puertas adentro? Según aseguran, debatir los problemas que preocupan a cualquier persona con un mínimo interés por lo que sucede en la sociedad: el derecho a una muerte digna, la educación, la crisis de la cultura; y también temas menos concretos, pero sí con una alta incidencia en la vida diaria como el miedo o el dolor. ¿Qué motiva a alguien a ingresar a una logia masónica? «Quería darle un cambio a mi vida, encontrarle un sentido», explica uno. Hay quienes quieren acceder a un mayor conocimiento. También están los que lo consideran un círculo de influencia. Estos últimos, según aseguran, o no son aceptados si se detectan sus intenciones o se acaban yendo si, una vez dentro, comprueban que medrar en la masonería no es fácil.
Discreción
Quienes acceden a hablar piden discreción. Ni nombre ni procedencia. El visitante ya había sido advertido de que no podía llevar cámara fotográfica. Le ruegan también que no dé demasiadas indicaciones sobre la localización del templo.
Los masones están interesados en que se conozca su actividad, quieren sacudirse el estigma del oscurantismo que todavía los persigue, pero no desean perder la reserva heredada de siglos de persecución.
Los asistentes a la reunión esperan al consejero de la Orden, el francés Guy Agopian, quien se ha desplazado desde su país para participar en la tenida. Trajes negros inmaculados y guantes blancos. Dos mujeres cuyas manos también cubiertas con guantes revelan su condición de masonas integran el grupo. Seguramente pertenecen a otra logia porque la Orden del Gran Oriente no admite mujeres. «Es un problema pendiente, algo que tenemos que cambiar. En el siglo XVIII se consideraba que la mujer no tenía capacidad intelectual para debatir, pero hoy es algo que no tiene sentido», reconoce no sin rubor uno de los asistentes. ¿Para cuándo se abrirán las puertas a la mitad de la humanidad hasta ahora marginada? «Las cosas de palacio van despacio», justifica uno de los hermanos. El asunto se está debatiendo. Sin prisa.
La seriedad va invadiendo el ambiente, y revela que la ceremonia está a punto de comenzar. Desde dentro del templo llega la última instrucción, que se va transmitiendo por el boca a oreja: sin guantes. Los hermanos reciben la noticia con alivio. El mercurio no baja de 30 grados. Alguno bromea con el visitante: «Ahora empezamos con los sacrificios humanos».
A esta altura resulta increíble que tras las puertas de ese garaje que ocupa el subsuelo de un edificio de apartamentos turísticos a medio centenar de metros del mar pueda haber un templo masónico. Pero sí.
Misterio
Se abren las puertas. Invitados primero. El visitante tiene la sensación de estar a la puertas de desentrañar un viejo misterio.
En el vestíbulo ya se aprecian algunos de los símbolos masones. El damero, las espadas -heredadas de las raíces militares de algunas logias-, el triángulo, las granadas. Es el 'salón de los pasos perdidos', donde destaca una biblioteca con varias decenas de volúmenes con temas de la masonería. También un libro de visitas, donde la mayoría firma con nombre supuesto, costumbre heredada de los tiempos de la clandestinidad.
Suena una música suave. Una mesa preside el templo, tenuemente iluminado, y a los costados, contra las paredes laterales, las sillas donde el maestro de ceremonias va situando a los visitantes. Después entran los masones. Algunos llevan gruesos collares de tela morada. Son los que tendrán algún papel relevante en la ceremonia. No será un rito habitual. La presencia de una veintena de profanos impide celebrarlo.
Uno de los participantes prepara lo que se denomina una plancha, un escrito en el que fija una posición sobre el tema de debate. Y después, los hermanos intervienen. Todo según los principios de tolerancia y concordia y siguiendo unos ritos rígidos. La plancha de hoy ha sido preparada por Agopian y se refiere a la vigencia de la masonería en el siglo XXI.
El venerable maestro ocupa la silla principal en la mesa que preside la sala. Comienza la ceremonia. Uno de los vigilantes apostados junto a la entrada anuncia: «Estamos reunidos en un recinto al que no puede llegar la agitación exterior».
El maestro interroga al otro vigilante: «¿Qué nos enseña la francmasonería?». «Nos enseña que no nos debe perturbar ninguna pasión y que debemos juzgar todo con imparcialidad y tolerancia».
El maestro vuelva a intervenir para recordar que la francmasonería «es una escuela a la que son admitidos aquellos que tienen determinadas aptitudes», y lo que enseña es «el arte de pensar y descubrir por sí mismo los elementos de su convicción». La masonería, concluye el maestro, no posee la verdad, «sino que intenta encontrarla».
Ahora interviene el consejero Guy Agopian, toda una personalidad para los iniciados. Durante 40 minutos desgrana argumentos sobre la vigencia de la masonería a esta altura de la historia. Cita una larga lista de celebridades que fueron masones: Mozart, Roosevelt, Simón Bolívar, Churchill, Blas Infante, Pérez de Vargas, Louis Armstrong, Nat King Cole... y recuerda los valores de la orden que representa: la primacía de la razón y la ciencia sobre toda creencia religiosa, el laicismo, la libertad de conciencia y de expresión, los derechos del hombre.
Secretismo
¿Hace falta tanto secretismo y tanto ritual para discutir estos temas? «No somos secretos, somos discretos», repiten una y otra vez en lo que parece una consigna bien aprendida, una vez que acaba la ceremonia.
De hecho, el secretismo (o la discreción) es un hábito heredado de siglos de una persecución que comenzó en la Edad Media y que en España tuvo continuidad durante el franquismo.
¿Y el empacho de ceremonial y de símbolos? «Sin trabajo simbólico no hay francmasonería», dijo Agopian en su intervención. Otro iniciado lo explica con sus palabras: «Todos vivimos rodeados de símbolos, hasta el logo de la Coca Cola es un símbolo, nosotros tenemos los nuestros». Los masones españoles, más de 12.000 antes de comenzar la Guerra Civil, menos de 5.000 hoy en día, todavía prefieren el anonimato a pesar del régimen de libertades asentado tras 30 años de democracia. «El librepensamiento nunca ha estado bien visto, y no sabemos lo que puede pasar en el futuro», sostienen.
