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MASONERÍA DE CASTILLA Y LEÓN

Militares, republicanos y masones

A lo largo de las últimas semanas, algunos medios de comunicación se han hecho eco de la filiación masónica de militares que permanecieron fieles a la Segunda República Española (1931-1939), y que acabaron siendo fusilados por la insurgencia fascista. Tal es el caso de Gonzalo Tejero Langarita, que fue jefe de la Guardia Municipal de Valencia, y del capitán Juan Rodríguez Lozano, abuelo del actual presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

En su edición del 16 de agosto, el diario El País analizaba la biografía masónica de Gonzalo Tejero, quien fue ejecutado en A Coruña en 1936, después de que tratara de defender el Gobierno Civil del ataque de los golpistas. Tejero fue iniciado en 1916, llegando a ser masón de cuarto grado, además de Venerable Maestro de su taller, así como miembro del Consejo Permanente de la Gran Logia de Levante. El mencionado reportaje cuenta con interesantes precisiones del historiador Vicent Sampedro, miembro del Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española, y autor del libro La maçoneria valenciana i les lògies accidentals durant la Guerra Civil.

Juan Rodríguez (también fusilado en 1936), vivió su ceremonia de inicación en la logia Emilio Menéndez Pallarés, 15 de León. Así consta en un documento fechado en 1933 reproducido por el períódico La Nueva España el pasado día 26 de julio. El capitán Rodríguez llegó a segundo grado en 1935, sin acceder posteriormente al grado de Maestro, según indica el diario asturiano, que recaba las opionones del bloguero masón Victor Guerra, y del historiador Pedro Álvarez Lázaro.

Ocho curas masones

Las relaciones entre la masonería y el Vaticano nunca han sido fáciles, desde que en 1738 (es decir, 15 años después de la publicación de las Constituciones de Anderson) el papa Clemente XII firmara la encíclica In Eminenti, condenando la filiación masónica, como también hicieron posteriormente los siguientes pontífices: Benedicto XIV (1751), Pío VII (1821), León XII (1825), Pío VIII (1829), Gregorio XVI (1832), Pío IX (1846), y León XII, en diversos documentos impresos entre 1884 y 1892.


En fecha tan reciente como 1983, el entonces cardenal (y ahora papa) Joseph Ratzinger firmaba, en calidad de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, la declaración Quasitum, donde se advertía que "los fieles que pertenezcan a asociaciones masónicas se hallan en estado de pecado grave y no pueden acercarse a la santa comunión". Aún así, el historiador de la masonería José Antonio Ferrer Benimeli ha señalado a El Diario Montañés de Santander que, en la actualidad, "desde el punto de vista jurídico, la masonería no está excomulgada. En el nuevo Código de la iglesia ni siquiera se la menciona".

Benimeli considera, pues, que "es compatible ser masón y católico". Ahondando en la cuestión, el blog masónico argentino Hermanos Tres Puntos ofrece los perfiles biográficos de ocho destacados sacerdotes católicos, que fueron iniciados en la masonería. Entre ellos el arzobispo de Breslau, el Conde Schaffgotsh, que en el siglo XVIII apoyó la creación de la primera logia masónica en Viena, así como Francisco Calvo, considerado como el fundador de la masonería en Costa Rica en 1865.

Video reportaje Logia Indivisible nº 51 de Valladolid

Una logia masónica de Valladolid abre sus puertas a Radamantis

Una logia masónica de Valladolid abre sus puertas a Radamantis

El programa de misterio de nortecastilla.es indaga en los secretos y orígenes de la masonería y entrevista a un maestro de la organización
11.07.10 -
Los misterios de la masonería centran un nuevo capítulo del programa de misterio de nortecastilla.es Radamantis. En esta ocasión, el objetivo ha sido desvelar aspectos de esta ancestral organización como sus orígenes, la forma de entrar como miembro, anécdotas históricas, símbolos y secretos.
Así, Radamantis ha conseguido que la logia masónica indivisible 51 de Valladolid abra por primera vez sus puertas a un medio de comunicación y entrevista a Pedro Intxaurraga, maestro masón.
Puedes ver aquí el vídeo-reportaje completo del noveno episodio de Radamantis sobre los masones.

