Blogia

MASONERÍA DE CASTILLA Y LEÓN

«La desconfianza hacia la masonería nace de la ignorancia»

Valentín Díaz Marijuán • Periodista y escritor burgalés

Co-autor de ’La masonería en persona(s)’. Su carrera la ha desarrollado en TVE, siendo directivo con Pilar Miró y corresponsal en Budapest, México, Lisboa, Florida y Moscú

Valentín Díaz y Javier Otaola, autores-recopiladores del libro.

DB
M.S.B. / Burgos

Fueron perseguidos y vilipendiados con saña por el franquismo y ahora, poco a poco, van visibilizando y normalizando su presencia en la sociedad. Los masones defienden la pluralidad y se declaran ciudadanos tolerantes, constructivos y positivos, que buscan a través de la reflexión y el debate mejorar la sociedad haciéndose mejores ellos mismos.
De eso y de muchas cosas más hablan, o escriben, en La masonería en persona(s) 20 ejemplos. Son protagonistas y responsables de este trabajo Javier Otaola y Valentín Díaz. Este último cuenta su ‘caso’ y hace pedagogía de esta asociación de pensamiento con tanta historia y a la vez todavía tan desconocida.


¿De quién, cuándo y cómo surge la idea de elaborar el libro?
La idea del libro es de Javier Otaola. El proyecto surgió hace dos años, como una forma de acercarse a la masonería que hasta este momento nunca se había realizado: a través de un grupo de masones que accedieran a contar su experiencia masónica y existencial. El objetivo era hacer una aportación para que se vaya extendiendo una visión normalizada de la masonería actual. Que cada cual se haga la opinión que le plazca sobre la masonería, pero que sea una opinión fundamentada. Javier me propuso participar como uno más de los masones entrevistados y luego me preguntó si podía ayudarle en la elaboración del mismo, y como somos muy buenos amigos y me gustaba la idea, nos pusimos manos a la obra. Yo me he ocupado, fundamentalmente, de redactar las respuestas de cada participante en forma de relato ordenado y he colaborado en la larga introducción de carácter histórico.

En la selección de los 20 masones que relatan su experiencia hay muy diversos perfiles profesionales, ideológicos y religiosos. ¿Cómo se hizo la elección?
Fue Javier Otaola, que atesora treinta años de actividad masónica y conoce a un extenso número de masones, quien pidió a cada uno de los que participamos en el libro su colaboración. Se trataba de que el libro reflejara, en la medida de lo posible, una pluralidad de perfiles que hoy se pueden encontrar en las logias españolas.

¿Qué es y cómo definiría ser masón hoy?
Seguramente se pueden hacer múltiples y diversas definiciones de lo que es un masón. Y con toda probabilidad, cada una de ellas sea cierta sin que ninguna sea completa. Podría decir que un masón es alguien que quiere mejorar moral e intelectualmente y colaborar así a un mundo mejor, construyéndose a sí mismo como un hombre libre en compañía de otros, orillando todos los prejuicios y utilizando la alegoría del oficio de la construcción, mediante ritos que vehiculan el simbolismo de ese oficio. Los masones nos reclamamos herederos intelectuales de los masones «operativos» del Medievo, que edificaron las maravillosas catedrales europeas y que identificaban la FrancMasonería con la Geometría. La masonería moderna es hija también de la Ilustración, del «atrévete a saber» de Kant, aunque el «espíritu de la Ilustración» se remonta hasta Sócrates con su «conócete a ti mismo» pasando por Spinoza y otros grandes pensadores.

¿Qué es la masonería, en pocas palabras?
La masonería es, fundamentalmente, un método de esclarecimiento personal y de reflexión colectiva, ambos aspectos indisolublemente unidos y autónomos al mismo tiempo. Un viejo lema de los masones operativos rezaba: «Lo que tú haces, te hace», una frase que resume bien el sentido del método masónico.