06/07/2008
Un rumor cada día más fuerte: Mariano Rajoy fue reclutado por la Masonería

05 julio 2008
Masones
Mi apreciado Paco Rubiales avanza una tesis inaudita sobre lo ocurrido en el Partido Popular en los últimos meses, la clave precisa de los cambios, de las nuevas caras, de las disensiones: La masonería. Rubiales, claro, no se lo inventa, sino que le ha puesto oídos a «un rumor cada día más fuerte: Mariano Rajoy fue reclutado por la Masonería durante el viaje que realizó a México, tras haber sido derrotado en las elecciones generales de marzo, y regresó transformado y decidido a imprimir a su línea política un sorprendente cambio de rumbo que le aleja de los postulados tradicionales de la derecha española y le acerca a los enfoques y estrategias socialistas, un partido también ‘minado’ por la fe masónica». El objetivo final de todo, como habrán adivinado, es convertir a España en un Estado masón a través de los oportunos cambios constitucionales cuya aprobación está garantizada, una vez ganados para la causa masónica los líderes del PSOE y del PP.
De golpe, nada más leerlo, he llamado a un amigo masón, de los masones andaluces de toda la vida, hechizado por el morbo inconsciente, e inevitable, de estar hablando con un agente del mal. Y hasta que no he oído sus carcajadas por teléfono, no se ha desvanecido el hechizo, el aura de misterio y desconfianza del que se ha rodeado siempre la masonería. De hecho, si sumamos toda la cadena de leyendas sobre la masonería veríamos que, mucho antes que Rajoy, la masonería ya influyó en la disputa bíblica de Caín y Abel, el primer masón. También Pitágoras, cinco siglos antes de que naciera Cristo, escondió en fórmulas matemáticas los secretos de su logia masónica. Pero mucho antes que todos ellos, en el Egipto milenario de jeroglíficos, laberintos y maldiciones, los faraones construyeron las pirámides para dejar testimonio en aquel desierto de la gran verdad de la masonería.
¿Cómo no iba a caer en las redes de la masonería Rajoy, si, abatido, pusilánime tras perder las elecciones, visitó México, donde la brujería, la magia negra, los pollos decapitados, deben ser una rama más de la masonería maya y de los sacrificios humanos en las pirámides truncadas? Concluyamos que como arma destructiva, como estrategia propagandística, la masonería no tiene rival. Para liquidar o neutralizar a cualquier adversario, basta mencionarla para convertir al otro en un enemigo de la sociedad, en un peligroso sospechoso o en un oscuro conspirador. Y la eficacia está asegurada porque existe una predisposición inconsciente en la sociedad para aceptarlo así.
Desde ese punto de vista, lo realmente interesante no es abrir un debate sobre la masonería sino intentar explicarnos qué temor es el que provoca el rumor de que Rajoy ha sido reclutado por la masonería. ¿Qué vértigo despierta este PP para acusarlo de masón y querer anatemizarlo? ¿Es su anuncio de un discurso menos agrio, de una moral más abierta? No, no debe ser eso, la explicación tiene que ser más profunda, enrraizada en la sociología. El miedo en España, en fin, es la normalidad política. Sin tensión, sin bronca, sin guerracivilismo, el personal se encuentra extraño. Y no es esa la esencia de España, o sea. De ahí la formulación: «El PP pide diálogo y moderación, luego lo ha captado la masonería».
05/07/2008
Espada de la logia de José Hernández será devuelta

abc.com
ESCRITOR DEL MARTIN FIERRO
Una espada masónica, perteneciente a la logia argentina “Constante Union”, de la que formaba parte el famoso escritor José Hernandez, autor del la obra “Martin Fierro”, será devuelta mañana por una fraternidad paraguaya a la organización del vecino país.
Forjada en bronce en tres piezas, con detalles tallados a mano y con el grabado en su cuerpo del nombre de la logia “Constante Unión”, la espada fue restacada por miembros de la Fraternidad Masónica N° 7 de la Gran Logia Simbólica del Paraguay.
“Constante Unión”, Logia Madre de José Hernández, autor de la famosa obra cumbre de las letras latinoamericanas, “Martín Fierro” será de nuevo custodia del arma rescatada y que fue empuñada por el escritor en algún momento de su vida.
El acto público de devolución será mañana sábado a las 10:00 en los salones del Hotel Guaraní. Están invitados historiadores y amantes de la historia, testigos de honor, el Gran Maestro de la Gran Logia Argentina de Libres y Aceptados Masones, Ángel Jorge Clavero; y el Serenísimo Gran Maestro de la Gran Logia Simbólica del Paraguay, Ignacio Mendoza Unzain.
En una ceremonia llevada a cabo en una de las terrazas del Hotel Guaraní, masones paraguayos devolvieron una histórica espada a una logia argentina. La misma está hecha en bronce, consta de tres piezas y está gravada a mano.
Según manifestaron los argentinos miembros de la logia “Constante Unión”, a la que pertenece la espada, la misma fue empuñada en el pasado durante las ceremonias masónicas por el gran hombre de las letras argentinas y latinoamericanas, José Hernández, autor de la célebre obra gauchesca “Martin Fierro”. Hernandez era miembro de la hermandad correntina.
“No matamos nosotros los masones, creamos los masones. Estas espadas son sin valor para el mundo profano, pero para nosotros tiene un gran simbolismo, significan nuestro actuar en defensa de la democracia, la libertad, la fraternidad de la justicia, defensa de la ciencia, del hombre, del ambiente que rodea al hombre, dijo un representante de la logia “Constante Unión”, durante la ceremonia en que la recibieron de regreso la espada.