Libro: Masonería en Castilla y León

Masonería en Castilla y León

 

Masones con nombre y apellido

Masones con nombre y apellido

GENTE / NORTECASTILLA.ES

Una veintena de personas comunes (o no tanto) deciden hacer pública su pertenencia a la masonería

21.06.10 
Por mejorar moral e intelectualmente». A Valentín Díaz seguro que lo recuerdan de los telediarios. Era aquel tipo de bigote dieciochesco, pajaritas variadas y sombreros diversos que llevó la corresponsalía de TVE en Budapest, México, Lisboa, Miami y Moscú. Díaz es masón y explica con esa frase sencilla la razón última que le llevó a iniciarse en masonería.
Valentín Díaz es autor junto a Javier Otaola, su amigo y hermano en la logia vitoriana Manuel Iradier Número 26, de ’La masonería en persona (s)’, una «aproximación», dicen, a esta corriente de pensamiento centrada en las vivencias de una veintena de masones que descubren «sus itinerarios, biografías e inquietudes espirituales». Nada terrible, no vayan a pensar. Los masones se definen como personas que pretenden «abrir los horizontes humanos hacia un mundo mejor».
A Otaola, Síndico de Vitoria (algo así como un defensor del ciudadano), le hubiera gustado que en el libro aparecieran gentes como Jerónimo Saavedra, el socialista canario que presidió el Senado, o como el antiguo banquero Mario Conde, masón iniciado en la logia Concordia número 4 y del que, dice, puede estar de nuevo en activo en la logia Cibeles de Madrid. Pero no.
Sin embargo, su obra es una de las primeras que pone cara, nombre y apellido a los masones españoles. Hoy, calcula Otaola, son poco más de 3.000 repartidos en las distintas logias. Durante la II República «pese a lo que se dijo en el franquismo y pese a todo lo que se ha fantaseado sobre su importancia, nunca hubo más de 5.000 masones». Pero la frase que, todavía en 1975, pronunció Franco en el Palacio de Oriente -«contra España existe una conspiración masónico-izquierdista en la clase política, en contubernio con la subversión comunista-terrorista en lo social»- caló tanto en el imaginario colectivo que lo del ’contubernio judeomasónico’ es todavía hoy una frase hecha, uno de esos latiguillos malsanos que nos azotan la memoria. Aunque ahora nos haga sonreír, el franquismo procesó por masones a 50.000 personas. Varios miles fueron fusilados.
En el listado de ciudadanos que hacen pública hoy su adscripción a la masonería aparece el empresario y político del PNV Iñaki Zuloaga, escritores y articulistas como Adrián Mac Liman, Luis Miguel Fuentes, Ricardo Serna e Ignacio Merino, empresarios como Yves Bannel, profesores como Vicenç Molina, el concertista de guitarra Francisco Ortiz... y mujeres. Mujeres como la asesora fiscal Ascensión Tejerina, la asistenta social Ana Morató o la militante de Esquerra Republicana de Catalunya María Àngels Prats, entre otras.
Hay mujeres porque el libro da cabida a masones integrados en las dos grandes observancias que hay: La Gran Logia de España, de aire más «tradicionalista», al decir de Otaola, y la Gran Logia Simbólica Española, a la que pertenecen tanto Otaola como Díaz. Esta última mantiene con la primera dos distinciones fundamentales: admite mujeres en sus tenidas (como llaman los masones a sus reuniones en las que los integrantes leen y discuten sus planchas o temas) y alberga en su seno a creyentes, no creyentes, agnósticos... Por su parte, los seguidores de la Gran Logia de España creen «en un Dios revelado».
Así que las 397 páginas de la obra -que «terminó de componerse en las colecciones de Masonica.es el 21 de diciembre del 2009 cuando el Sol se detiene para que la Luz empiece a renacer»- es una sucesión de testimonios donde uno descubre, por ejemplo, que el sociólogo Fernando de Yzaguirre se sintió atraído por este mundo tras leer «un largo artículo de prensa publicado en el diario vasco El Correo».
El Gran Arquitecto del Universo