¿Qué aporta la masonería a la sociedad? ¿Y a sus miembros? ¿A usted?
Una capacidad mediadora entre tendencias contrapuestas. Los masones aportan, o deben aportar, a la sociedad los valores humanistas, la defensa de los Derechos Humanos y la exigencia de los Deberes que esos Derechos comportan. También aportan, o deben hacerlo, una manera de ser y de comportarse, hecha de tolerancia y de equilibrio personal. Para mí la imagen ideal del masón es la de un hombre justo. Desde luego hay personas que no son masones y sin embargo se comportan como tales. Son los que nosotros llamamos «masones sin mandil». Personalmente, creo que la masonería me ha hecho un poquito mejor en todos los sentidos. No es que me haya cambiado sustancialmente pero me ha ayudado a lograr un mayor equilibrio personal. Para mí, sobre todo, es un estimulo constante y una referencia crítica; en primer lugar, sobre mí mismo.

Pese a la poca credibilidad con que hoy cuentan los «demonios antiespañoles» promovidos, inventados o agrandados por Franco, ¿por qué cree que la masonería en España es vista por muchos como algo oscuro, manipulador, casi herético o sectario?
La persecución y demonización de la masonería llevada a cabo por Franco de forma continua y obsesiva durante 40 años (el famoso contubernio judeo-masónico) marcó a la sociedad española, en la que todavía hay sectores de la población a los que la sola mención de la masonería le genera automáticamente un reflejo de rechazo y, sobre todo, un reflejo de profunda desconfianza. La represión franquista de la masonería fue tan brutal que no dejó ni rastro de la misma, quedando completamente destruida al término de la Guerra Civil. Su reconstrucción ha sido lenta y difícil. Hoy podemos decir que la masonería española ya está de nuevo asentada, aunque es una masonería todavía modesta. Dicho esto, la inmensa mayoría de la gente, y, por supuesto, aquellos que la ven como usted dice, lo que muestran es que tienen muy poca idea (o ninguna) de lo que es y significa la masonería. La ignorancia es muy mala consejera. Por otro lado, los propios masones tenemos nuestra cuota de responsabilidad por no hacer lo suficiente para ir desmontando toda esa visión fantasmagórica de la masonería. Para la gran mayoría de masones, es una vivencia íntima y prefieren mantenerla en un ámbito estrictamente privado, a lo que, naturalmente, tienen todo el derecho.

¿Es compatible ser masón y católico, o musulmán, o judío?
Desde luego. Eso es además uno de los fundamentos de la masonería. En mi logia hay católicos practicantes, hay algún luterano, otros son ateos o agnósticos (mi caso). La pluralidad y la tolerancia son básicas en masonería.

¿A qué logia pertenece usted? ¿Cuántos miembros son?
Yo estoy afiliado a la Logia «Manuel Iradier» de Vitoria, que es mi logia madre, es decir, aquella en la que fui iniciado. Está federada en la Gran Logia Simbólica Española (GLSE) y en la actualidad somos cerca de 30 miembros activos.

¿En qué se diferencian unas logias de otras?
Cada logia tiene su propio carácter, que es el que le dan sus miembros. Hay logias que trabajan más los aspectos espirituales, otras los sociales, algunas son de carácter más filosófico...; pero, en general, hay una mezcla de todo, y desde luego lo que todas trabajan es el simbolismo masónico. El estilo lo marcan los diferentes ritos masónicos. En España el rito dominante y tradicional es el Escocés Antiguo y Aceptado (REAA), que, a pesar de su nombre, no tiene su origen en Escocia. Es un rito abierto e integrador.

¿Qué actividades realiza una logia: reuniones, excursiones, debates, publicaciones...?
La actividad primordial de una logia es celebrar reuniones periódicas, denominadas Tenidas, que se desarrollan de forma ritual, y que concluyen con un ágape. Una gran parte de las logias celebran tenidas quincenales. De vez en cuando se organizan las llamadas Tenidas Blancas, en las que se pronuncia una conferencia con debate posterior y en las que se invita a profanos (es decir, no masones). La masonería, desde sus inicios, ha tenido también un carácter filantrópico.