Por su parte, un representante de la logia Fraternidad Masónica Nº 7 de la Obediencia de la Gran Logia Simbólica del Paraguay, dijo “la entrega de esta espada significa para nosotros los masones paraguayos dos sentimientos, dolor por un lado, y por otro inmensa alegría. Dolor porque estamos devolviendo una espada con un valor incalculable desde el punto de vista masónico, porque ella nos ha ayudado a abrir los trabajos en los primeros días turbios que tuvimos. Y también alegría, porque entregando esta espada estamos resaltando que la masonería no tiene fronteras, no tiene límites y que el amor fraternal está en todas partes. Mas que nunca, la cadena de unión se manifiesta en este acto”, finalizó.
24/06/2008
Alfama recupera los escritos sobre masonería y ocultismo de Pessoa

Los artículos recopilados por la editorial malagueña aparecen publicados por primera vez en castellano con traducción y edición de Florencia Preatoni · El poeta plantea una defensa radical de las logias portuguesas
Pablo Bujalance / Málaga | Actualizado 23.06.2008 - 05:00
Que a Fernando Pessoa (1888-1935), el gran poeta portugués del siglo XX, le interesaban los asuntos relacionados con el ocultismo, el espiritismo y lo esotérico es una realidad que no pasa inadvertida a los lectores de libros como Mensagem (en el que enarbola una interpretación mitológica de la Historia de Portugal) y el monumental Libro del desasosiego, quizá su obra definitiva, escrita por el heterónimo Bernardo Soares y repleta de claves lingüísticas y simbólicas. Incluso dentro del mismo Portugal se especula aún hoy con la pertenencia del autor a la masonería, una vinculación que él siempre negó, si bien admitió la fascinación que esta sabiduría ejerció en su pensamiento desde el fatal suicidio en París de su amigo y también poeta Mario de Sá Carneiro. Por si quedaba alguna duda, la editorial malagueña Alfama acaba de publicar en un volumen los Escritos sobre ocultismo y masonería del propio Pessoa, que arroja bastante luz al respecto con edición y traducción de Florencia Preatoni.
Según explicó ayer el director de Alfama, Antonio García Maldonado, la mayoría de estos artículos habían permanecido inéditos en Portugal hasta hace algunos años, cuando fueron recopilados por primera vez en una edición. El volumen que nos ocupa presenta la primera traducción al castellano de los escritos, cuyo orden respetan esencialmente las directrices de la publicación lusa "aunque hemos decidido prescindir de algunos textos que, más que una argumentación histórica de la masonería y el ocultismo, presentaban una especie de autoanálisis, a la manera del Libro del desasosiego". De entrada, Florencia Preatoni recuerda en el prólogo la atracción que, tras la muerte de Sá Carneiro, sintió el poeta "por las sociedades secretas de los masones, los rosacruces y los templarios. Conoció el espiritismo, la cábala y la magia y tradujo al portugués muchos libros de la Colección Teosófica y Esotérica". Preatoni apunta incluso la ocasión en que Pessoa corrigió el horóscopo del astrólogo y poderoso gurú británico Aleister Crowley. Todo este conocimiento tiene una especial consideración en un país como Portugal, donde la sabiduría templaria pervivió como realidad palpable hasta entrado el siglo XX.
Entre la divulgación, la confesión y la acción política, Fernando Pessoa atiende a lo largo de este conjunto de escritos a diversas dimensiones de lo oculto. En el primer artículo, Origen y esencia de la masonería, el autor expone una argumentación filosófica en la que desliga ésta de la cábala y el judaísmo ("la masonería no es una orden judaica, y el contenido de los grados fundamentales que vulgarmente llaman simbólicos no es judaico en espíritu, sino sólo en la forma") para considerarla "un producto del protestantismo liberal, del siglo dieciocho inglés, en toda su chatura y banalidad".
Especialmente significativo es el segundo texto de la serie, titulado sencillamente La masonería, en el que responde a la presentación del proyecto de ley de la Asamblea Nacional del Estado Novo (impulsado por la dictadura militar) sobre asociaciones secretas, que contemplaba diversas sanciones a masones y rosacruces, entre otros. Pessoa, quien asegura no ser "masón ni antimasón", se dirige en concreto al ministro José Cabral, al que tilda de "dominico cuyo trabajo se integra en la mejor tradición de los inquisidores". El poeta presenta una encendida defensa de la logias portuguesas y, con una temeraria dosis de ironía, acusa a Cabral de "pertenecer a una sociedad secreta: el Consejo de Ministros".
Completan el libro otras consideraciones sobre metafísica, diferencias ideológicas y doctrinales y un poético colofón: La Vía Lactea. Nunca lo oculto lució tanto.
La Masonería española abre sus puertas como sociedad discreta y no secreta
masoneria liberal (previsión) 22-06-2008
Las distintas logias masónicas españolas, agrupadas en el Entorno Masón Liberal Ibérico, han decidido ’salir del armario’ en el que tuvieron que recluirse para sobrevivir durante la represión franquista, pasar de sociedad secreta a sociedad discreta y ofrecer un interlocutor válido a la sociedad.
En esta línea de abrirse a la sociedad, la Gran Logia Simbólica Española (GLSE) ha nombrado al escritor y masón Ignacio Merino, director de comunicación de esta asociación de logias masónicas que bajo las siglas GLSE agrupa a varias de estas sociedades con residencia en el territorio español, que libremente se han adherido a su Constitución y a sus Reglamentos Generales, en forma de estructura federativa.
Junto a otras asociaciones masónicas como la Gran Logia Femenina de España o el Derecho Humano, la GLSE se considera como la heredera de la tradición liberal española que luchó por los derechos y libertades desde la Guerra de la Independencia, habiendo acogido en su seno a personalidades como Sagasta, Canalejas, Salmerón o los intelectuales que desarrollaron el krausismo y la Institución Libre de Enseñanza.
La salud de la masonería en España es ahora bastante buena, dice Merino, Gran Canciller (responsable de los contactos con otras logias); llama mucha gente de toda condición a nuestra puerta solicitándonos información y pidiéndonos entrar -afirma durante un almuerzo con un pequeño grupo de periodistas-.
Y esto ocurre, superados ya los recelos y fobias que la masonería despertaba por la leyenda negra y su carácter de sociedad cerrada, porque precisamente la masonería nace en la propia sociedad, entre personas que no se enmarcan en nada y que en otras estructuras no encuentran el camino que buscan para su desarrollo personal,’y aquí sí lo hacen por el equilibrio, el respeto y la neutralidad en el que siempre jugamos’.