«Me fascinó sobre todas las cosas -escribe Yzaguirre- su rica portada repleta de símbolos (el compás, la escuadra, el ojo del Gran Arquitecto del Universo)... el contenido de aquel artículo, la conocida persecución franquista y el halo de misterio que rodeaban a la masonería, en realidad no influyeron decisivamente en mí. Lo decisivo -apunta De Yzaguirre- fue el momento vital y la búsqueda en que me encontraba inmerso: estaba esperando una oportunidad para acercarme a una ’escuela humanista’ y fue la masonería la que, a través de ese artículo, se me presentó de manera cercana, y acepté felizmente el envite... Enfrentar ese reto tuvo mucho de trabajo interior, en las entrañas, en el secreto; una vivencia ineludiblemente relacionada con la situación de la masonería en España: desconocida, rechazada, germinal e innovadora, que rompía los últimos moldes de la España post franquista», reconoce el masón.
De Yzaguirre fue exaltado a compañero y maestro, guiado por Javier Otaola, auténtico hilo conductor de la mayoría de testimonios, en enero de 1995 en la logia Manuel Iradier: el explorador alavés fue secretario de la logia Victoria nº 134 de Vitoria con el nombre simbólico de Lurrac Villazen (’Buscando tierras’). La logia «trabajaba entonces en un caserío apartado, casi secreto», de Respaldiza, recuerda De Yzaguirre. «La iniciación fue alucinante, extraña y esclarecedora a un tiempo».
«En masonería no he encontrado sino libertad responsable; lo complicado es ingresar, lo fácil es salir, justo al contrario que otras organizaciones», dice, de forma esclarecedora este profesor.
Valentín Díaz asegura que también él sintió el hechizo de los símbolos que acompañan a la masonería; esa panoplia de alegorías y metáforas cargadas de significado oculto y que, sin embargo, despiertan en determinados individuos ciertas afinidades latentes... «También despertó mi curiosidad esa aura de secretismo que rodeaba la masonería; los nombres ’logia’, ’masón’, ’supremo consejo del grado 33’... y mi simpatía hacia la II República y por personajes de ese tiempo como Fernando de los Ríos, Manuel Azaña, Buñuel, García Lorca...», resume.
De la «atracción» trufada con cierta «reticencia» producto de «la machacona propaganda antimasónica de la dictadura franquista», Díaz pasó a la investigación por cuenta propia, la visita a logias (lo mismo en Savannah que en Matanzas, dice)... y el aliño del azar (si es que existe). En una librería de viejo lisboeta tropezó Díaz con un ’Ritual de Grado de Aprendiz’ del Gran Oriente Lusitano, un ejemplar de 1928 que compró y guardó tan celosamente como «si se tratara de un documento clandestino de alto valor». Todo confluyó para que Díaz ingresara en la logia.
«La gran enseñanza que uno aprende -apunta- se resume en el lema de los masones de la Edad Media: ’lo que tú haces, te hace’. Los canteros de esa época, que están en el origen de la masonería, descubren que el hecho mismo del trabajo da sentido moral a la existencia, que trabajar la piedra tiene una dimensión moral y espiritual... Hoy, y tomando prestada una frase de Otaola, la masonería nos permite ofrecer la mejor versión de nosotros mismos», precisa el antiguo corresponsal de TVE.
Un ceremonial dieciochesco