¿Por qué los distintos grados y la simbología?
Lo que distingue a la masonería de cualquier otra asociación es su carácter de fratría iniciática, en el que la enseñanza que vehicula se va dando de una manera gradual. La masonería es un método alegórico, una metáfora de la construcción. Todo en masonería está basado en la simbología del oficio de la construcción.

¿Qué se precisa para entrar? ¿Qué pasos hay que dar?
Simplemente solicitarlo. Hoy en internet se encuentra toda la información necesaria para ponerse en contacto con una logia. La nuestra tiene su página web (www.rlmanueliradier.org) y un apartado de Correos (Apto. 3101, 01080 Vitoria-Gasteiz). Una vez recibida la solicitud, la logia se pone en contacto con el interesado y se programan tres entrevistas con sendos maestros de la logia, que informan a la misma sobre la persona en cuestión; informes que se someten a votación. Es lo que nosotros llamamos «aplomar al candidato». Si la logia lo admite, se le convoca para una última entrevista que se realiza en presencia de los miembros del taller, tras la cual se hace una última votación. Si ésta ofrece un resultado favorable, se procede a la ceremonia de iniciación. Puede parecer complicado, pero no lo es. Eso sí, es un proceso pausado, para que dé tiempo a conocer bien al candidato y que éste se reafirme en su decisión. En masonería no existen las prisas de la vida cotidiana.

¿Y para salir?
Irse de una logia es mucho más sencillo que ingresar en ella. Basta la libre voluntad de cada cual. Se solicita la baja y eso es todo, aunque no se pierde la condición de masón y puede pedirse el reingreso, si así se desea.

¿Habrá que aportar un dinero para «funcionamiento»?
Sí, claro. Como en cualquier asociación, se sufragan los gastos entre todos los miembros. Hay una cuota inicial, y luego una cuota mensual. Las cuotas varían según la dimensión y los gastos de cada logia. En la nuestra, la cuota mensual es de 36 euros.

¿Encontró lo que buscaba?
Personalmente he encontrado más de lo que esperaba. La experiencia masónica ha superado, claramente, mis expectativas. Para mí está siendo una aventura de tipo existencial a la que puedo calificar de espléndida.

En la selección de 20 masones del libro todos han cumplido los 50 años. ¿No hay más jóvenes? ¿A partir de esa edad surgen inquietudes intelectuales nuevas? ¿Dudas? ¿Búsquedas existenciales?
La masonería requiere una cierta madurez personal. Lo más habitual es que uno llame a las puertas de la logia a partir de la treintena. En mi logia los miembros más recientes que se han incorporado están entre los 30 y los 40 años. Yo, por el contrario, me inicié más tarde, cumplidos ya los 50. Hay de todo. Yo he coincidido en Tenidas con gente muy joven, de veinte y pocos años, y hace un año, en una visita que hice a una logia francesa, encontré a un aprendiz recién iniciado que tenía 84 años; un hombre entrañable, con una mirada limpia y una cara de buena persona que conmovía.

Reitera en su testimonio la importancia de los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad. ¿Qué corriente política, religiosa o ideológica estaría más cerca de plasmarlos en la sociedad?
En masonería hay personas de tendencias políticas de derecha y de izquierda. Los hay creyentes y no creyentes. A los únicos que no se admite es a los intolerantes, a los racistas, a todos aquellos que son incapaces de respetar a los demás. La raza, las tendencias políticas e ideológicas o las creencias religiosas, no cuentan. La masonería es un centro de unión. Como se dice en las Constituciones de Anderson (documento fundacional de la masonería moderna, fechado en 1723): «La Francmasonería tiene como fin unir a personas que sin ella hubieran continuado ignorándose».