Ignacio Merino explica que el secreto que ha rodeado siempre a la masonería se justifica en que es una sociedad iniciática y que como tal mantiene hacia el interior una serie de ritos y de disciplinas, secretos incluso para los distintos grados de los que se adentran en ella y que van conociendo según avanzan en ese camino iniciático.
Otra de las causas, agrega, es la persecución que ha venido sufriendo en muchos países, principalmente católicos y más tras la Bula del Papa Clemente XII, que llevó en España a Felipe V, después a Fernando VI y a Fernando VII a prohibirla, hasta llegar a la etapa del franquismo donde sufrió prácticamente el extermino total.
Hoy, superada ya esa etapa, existe en España una incipiente masonería integrada por hombres y mujeres que aspiran a contribuir a la extensión de todos los valores humanistas y democráticos mediante la tolerancia, la reflexión y la profundización en los derechos humanos y sociales.
La Gran Logia Simbólica Española aspira a ser uno de sus referentes activos, señala el flamante nuevo responsable de comunicación, no ’como sociedad secreta sino discreta, ya que como orden iniciática mantiene ciertos secretos internos en cuanto al contenido de sus diferentes grados y símbolos, y en sus tenidas (reuniones), como lo ha venido haciendo la gran tradición hermética desde hace siglos’.
Pero, puntualiza Ignacio Merino, éstos secretos sólo conciernen a los francmasones y no están relacionados con ningún propósito social ni conspiración política. En sus tenidas o asambleas rituales, no está permitido hablar de religión o política, precisamente por el respeto a las opiniones y creencias de cada cual, dice.
La masonería liberal que representa la GLSE, agrega, está abierta a la sociedad y ofrece su método espiritual a quien se lo demanda, pero sin hacer proselitismo. Acoge en plena igualdad a hombres y mujeres y no hace distinción por razones de ningún tipo, salvo en el caso de personas racistas, violentas o que aprueben cualquier tipo de terrorismo. El setenta u ochenta por ciento que vienen pidiendo entrar, consiguen ser admitidos, afirma Merino.
Terra Actualidad - EFE
22/06/2008
Los masones recuperan poder en Portugal

ELPAIS.com
La sociedad secreta, llena de políticos e intelectuales, adquiere visibilidad
Destacados dirigentes políticos, ex presidentes de la República incluidos, militares, empresarios, banqueros e intelectuales, pertenecen a alguna logia masónica de Portugal. La influencia política y económica de la sociedad secreta en el país vecino es incuestionable, y todo indica que irá en aumento. El objetivo es el 2010, año de la conmemoración del centenario de la proclamación de la República. La masonería aspira a una participación masiva en las celebraciones y quiere ser aceptada como interlocutora en la comisión oficial.
Según el periodista António Melo, buen conocedor de las interioridades del mundo masón, el Gran Oriente Lusitano (GOL), principal organización de la masonería portuguesa, aspira a tener un papel destacado en los actos del centenario, similar al del presidente de la República o el Parlamento.
Hace unas semanas, el GOL reeligió por otros tres años a António Reis como Gran Maestre, la máxima autoridad. Este historiador de 60 años, fundador del Partido Socialista, protagonista destacado de la revolución de los claveles (abril de 1974) que acabó con la dictadura, y ex ministro de Cultura, derrotó al candidato aspirante, Felipe Frade, coronel retirado de 65 años, que en los años de la dictadura salazarista fue detenido por la policía política PIDE.
António Reis se resiste a revelar nombres de masones en cargos relevantes. Las normas exigen mantener en secreto la identidad de los "hermanos", aunque hay algunos que salieron a la luz hace tiempo. El ex presidente socialista Mario Soares (1986-1996) se hizo masón en Francia, en su época de exiliado. Su hijo Joao, ex alcalde de Lisboa, es un masón más activo, al igual que algunos ministros del actual Gobierno socialista, como Rui Pereira (Administración Interna).
En política, la mayoría de masones están en el PS y el Partido Social Demócrata, aunque los hay afiliados al derechista Centro Democrático Social-Partido Popular y simpatizantes comunistas. Varios capitanes de abril son masones, incluido el coronel en la reserva Vasco Lourenço, coordinador del proceso revolucionario y ex gobernador militar de Lisboa.
Los mayores enemigos de las logias han sido las dictaduras, Salazar en Portugal y Franco en España, y la Iglesia católica, que emitió más de 10 bulas papales que la condenaban por diabólica. El salazarismo prohibió sus actividades y expropió sus bienes. Los masones estuvieron en la resistencia, recuerda el gran maestre Reis. Al final de la dictadura apenas quedaban tres logias en Portugal, con medio centenar de hermanos.
Si nos remontamos más atrás, la mitad de los políticos de la época liberal de la primera República (1910-1926) fueron masones, incluidos los tres presidentes, que llegaron a ser grandes maestres. En el XIX, llegaron a lo más alto. El rey Dom Pedro IV, emperador de Brasil, fue gran maestre del Gran Oriente Brasileño.
La masonería de Portugal tiene la estructura más antigua de Europa, después del Reino Unido. La primera logia fue fundada por comerciantes británicos residentes en Lisboa, en 1727, diez años después de que la masonería diera sus primeros pasos en Londres. La sede del Gran Oriente Lusitano está en un palacio del siglo XVIII. El patrimonio de la institución está valorado en millones de euros, sobretodo por los edificios del centro de Lisboa, como el internado de Sao Joao y una antigua escuela, y en otros puntos del país y las Azores. Hasta en Macao, ex colonia portuguesa en Asia, hay una logia masónica
18/06/2008
Y Franco quiso ser masón

Josep Esteve Rico Sogorb | 17/06/2008 - 17:05 horas | Pdte. del Grup Cultural ’Tonico Sansano’
La noticia resulta significativa y pese a su escaso texto es importante por diversos motivos. Principalmente, como descubrimiento o hallazgo, porque no es cotidiano que aparezcan cosas ocultas de las que no se tenía noticia de su existencia. Seguidamente, por el lugar, la ciudad de Ceuta, con lo que ello conlleva de publicidad gratuita, dando pie a variadas opiniones y comentarios de toda clase. Y en último orden, porque el objeto del hallazgo es un libro.