De su ingreso en la logia alavesa, Díaz guarda un recuerdo «inolvidable» tanto por su «contenido simbólico» como «por su carácter». «Es una ceremonia que tiene el sabor de las ceremonias dieciochescas y, por tanto, es socialmente incorrecta. ¿Qué es eso de entrar a la logia con los ojos vendados? ¿Y esas personas vestidas como ’frikis’?», bromea Díaz.
Algo parecido le pasó al industrial nacionalista Iñaki Zuloaga. En su primera cita, su introductor, que le conducía en coche al lugar de la iniciación, le espetó, ante la verbosidad de que daba muestras el neófito, que le estaba prohibido «hablar con profanos después de la caída del sol». «Me quedé de piedra», escribe el eibarrés.
«El ceremonial es muy bello; pero te tiene que gustar. El masón, además, debe tener un cierto gusto por la filosofía». Díaz asegura que hay (y debe haber) «un antes y un después» del inicio en masonería. «De otro modo, la iniciación ha sido en falso. Al entrar tú suscribes un compromiso contigo mismo, un compromiso de cambio a mejor», precisa.
También Javier Otaola comparte con Valentín Díaz y con sus compañeros de logia esa pasión primera por los símbolos: «Mi llamada tiene que ver con una intuitiva simpatía hacia los símbolos de la masonería y por algunos de sus personajes de referencia», dice el ex Gran Maestro de la Gran Logia Simbólica Española, Grado 33.
Además, y fruto de la caracterización franquista, la masonería representaba para Otaola «democracia, liberalismo, socialdemocracia, europeísmo... Después de la libertad, el valor que más nos humaniza -resume Otaola- es la compasión, la capacidad de sentir el dolor del otro como propio». Ascensión Tejerina asegura que se sintió atraída «por la metáfora de la construcción que te convierte en un obrero comprometido en un proyecto vital que debemos actualizar cada día». Una tarea para la que no hay descanso.

El Gran Oriente de Francia es ya, oficialmente, una Obediencia mixta

 

 
Comunicado relativo a la cuestión de la iniciación de mujeres en el GODF
"Conforme con el pronunciamiento emitido el 10 de junio por la sección de Apelación de la instancia jurisdiccional del Gran Oriente de Francia, (que confirma en todos sus puntos el emitido en primera instancia el pasado 8 de junio), el Consejo de la Orden procederá a la regularización de la situación administrativa y financiera de las hermanas iniciadas, afectadas por la resolución.

El Consejo de la Orden llama a tener en cuenta que este pronunciamiento ha sido emitido sobre la base de las reglas contenidas actualmente en la Constitución y el Reglamento General. Y recuerda que es a las logias reunidas en el Convento - y sólo ellas- a quienes pertenece  el poder de modificarlos.
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Communiqué relatif à la question de l’initiation des femmes au GODF

Conformément au jugement rendu le 10 juin par la section d’Appel de l’instance juridictionnelle du Grand Orient de France, (qui confirme en tous ses points celui rendu en première instance le 8 juin dernier), le Conseil de l’Ordre procédera à la régularisation de la situation administrative et financière des sœurs initiées, concernées par le jugement.
Le Conseil de l’ordre tient à faire observer que ce jugement a été rendu sur la base des règles contenues actuellement dans la Constitution et le Règlement Général. Il rappelle que c’est aux loges réunies en Convent - et à elles seules - qu’il appartient le pouvoir de les modifier.

La Masonería liberal reivindica el principio constitucional de aconfesionalidad

Propone la eliminación de la casilla de la declaración de la renta dedicada a financiar a la Iglesia católica

RAFAEL FRAGUAS - Madrid - 18/06/2010

Cuatro obediencias de la masonería liberal española reunidas este jueves en el Ateneo de Madrid dieron a conocer, por primera vez, un Manifiesto por la Laicidad en el que preconizan un replanteamiento de las relaciones entre la Iglesia católica y el Estado español. En el manifiesto reivindican un marco igualitario y libre, sin prevalencias en cuanto al cumplimiento por el Estado del mandato constitucional sobre la aconfesionalidad. Las cuatro obediencias masónicas consideran menoscabado este principio por la preeminencia de la Iglesia católica en la vida institucional, en detrimento de otras confesiones religiosas. Asimismo, la masonería liberal propone plantear a las organizaciones sociales, civiles y progresistas una campaña destinada a suprimir la casilla de la declaración de la renta reservada a la financiación de la Iglesia católica por los contribuyentes, así como un cambio de denominación que se refiera a ley de Libertad de Conciencia, en vez del enunciado ley de Libertad religiosa ahora en boga, donde ésta pueda ser integrada en aquella.