¿Cómo se podrían propagar esos principios «constructivos» en un mundo cada día más globalizado y, quizá, más violento y egoísta?
La masonería es algo vivo, y, por ello mismo, está en constante evolución. Vivimos tiempos de incertidumbre, confusión, intolerancia, fanatismo, tiempos de miedo, en definitiva. Un miedo que impregna nuestras sociedades, que aparecen subyugadas al dinero, utilizado, con cínico egoísmo, como valor fundamental. Las grandes utopías de los siglos XVIII y XIX aparecen arrumbadas, y las libertades y conquistas igualitarias están viendo sometidas a formidables embates. En esta época de turbulencias y de cambios profundos, estoy seguro de que hay muchos hombres y mujeres que desean un marco de referencia en el que primen los elementos primordiales de la vida humana y de nuestro cosmos y los valores universales que elevan la dignidad de las personas y buscan el progreso de las condiciones de la existencia humana.

La RAE dice que la masonería o francmasonería es una «asociación secreta de personas que profesan principios de fraternidad mutua, usan emblemas y signos especiales, y se agrupan en entidades llamadas logias». ¿Qué le parece?
Es una definición anticuada y caduca que no se corresponde con la realidad. No es una asociación secreta. Si lo fuera estarían prohibidas las logias masónicas, porque en una democracia las leyes no permiten asociaciones secretas. Somos una asociación legalmente registrada, con reglamentos públicos y publicados y con responsables legales conocidos. Varias logias de Madrid ya se han dirigido hace algún tiempo a la Real AcademiaEspañola de la Lengua instando a que modifique esa denominación. Espero que no tarde en hacerlo y se ponga al día pronto.    

Fuente: diariodeburgos.es

Nueva logia en Almería: Puerta de Oriente


La Gran Logia Simbólica Española (GLSE - GOEU) ha concedido la Carta de Patente a la Respetable Logia Puerta de Oriente núm. 69, al Oriente de Almería. A partir de ahora la masonería liberal se enriquece con los trabajos de un nuevo Taller. 


Alhama acoge la exposición ‘Entre la Historia y el Mito. La Masonería a través de la fotografía’

Está coordinada por Mª Carmen Amate y organizada por el Instituto de Estudios Almerienses y el Ayuntamiento de Alhama

Alhama de Almería acoge desde hoy, día 19, la exposición ‘Entre la Historia y el Mito. La Masonería española a través de la fotografía’. Esta muestra, de entrada gratuita, permanecerá en el Salón Social del municipio hasta el próximo 18 de abril.
El objetivo de esta exposición será mostrar la historia de estas sociedades discretas y resaltar la represión que han vivido las logias y la comunidad masónica.
Así, expertos de 11 países y representantes de 27 universidades extranjeras revisarán la represión que sufrió este colectivo, con una mirada especial hacia la ayuda internacional que tuvieron los miembros de esta sociedad para luchar contra el régimen franquista.
Otro de los bloques estará dedicado a rescatar de la historia personajes relacionados con la masonería, a todos los niveles geográficos, y también la ‘antimasonería’.
Según Felipe Berenguel, concejal de Cultura de Alhama de Almería, el municipio tiene una gran tradición histórica donde “la implantación de la masonería tuvo más arraigo que en toda la provincia. De hecho, los alhameños han sufrido durante más de un silgo el calificativo de masones”.
Es por ello, que el Ayuntamiento “ha solicitado esta exposición”, señala Berenguel, quien añade que en la localidad la ‘Logia Salmeroniana’, con casi 80 miembros, fue una de las comunidades masónicas más activas de la provincia.
La exposición podrá ser visitada en horario de mañana de las 10.00 a las 12.00 horas los martes, viernes y sábados. Y por las tardes, de las 17.00 a las 19.30 horas, de lunes a viernes.

La masonería en Almería
En la actualidad, hay unos 3.000 masones en toda España, y en Almería se encuentran tres logias discretas, según datos de esta exposición. Con todo, la masonería, desde sus orígenes, ha chocado con los sistemas totalitarios debido a sus principios de respeto a la libertad y a los derechos.
Las logias son organizaciones que se autodenominan iniciáticas, filantrópicas y filosóficas. Sus miembros y simpatizantes sostienen como objetivo la búsqueda de la verdad y fomentar el desarrollo intelectual y moral del ser humano.