Un libro escrito nada más y menos que por el mismísimo dictador, el General Franco. Y lo más sorprendente es el tema del susodicho ejemplar: ’La Masonería’. Aparte de inédito, o al menos, no comercializado y oculto, la obra tiene su trascendencia por su rareza al tratarse de este personaje, admirado por unos pocos aunque denostado por la mayoría pero cuya figura es materia para historiadores.
Los descubridores e investigadores conceden la autoría del libro e incluso su prólogo al propio Franco atribuyéndole el seudónimo "Jakin Boor" y reconocen que el contenido de la obra coincide con los 49 artículos periodísticos que sobre la sociedad masónica escribió y publicó en el diario falangista "Arriba" entre 1946 y 1951. Cotejando las páginas del libro con los mencionados artículos de prensa, los textos son los mismos.
Es curioso y anecdótico (aunque no debe sorprendernos, sabiendo que fueron aliados) que en el libro, Franco, al margen de la masonería, alude a los dictadores Hitler y Mussolini y a sus tesis o teorías. Supongo que se permitiría opinar o quizá valorarlas a modo de ensayo.
No hay dudas de que el libro es del propio Franco. La noticia, en los medios de comunicación, sólo ha mostrado un párrafo muy puntilloso del prólogo en el que el dictador defiende su obra enfatizando que ésta "nace como una necesidad viva, pues son muchos los españoles que, dentro y fuera del país, anhelan conocer la verdad y el alcance de una de las cuestiones más apasionantes, pero a la propia vez, poco conocidas de nuestro tiempo: la de la masonería".
Tengo curiosidad por saber el contenido total del libro, las opiniones y argumentos, la explicaciones sobre la Masonería de aquel que iba bajo palio y que se hacía llamar ’Generalísimo por la Gracia de Dios’, porque estoy seguro que deja en muy mal lugar a una sociedad filosófico-humanista que desde la Revolución Francesa ha aportado ideas y dado prohombres que han cambiado la Historia.
No es de extrañar, porque somos muchos los investigadores que defendemos el anhelo de Franco de pertenecer a la Masonería. Un interés, movido por pensamientos de poder, y que llevó al dictador en sus primeros tiempos de presencia en África a desear entrar en ella hasta el punto de solicitar su ingreso y todo, porque comprobó que la inmensa mayoría de los militares de alta graduación llamados "africanistas" pertenecían a las logias masónicas del antiguo protectorado: las de Larache y Tetúan.
Pero paradójicamente, la solicitud de ingreso de Franco en estas logias, fue rechazada por la más alta instancia de la Masonería o Gran Oriente Español, al parecer porque su persona despertaba recelos al considerarle ’dudoso’ por no dar el perfil idóneo, o sea, carecer de los básicos humanistas y masónicos principios fraternos, igualitarios y libertarios.
Otros autores aseguran que el padre y el hermano de Franco fueron masones y republicanos declarados y ya desde su primera juventud en la Galicia natal, el futuro dictador quiso ingresar en la Masonería, siendo rechazado. Al parecer, fue desestimado en varias ocasiones hasta que ante tanto rechazo, y siendo ya general, cambió rotundamente su opinión sobre la Masonería y pasó, de simpatizar con ella a criticarla, condenarla y perseguirla.
Y así fue. Franco se inventó lo de la ’Conspiración Judeo-Masónica’ metiendo a judíos y masones en el mismo saco cuando no tienen nada que ver o bien poco. Sus razones tendrían las altas instancias masónicas españolas para rechazar a Franco. Algo le verían entonces. Suena a venganza, a revancha. A despecho. Y Franco se cebó con los masones. Expropiaciones, encarcelamientos y fusilamientos.
Una joya literaria e histórica, ese libro del tal ’Jakin Boor’. Aunque no sea su autor santo de mi devoción. ¿Cuando conoceremos su texto íntegro, que imagino hostil? Me corroe la curiosidad.
17/06/2008
'Rechazamos a políticos con ética poco probada'

EL MUNDO.ES
ILIA GALÁN PERTENECE A LOS MASONES REGULARES
’Rechazamos a políticos con ética poco probada’
- Los ’clásicos’, reconocidos por los próceres británicos, también están en fase aperturista
- Hay alrededor de 300 en Madrid y más de 2.000 en toda España
Ilia Galán, profesor de la Carlos III y conocido masón, posa en su casa en el centro de Madrid. (Foto: Óscar Monzón)
Actualizado lunes 16/06/2008 23:53 (CET)
ROBERTO BÉCARES | QUICO ALSEDO
MADRID.- Los masones regulares, los clásicos, aquellos que sí que creen en un gran arquitecto del Universo, también han iniciado ahora un tímido desnudo "para que se escuchen voces serias y no sólo quimeras", explica Ilia Galán, profesor de Arte en la Carlos III. Galán fue hasta hace poco venerable maestro de la logia Phoenix 31, que se engloba en la Gran Logia de España, reconocida por los próceres británicos. Él no se atribuye la portavocía, pero es una voz especialmente significativa. "Hemos querido intervenir para buscar una voz firme y segura sobre las cosas que suceden", incide.
La Gran Logia de España, que engloba a decenas de grupos -más de 2000 personas en España, 300 de ellas en Madrid-, fue fundada en 1728, y es la primera levantada fuera de las islas británicas. Su funcionamiento es muy similar al de los liberales excepto por la creencia en un hacedor del universo -son admitidas todas las religiones-. "Lo que se pide es una creencia en un ser supremo, que cada uno interpreta cómo quiere. Hay unos principios que nos unen, como la búsqueda de la bondad, la felicidad o el cultivo de las propias cualidades; hacernos mejores", añade Galán, con visibles canas en la barba y la melena y cierto porte de caballero templario.