En la reunión auspiciada por el foro de diálogo Ágora, cuya presidenta Carmen Serrano moderó el encuentro, intervinieron también Ana María Lorente, Gran Maestra de la Gran Logia Femenina de España; Paloma Martínez Sierra, Presidenta de la Federación Española del Derecho Humano; Jordi Farrerons, Gran Maestre de la Gran Logia Simbólica de España, así como Aimé Bataglia, del Gran Oriente de Francia.

Las participantes resaltaron que el principio de aconfesionalidad del Estado que recoge la Constitución de diciembre de 1978 en su artículo 16º, "quedó sin efecto en la práctica tras la suscripción de un Convenio Iglesia-Estado emitido apenas seis días después de la entrada en vigor de la Constitución española, en enero de 1979". A juicio de Carmen Serrano, "la democracia incluye la laicidad como requisito imprescindible de respeto a la diversidad".

Ana María Lorente, por su parte, resaltó las "inercias mentales aún vigentes imprimieron un troquel patriarcal a las sociedades ya desde hace 4.000 años, así como una concepción solar y masculina de la divinidad; durante todo este tiempo", añadió la Gran Maestra de la Gran Logia Femenina de España, "por el hecho de ser mujer, la mitad de la sociedad ha vivido bajo un sistema de creencias que le ha impedido desarrollarse libremente". Por ello, abogó por la laicidad "como garantía de una sociedad sin discriminaciones, donde poder ser educada en la tolerancia y en el pensamiento crítico, capaz de poner en cuestión todo tipo de dogma. Asimismo, propuso una "complicidad fraternal de los dos polos de la Humanidad, hombres y mujeres", y preconizó después una sociedad "donde los derechos humanos no sean un mero enunciado".

Según Jordi Farrerons, "la laicidad es un espacio de convivencia respetuoso con todo tipo de creencias e ideologías". Para Farrerons y pese al principio constitucional, "pervive una confesionalidad sociológica del Estado aún después de transcurridas tres décadas de vida democrática en España y a cuyo amparo se produjo la legalización de la Masonería, el 28 de enero de 1980, que desde entonces se ha desarrollado". Igualmente, criticó la identificación de anticlericalismo y laicidad, ya que considera a ésta como un factor de integración social. Por su parte Paloma Martínez Sierra subrayó que España sigue siendo de facto un Estado confesional, y reivindicó una espiritualidad no confesional que la laicidad ampara. Martínez Sierra propuso una convocatoria abierta a las organizaciones progresistas para participar en una campaña que elimine de la declaraciòn de la renta el apartado destinado a la financiación de la iglesia católica. También se mostró partidaria de denominar ley de Libertad de Conciencia al proyecto de legislar sobre libertad religiosa, por estimar que su ámbito es sería más amplio y que la incluiría.

Aimé Bataglia, del Gran Oriente de Francia, hizo una descripción del laicismo al que consideró complementario de la tolerancia. Añadió que "no cabe confundir el espacio público, en el que se mueven los Estados, y el privado, donde tienen lugar las distintas creencias", confusión en la que, a su juicio, "se encuentran los fundamentalismos religiosos y estatales". Reivindicó las creencias como expresiones de los anhelos y deseos del espíritu humano en la esfera de la conciencia y propugnó "luchar contra la pereza mental que crea inercias capaces de adormecer la inteligencia y la vitalidad del espíritu crítico", al que atribuyó el progreso humano.

Fuente: elpais.com