Fuente: noticiasdealmeria.com

RELEVO EN LA CÚPULA DE LA MASONERÍA ESPAÑOLA

La desconfianza de los masones ingleses hace caer al Gran Maestre de España


Antonio Fernández.- 15/03/2010

La desconfianza de los masones ingleses hace caer al  Gran Maestre de España

Escudo de la Gran Logia de España

La masonería española comienza una nueva etapa después de que este fin de semana la Gran Logia de España (GLE), la mayor organización española, celebrase su congreso en Palma de Mallorca. El hasta ahora Gran Maestro, José Carretero, no consiguió revalidar su mandato. Pero fue su segundo hasta hace pocos meses, el abogado valenciano Óscar de Alfonso, quien se alzó con el triunfo indiscutible: 468 votos frente a 222. Carretero ya se había puesto en el disparadero durante los últimos años y su gestión había sido muy discutida, hasta el punto de que fue llevado a los juzgados en varios pleitos.

En la misma jornada, también fueron elegidos directamente otros altos cargos, como el de tesorero, que en el futuro recaerá en Carlos Barón, y el de Gran Orador, que se ahora en adelante será Manuel Torres.

“Se abre un periodo de transición que tratará de hacer volver a la masonería a sus principios, aunque con una gestión más abierta y más democrática”, señaló a El Confidencial uno de los presentes en el cónclave mallorquín. “Ésta es una época de calmar los ánimos y de ver cómo podemos ocupar de nuevo un espacio en la sociedad”, dice otra fuente.

La derrota de Carretero causó cierta sorpresa en los círculos masónicos. La clave de la misma hay que buscarla en su pérdida de liderazgo ante la masonería inglesa. En las anteriores elecciones, este empresario inmobiliario tarraconense se había hecho con el control de la GLE porque la colonia inglesa, con un considerable peso en España, le había apoyado. En las elecciones de la Gran Logia sólo tienen derecho a voto los “masones instalados”, es decir, los que han tenido a su cargo una logia. Y muchos viejos dirigentes ingleses ya jubilados que han trasladado su residencia a España tienen esta prerrogativa, puesto que en vez de votar en su país pueden hacerlo aquí.

Óscar de Alfonso, sin embargo, proviene de una de las zonas donde los ingleses están más implantados: la costa de Valencia. A pesar de su juventud, ya lleva muchos años inmerso en este mundo: en el 2002, con apenas 34 años, ya fue el Gran Maestro provincial de los masones valencianos. Además, es el líder masónico más joven de las últimas décadas. Muy arraigado en el territorio, De Alfonso integró las listas de la candidatura Nueva Jávea en las elecciones municipales del 2007 al Ayuntamiento de Xàbia.

Investigará a su ex jefe y amigo

En el 2006, fue elegido de nuevo Gran Maestre Provincial. Tras la ceremonia de elección, manifestó la línea que quería seguir: abrirse a la sociedad en general “para que los profanos puedan llegar a conocernos mejor y así podamos contribuir a solventar el malentendido y la sospecha que tristemente existe acerca de la francmasonería. La ignorancia crea temor y la mejor forma de combatirla es con información y conocimiento”.

Hasta el otoño pasado, el abogado valenciano formaba parte del círculo de poder que había tejido Carretero, pero abandonó sus responsabilidades para preparar su candidatura y ante los sucesivos escándalos que salpicaron al Gran Maestre, incluida la compra y la venta de bienes inmuebles en Bilbao y Palencia. Diferentes pisos y locales fueron comprados con dinero procedente de los fondos de beneficencia. En diciembre pasado, Carretero vendió propiedades en Bilbao para reintegrar el dinero. Pero el propio Óscar de Alfonso, en una carta abierta a sus compañeros, fechada el pasado 20 de enero, prometió una “completa investigación de los hechos” si era elegido Gran Maestre. Ahora tendrá la oportunidad de cumplir su promesa aunque pueda no gustarle a su hasta hace poco jefe y amigo.