Por curiosidad, preguntémosle. "Aunque la masonería moderna empieza en 1717, si se ha descubierto que en Escocia se refugiaron miembros del Temple y están relacionados con la capilla de Roslyn, que está llena de simbología masónica. Ellos eran guerreros de la cristiandad, pero estaban abiertos a otras religiones", dice Galán en su casa del centro de Madrid, llena de símbolos masones. Hay una columna salomónica a ambos lados del salón -jakin y boaz- y una calavera. Sobre las primeras avisa que siempre tienen que estar separadas "para pasar por enmedio". Acerca de la segunda explica que les recuerda "la presencia de la muerte".
Misticismo
De la simbología habla, aunque de las ceremonias -tenidas- no suelta prenda. Sí insinúa cierta experiencia ’religiosa’. "Es una especie de mística de la fraternidad, buscas lo mejor de ti y lo mejor de los demás. Es como cambiar de dimensión", precisa. "La simbología que usamos, los mandiles, las capas, los sombreros, nos distancia del mundo cotidiano".
¿Y los ritos han variado algo con el paso de los años?. "No", responde tajante, "lo esencial se ha conservado tal cual era en el siglo XVIII. Se intenta que los ritos no se cambien". "Ahora se construye el templo interior, el propio espíritu", matiza refiriéndose al inicio de los masones, situado cercano al círculo de los arquitectos. "Mediante los ritos cada uno escoge su rumbo. Sirven de aprendizaje y encuentro con los demás. Son juegos teatrales que ayudan a la persona a reaccionar de determinada manera".
Galán relata con ardor los rincones de Madrid que presentan símbolos masones. Se mueve por el Ateneo entusiasmado, y se para a observar las estrellas simbólicas que todavía embellecen algunas escaleras. "El Pasillo Verde de Madrid está lleno de símbolos masones", asegura. Este fue diseñado por Manuel Ayllón, conocido masón.
Cuenta la leyenda que el día que se inauguró, con simbología masónica que iba desde las acacias a un obelisco o columnas salomónicas, sonó por los altavoces la ’Flauta Mágica’ de Mozart, canción reconocida por las logias como propia. El entonces alcalde, José María Alvarez del Manzano, fuera de juego, dijo que igual hubiera estado mejor una zarzuela.
Sobre los comentarios que se oyen de que son una secta no quiere ni oir hablar. "La masonería es lo contrario a una secta. Uno puede entrar y puede salir cuando quiera. Además, no impartimos doctrinas únicas", incide este profesor, que ya supera los tres lustros como masón. Balance: "A mí me ha aportado experiencias interesantísimas y me ha llevado a trabajar en aspectos que ni había pensado y conocer gente con la que me he enriquecido".
Galán, que tras ser gran maestro pasó a ser guardián del templo, subraya la estructura ’democrática’ de las logias. "Cada cierto tiempo se cambia el gran maestro", dice. Niega además que haya un elitismo: "El elitismo que se pide es el de la persona, con hondura interior y que quiera mejorarse. Tener títulos nobiliarios no garantiza el entrar, ni tener dinero. Ha habido alto cargos políticos que han sido rechazados por tener una ética poco probada".
¿Y se sigue influyendo en política o economía? "La Gran logia no hace ninguna intervención en ese sentido. Son los miembros los que libremente pueden hacer cosas entre sí, pero sin directrices. Depende de la libertad de cada uno, la libertad es clave".
10/06/2008
"LA MASONERÍA ESTÁ POR ENCIMA DE LA RELIGIÓN Y LA POLÍTICA"

JOSÉ ANTONIO FERRER BENIMELI: "LA MASONERÍA ESTÁ POR ENCIMA DE LA RELIGIÓN Y LA POLÍTICA"
Más Allá de la Ciencia nº 231
Es una de las máximas autoridades internacionales en historia de la masonería y acaba de publicar un nuevo libro donde analiza el binomio política-masonería en España desde 1868 hasta 1936. José Antonio Ferrer Benimeli ha hablado con MÁS ALLÁ sobre este y otros temas relacionados con esta legendaria institución.
¿Es la masonería un movimiento de carácter político? ¿Han estado sus miembros vinculados a este terreno en algún momento de la historia de España? Estas son las preguntas a las que responde José Antonio Ferrer Benimeli en su obra Jefes de Gobierno masones (España 1868-1936) (La Esfera de los Libros), en la que realiza un análisis de cada uno de los presidentes de Gobierno de nuestro país, disociando su actividad política de la masónica.
Si la masonería no es un partido político, ni una religión, ni una sociedad secreta, ¿qué es?
Llevo 40 años preguntando a los masones sobre esta cuestión y cada uno dice algo diferente. La masonería podría considerarse una asociación iniciática que busca la Verdad y una escuela de formación del hombre para que sea más libre, más comprensivo y más demócrata y para que pueda encajar mejor en esa utopía de la fraternidad del Universo, de la que cada vez estamos más lejos. La masonería está por encima de las religiones y de los partidos políticos.
¿Qué requisitos hay que cumplir para formar parte de ella?
En la masonería tienen cabida los hombres de todas las ideologías, las creencias y las clases sociales que posean un denominador común: tolerancia, defensa de los derechos humanos y libertad. Por eso todas las dictaduras, incluida la del proletariado, han prohibido siempre la masonería.
Esto podría explicar que haya 5 millones de masones en el mundo, entre los que destacan grandes figuras de la historia, la política y la ciencia. ¿Esta cifra es real?
Hoy el número de masones es menor que hace 50 años. En el Reino Unido, por ejemplo, el total de miembros ha descendido en 300.000 personas en los últimos 30 años, y la logia instalada en Estados Unidos también ha disminuido. Las estadísticas francesas no son muy fiables.
PODER MASÓNICO
Según sus investigaciones, en el panteón de masones ilustres españoles hay diez jefes de Gobierno desde la revolución de 1868 hasta la sublevación militar de Franco en 1936. ¿Qué lectura hace de ello?