“Las cosas van a cambiar mucho -señala una fuente de la masonería-. Para empezar, una de las primeras tareas que tendrá la nueva cúpula es rehacer las relaciones con organismos masónicos importantes. Las dos primeras prioridades serán retomar los contactos con el Consejo Supremo de España y con la masonería de Italia. Carretero había roto relaciones con la mayor organización italiana y había estrechado los lazos con una logia minoritaria”. Se refiere la fuente a la traumática ruptura de relaciones con el Gran Oriente de Italia, que tiene 17.000 miembros, y al acercamiento de Carretero a la Gran Logia Regular de Italia, que tiene solo 3.000 afiliados.

La GLE, que agrupa a más de 2.200 afiliados, es la mayor organización masónica de España, reconocida tanto por la poderosa Gran Logia Unida de Inglaterra o la Gran Logia Nacional Francesa. En los próximos días, se realizará en un céntrico hotel de Madrid la ceremonia de toma de posesión de De Alfonso, a la que asistirán representantes de las más importantes logias masónicas de todo el mundo.

fuente: elconfidencial.com

Libro: La masonería en persona(s)

Libro: La masonería en persona(s)

La experiencia masónica a través de 20 de sus protagonistas

Autores: Javier Otaola y Valentín Díaz
Título: La masonería en persona(s)
Editorial: Masónica.es 
Colección: Serie Roja (Autores contemporáneos)
1ª edición, 2010
Páginas: 400
PVP: Edición impresa 21 €.  Edición digital 11 €


Los protagonistas

Amando Hurtado, Adrián Mac Liman, Fernando de Yzaguirre, Ana Morató, Ignacio Merino, Yves Bannel, Ascensión Tejerina, Vicenç Molina, Gustavo Vidal, Ricardo Serna, Iñaki Zuloaga, Luis Miguel Fuentes, Amaury Suárez, Ilia Galán, Francisco Ortiz, Maria Àngels Prats, Werner Ulrich, Joan-Francesc Pont, Javier Otaola, Valentín Díaz.

Descripción

El tema de la masonería no se ha tratado nunca entre nosotros del modo que se propone en este libro, en el que se pretende un acercamiento a la masonería a través de la experiencia biográfica y existencial que de ella nos aportan un grupo de veinte masones.

Sus perfiles biográficos, sus intereses intelectuales, sus posiciones políticas, su itinerario existencial, nos dicen, indirectamente, muchas cosas de la masonería, nos indican qué motivación lleva a una persona —hoy en día—  a acercarse a una Orden de carácter filosófico fundada en el siglo XVIII, y de qué manera las preocupaciones del siglo XXI tienen respuesta en el seno de las logias.

La masonería es una tradición intelectual y moral, una sociabilidad característica, mediadora entre posiciones diversas y a veces contradictorias. A través de la visión de los participantes en este libro queremos ayudar a que el lector pueda hacerse una opinión, favorable o no, pero en todo caso normalizada, de lo que la masonería hace y de lo que puede significar ahora mismo.

Prólogo

La masonería se desarrolla siempre en un clima de libertad y desde la libertad. Cuando en 1977 las libertades civiles y políticas se recuperaron en España, hombres y mujeres de diferentes horizontes ideológicos, filosóficos y espirituales, empezaron a ejercer su derecho fundamental a asociarse y lo han hecho dando vida a diferentes federaciones masónicas —Grandes Logias y Grandes Orientes— con distintos estilos y características, pero que comparten una raíz común.

A pesar de que España contó con una de las primeras logias masónicas fuera de las Islas Británicas lo cierto es que la presencia de la masonería fue prácticamente anecdótica en nuestro país a lo largo del siglo xviii, ya que el discurso filosófico e iniciático de las logias no encontró un eco favorable en una sociedad muy recelosa frente a todo lo que supusiera reformismo y libre examen, y se aplicó contra la masonería una persecución sistemática.