Desde el punto de vista masónico, la pregunta que subyace en mi libro de comienzo a fin es si los masones hacen política o si los políticos se sirven de la masonería. Resulta bastante sintomático comprobar que en estos dos momentos políticos clave la jefatura del Gobierno estaba desempeñada por masones. De los diez políticos aludidos, los cuatro primeros son de la época en la que tiene lugar la Revolución de Cádiz, mientras que los otros seis gobernaron durante la II República. El lector inteligente sacará sus propias conclusiones.
¿Qué beneficios obtuvo la masonería de su relación con la República?
A excepción del caso de Diego Martínez Barrio, que se inició en la masonería a los veintitantos años y murió siendo miembro –algo infrecuente entre los masones porque no suele darse tanta continuidad–, el resto de los políticos relacionados con la masonería no tuvo un final tan feliz ni conciliador entre los dos mundos. Un ejemplo claro es el de Manuel Ruiz Zorrilla, que en cuestión de días fue iniciado en la masonería y nombrado Gran Comendador, lo que supone no cumplir con las normas marcadas por la organización. En esta ocasión está claro que fue la masonería la que buscó al político, y no al revés. El caso de Práxedes Mateo Sagasta fue diferente. No hay que olvidar que en un momento de su vida fue jefe de Gobierno y Gran Maestre de la masonería española, pero se retiró de esta para que no le acusasen de hacer política.
La militancia masónica de algunos de estos gobernantes fue breve y anecdótica. ¿Quiénes estuvieron implicados de verdad y qué aportaron al terreno político?
Hubo cierto influjo en algunas cuestiones como la pena de muerte, la abolición de la esclavitud y la libertad individual y la de los pueblos, en concreto la de las antiguas colonias. Durante aquella época, hubo varios jefes de Gobierno que aceptaron la recomendación de la masonería de no condenar a muerte a un determinado preso, como ocurrió con el brigadier Villalcampo. Otras veces se discutió en las Cortes si se tenía que eliminar la pena capital o no, y el jefe de Gobierno y Gran Maestre decidió que era necesaria como arma disuasoria.
Así pues, nos encontramos casos en los que predomina el elemento masónico y humano y otros en los que prevalece el político. Esta es una de las preguntas que los historiadores no podemos responder. Sólo podemos exponer hechos. Y es que la masonería en algunos casos fue monárquica, en otros imperialista y en el resto republicana.
TOP SECRET
¿Qué pasó con los masones durante la dictadura franquista?
Durante la Guerra Civil ser masón era un delito penado con la muerte. Los que lograron escapar se refugiaron en México, en el norte de África y en muchas repúblicas latinoamericanas. Esto supuso la desaparición de la masonería en España, donde la condena para los procesados era de 30 años de cárcel y la confiscación de bienes y la inhabilitación perpetua para ejercer un oficio.
¿Qué podríamos decir de los símbolos masónicos?
Son los mismos de la masonería medieval, es decir, los de la construcción: la escuadra, el compás, el mallete, la plomada, el mandil del picapedrero... Los arquitectos y los aparejadores también utilizan estos emblemas, si bien los masones añaden otros símbolos que no tienen nada que ver con la arquitectura, como la hoja de la acacia. Esta tiene su origen en la leyenda del constructor del Templo de Salomón, que fue asesinado por un compañero por no entregarle los secretos y enterrado en un lugar del desierto señalado con una acacia. Leyendas como esta nacen en el siglo XVIII y proceden de la época romántica en la que la masonería se inventa los altos grados, los ritos, los disfraces... Ahora hay muchos masones esotéricos, pero a otros muchos les importa más la labor social que la vivencia puramente ritual de la logia.
PRESENTE Y PASADO
¿Existen diferencias entre la masonería medieval y la actual? ¿En qué ha evolucionado?
La masonería medieval es la de los gremios de constructores de la época. El maestro admitía a un aprendiz que juraba guardar el secreto de todo lo que aprendiera en la logia –entiéndase taller en este caso–. Muchos de esos juramentos se conservan, aunque se han cambiado algunas de sus formulaciones. Con el nacimiento del neocapitalismo los gremios se convierten en un obstáculo por su monopolización de la enseñanza, la mano de obra, el trabajo terminado y los precios. Al ser abolidos en el siglo XVIII, la masonería operativa gremial es transferida a otra más especulativa, que recoge sus rituales, grados, juramentos, usos y finalidad. En vez de construir catedrales de piedra o de dar culto a Dios, la masonería especulativa construye la Catedral de la Fraternidad del Universo, donde cada piedra es sustituida por un masón.
Esta masonería dieciochesca nace con unas connotaciones claras, que son la fraternidad y la paz, y se rige por los principios de la tolerancia y la igualdad. Por eso en la logia todos llevan espadas, mientras que fuera de ella sólo las utilizan los nobles, los únicos que tenían el privilegio de ser decapitados en vez de ahorcados. Estas ideas son las que impregnan la masonería más reciente. Todavía que dan gremios de canteros, sobre todo en Cantabria y en Galicia, que siguen marcando las piedras con signos lapidarios.
Gracias al Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española (Universidad de Zaragoza), que usted preside, se está acabando con el secretismo que existe en torno a la historia presente y pasada de la masonería. ¿No es así?
Sí, la divulgación es cada vez mayor. Pero no estamos hablando de una sociedad secreta, sino todo lo contrario. No existe ninguna otra asociación en España sobre la que haya tanta información. Además, es posible acceder a sus archivos, codearse con sus miembros, trabajar en sus bibliotecas y participar en sus congresos. ¿Dónde están los secretos? Parto de la base de que no los hay.
¿Qué opina sobre las grandes logias femeninas? ¿Se ha incorporado el estudio de las mismas al Centro de Estudios Históricos?
Claro que sí. Fue uno de los primeros temas que abordamos. Lo trató la investigadora francesa Libertad Morte, cuya tesis no vio la luz porque falleció repentinamente. Ahora va a publicarse un diccionario dedicado a las auténticas masonas en la historia, que ayudará a desmitificar toda la falsa información sobre la masonería femenina.
LA MASONERÍA EN ESPAÑA: CRONOLOGÍA
Según José Antonio Ferrer Benimeli, el auténtico período histórico de la masonería en España es el comprendido entre 1868 y 1939, ya que la actividad que realizan los masones exiliados en México a partir de esa fecha se considera otra masonería. La organización regresará a nuestro país en 1978 y permanece en él hasta nuestros días. Antes, en el siglo XVIII, existió una logia en Madrid que fue fundada por unos ingleses en 1728 en el hotel Las tres flores de lis, sito en el número 17 de la calle San Bernardo. Existió mientras ellos permanecieron en nuestro país por cuestiones de espionaje o negocios. Fue la primera logia del continente fuera del Reino Unido.
La segunda se estableció en Gibraltar en 1729. Más tarde la Iglesia de Roma promulgó una prohibición, por lo que la masonería no se pudo desarrollar. Habrá que esperar al derrocamiento de Isabel II para que pueda volver a ejercer con libertad, seguido de un breve paréntesis durante el período bonapartista. Esta es la cronología de la masonería en España. La del período medieval es otra masonería, de carácter operativo y no especulativo. Una da origen a la otra, pero son distintas.
EL AUTÉNTICO ORIGEN DE LA MASONERÍA
Documentos y tradición oral Al hablar sobre los orígenes de la masonería, José Antonio Ferrer Benimeli comenta que ha encontrado al menos cuarenta referencias que hacen mención a su creación: “Están las tesis de los templarios, los egipcios, los caldeos, los jesuitas, los Reyes Magos, el arcángel San Miguel, Julio César y Adán, según la cual su hoja de parra fue el primer mandil. Sin embargo, la documentación que sustenta el origen de la masonería empieza con los gremios medievales. Todo lo que cuentan los masones más esotéricos y tradicionales, que se remontan hasta Noé, es pura tradición oral”.
¿SABÍAS QUE?
La piedra bruta de los templos masónicos simboliza al masón cuando entra en la logia y la cúbica representa el momento en el que, tras la iniciación, el estudio y la convivencia con sus hermanos, pasa a formar parte de la Catedral de la Fraternidad del Universo.
EL PERFIL
José Antonio Ferrer Benimeli es historiador y uno de los mayores conocedores de la masonería española. Ha escrito cuarenta libros y más de quinientas monografías. Asimismo, ejerce como profesor titular de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza, donde también preside el Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española.
29/02/2008
Masones unidos, jamás serán vencidos

‘Jaque a la Logia’.· Antonio Monclús.· Editorial: Martínez Roca (21,50 euros).
Última actualización 29/02/2008@01:35:14 GMT+1 El veterano diplomático y escritor zaragozano Antonio Monclús ha elegido el intrincado mundo de la masonería, las sociedades secretas, las conspiraciones internacionales y los crímenes asociados a secretos milenarios como principales ingredientes de su primera novela, ‘Jaque a la Logia’. El autor aragonés relata con agilidad, a pesar de lo complejo de la trama en algunos episodios, el implacable desafío terrorista al que se ven sometidas las principales logias masónicas del planeta. Una sucesión de terribles atentados, a la que se suma una cadena de inexplicables crímenes, sacude las más relevantes sedes de la masonería en Sidney, Estambul y París. Cada uno de estas felonías lleva además asociada una carta concreta del tarot, cuya relación con los asesinatos se desconoce en un primer momento.
Esta situación límite lleva a los máximos dirigentes de estas relevantes sociedades masónicas a aunar sus fuerzas para intentar descifrar el enigma y poner fin a la cacería humana a la que parecen estar sometidos sus miembros. Entre los importantes masones que toman parte en esta investigación está el duque de Kent, primo de la reina Isabel II y que en la vida real detenta el título de gran maestro de la Gran Logia Unida de Inglaterra, al que se le atribuyen proezas absolutamente ficticias que el verdadero aristócrata estaría encantado de protagonizar en carne y hueso. Junto a él, personajes de lo más variopinto, como el perspicaz Lord Harnavon, evidente guiño literario a Lord Carnavon, descubridor de la tumba de Tutankamón junto a Howard Carter.
La acción se desarrolla también en España, donde cobra una especial importancia la ciudad natal del autor. En el palacio de la Aljafería de Zaragoza reside la clave de todo el misterio: un documento en lengua árabe del siglo X cuyo contenido, relacionado con esa obra clave y todavía muy influyente en el mundo islámico que es la ‘Enciclopedia de los Hermanos de la Pureza’, tendría efectos políticos y religiosos incalculables sobre el turbulento mundo que hoy nos toca vivir en caso de hacerse público, especialmente entre los países musulmanes. Y todo ello promovido por la enigmática Sociedad de Toth, llamada como el el dios egipcio de la sabiduría. Un peligroso colectivo fundado hace más de tres mil años por sacerdotes del país de los faraones y enemigos declarados de la masonería desde los tres últimos siglos debido a sus concepciones tan opuestas sobre el ser humano y el papel que debería desempeñar en la sociedad.
Únase a todo esto el asesinato en pleno siglo XV del inquisidor más importante de la época de los Reyes Católicos por parte de siete judíos conversos, crimen que es clave en la trama, así como el desfile de escenarios y personajes tan variopintos como Gibraltar, Akenatón, Bin Laden, Diocleciano o el mismísimo Hilter. A modo de curiosidad, destacar que del texto se desprende que la acción transcurre antes de los atentados del 11-S, siendo aún presidente de Francia el celebérrimo Jacques Chirac.
En definitiva, se trata una obra especialmente recomendable para los cada vez más numerosos adeptos a esas temáticas tan ‘originales’ –y algo cansinas por lo abundante y repetitivo en la literatura actual– que giran en torno a sociedades secretas y conspiraciones originadas en el pasado que podrían cambiar el destino del mundo, o, simplemente, para aquéllos que busquen una novela de evasión distinta a lo habitual, en la que se demuestra el amplio bagaje cultural del que goza el autor y su buen conocimiento del funcionamiento interno de las siempre controvertidas logias masónicas.
Por Mariano Pérez Ródenas