La masonería ha tenido entre nosotros grandes detractores y también, por otro lado, importantes simpatías. La enemiga de la masonería en España proviene siempre de sectores religiosos integristas y de los extremismos ideológicos, tanto de derecha como de izquierda. Las simpatías se asocian a sectores reformistas, socialdemócratas, liberales y lo que en tiempos de la II República se denominaban radicales y radical—socialistas, normalmente pequeño burgueses y laicistas.

La única excepción a este cuadro de referencia es la importante presencia de algunos sectores anarquistas catalanes —Anselmo Lorenzo, por ejemplo— de tipo utópico y pacifista. En los años 30 del pasado siglo se incorporaron a la masonería algunas destacadas mujeres feministas como Clara Campoamor y Rosario Acuña. En 2009 se han cumplido 60 años de la muerte, en su exilio de Nueva York, de Fernando de los Ríos Urruti, una de las grandes personalidades del socialismo español, en el que encarna su vertiente humanista, y masón iniciado en la logia Alhambra.

El tema de la masonería no se ha tratado nunca entre nosotros al modo que se propone en este libro. Habitualmente se viene abordando (y con obras en algunos casos de muy buen nivel)  desde una perspectiva histórica o filosófica, pero también,  por desgracia, desde la apologética o bajo alguna de las melodramáticas teorías del complot o del misterio.

Aquí se han orillado las visiones fantasmagóricas de la masonería, que juegan con el decorum masónico para transmitir una imagen de extravagancia, y se ha centrado la cuestión en una perspectiva asequible y cercana de las personas que están en masonería, indagando en sus motivaciones, dudas y certezas, descubriendo sus formas de sociabilidad, para que a través de esa visión encarnada y personal, el lector pueda hacerse una opinión, favorable o no, pero en todo caso normalizada, de lo que la masonería hace y de lo que puede significar al día de hoy.

Al hacerlo rompen la imagen de secretismo que tantas veces ha acompañado a la masonería, y permiten que todos puedan apreciar la libertad con la cada masón se piensa a sí mismo y piensa su compromiso masónico.

Con este libro se muestra que la masonería está compuesta no por gente extraña y que se mueve solo en las élites sociales o políticas, sino por una gran diversidad de hombres y mujeres normales, que viven su profesión, su compromiso político o su vida familiar como los demás, con la particularidad de que cuentan con un grupo de referencia —su logia— con el que comparten, libremente y en la medida que lo desean, sus experiencias, reflexiones y búsquedas.

El perfil de estas personas, sus intereses intelectuales, sus posiciones políticas, su itinerario existencial, nos dicen, indirectamente, muchas cosas de la masonería; nos indican qué motivación lleva a una persona, hoy en día, a acercarse a una sociabilidad filosófica fundada en el siglo XVIII, y de qué manera las preocupaciones del siglo XXI tienen alguna respuesta en el seno de las logias. 

Javier Otaola - Valentín Díaz

"¡Soy una hermana entre 50.000 hermanos!"

Una reasignación de sexo la ha convertido en la primera mujer en 250 años en un mundo exclusivo de hombres, el Gran Oriente de Francia

Olivia Chaumont, francmasona francesa. - A.CERDAN

ANDRÉS PÉREZ - CORRESPONSAL - 23/02/2010 08:15

Si Franco levantara la cabeza, además de echar pestes contra la conspiración judeo-masónica-comunista, podría cargar contra una conspiración francesa y transexual. La principal organización de la francmasonería, el Gran Oriente de Francia (GODF), cuenta en sus filas hace meses con una mujer, Olivia Chaumont, con pasado de varón. Una reasignación de sexo la convirtió en la primera mujer en un mundo exclusivo de hombres.

Vaya shock debió usted causar cuando apareció como mujer.

A lo largo de la historia del GODF, varios grupos de hermanos reclamaron que se admitiera a mujeres. Esas peticiones se desarrollaban en un proceso democrático y eran rechazadas en las votaciones. Yo he vivido mi vida de francmasón como hombre durante décadas. Después empezó mi itinerario transexual. Llegado el momento, tuve que contárselo a mis hermanos, informarles de que iban a tener una hermana. Y en ese momento, mi circunstancia personal vino a chocar con la evolución del Gran Oriente. Decidieron reconocerme, oficialmente, como hermana. El resultado hoy es que el Gran Oriente, tras más de 250 años de masculinidad, ya es una sociedad mixta. ¡Soy una hermana entre 50.000 hermanos!

Ha dicho que su transición "chocó" con la evolución del Gran Oriente. ¿Sus hermanos se irritaron?

Mi transición personal vino a superponerse, a poner en ebullición el debate sobre la conversión del Gran Oriente en organización mixta. Pero puedo decirle que incluso algunos hermanos que, por principios, están contra la admisión de mujeres, me apoyaron.

¿No hubo un rechazo?

No. Piense que la tolerancia es uno de los valores de la francmasonería. Pero es cierto que una cosa es reflexionar y otra encontrarse con un hermano al lado que hace su transición para ser mujer. A algunos, es verdad, les sentó como un mazazo en la cabeza.

¿Es un combate suyo luchar por la logia mixta?

Cuando las autoridades francesas aceptaron mi estado civil femenino algo nada fácil en Francia, créame nuestro Gran Maestro, Pierre Lambicchi, me apoyó para que se me reconociera hermana. Yo estoy por un Gran Oriente mixto, pero al mismo tiempo no quiero convertirme en símbolo. Rechazo ser instrumentalizada. Próximamente va a haber votaciones sobre esa cuestión. Mi experiencia puede tener influencia. Puede ser positiva o reforzar a quienes se oponen a la presencia de mujeres.

¿La transexualidad sigue siendo tabú en la sociedad francesa?

Sí. Le puedo decir que España es aplaudida y vista como un ejemplo por nuestros colectivos en Francia, por su marco legal avanzado.

¿Cómo tomó conciencia de que estaba en un cuerpo que no le correspondía?

Nacemos con ello, con un malestar, un interrogante perpetuo. Al pasar los años llega esa certeza de no estar donde se debería estar. Hay entornos sociales y familiares que te pueden permitir abordar el problema, y otros que te obligan a encubrirlo. Yo soy de la generación en la que hasta la homosexualidad era tabú. Es decir, que tenía tendencia a ocultar mi problema. Pero no puedes cerrar para siempre una olla a presión.

¿Hay señales de cambio en la Francia oficial?

En Francia, la homosexualidad estuvo en la lista de enfermedades psiquiátricas hasta hace unos años. La transexualidad acaba de salir de la lista, porque la sociedad francesa puede evolucionar. La prueba es el Gran Oriente. Con mi colectivo estamos haciendo avanzar las cosas. Tomé la iniciativa hace unos meses de crear un grupo de trabajo en la Asamblea Nacional. Ya se ha obtenido esa supresión de la transexualidad como enfermedad mental, aunque debemos vigilar que no nos supriman la cobertura de tratamientos a través de la seguridad social.

Fuente: PUBLICO.ES

Una investigación sobre la moralidad aclara el origen de la religión

Las experiencias espirituales serían un subproducto de capacidades cognitivas preexistentes, no religiosas

 

A la hora de tratar de explicar el origen de la religiosidad en nuestra especie, los científicos proponen dos alternativas: que la religión surgió para potenciar la cooperación entre individuos no relacionados genéticamente o que emergió a partir de ciertas capacidades cognitivas preexistentes en el ser humano. Ahora, un estudio realizado por científicos de la Universidad de Harvard y basado en la psicología moral experimental, señala que la segunda explicación sería la más acertada. Por Yaiza Martínez.

 

Los detalles acerca de la emergencia y evolución de la religión no han sido claramente definidos, y siguen siendo fuente de debate entre los especialistas.

 

Según publica Eurekalert, ahora un artículo publicado en la revista Trends in Cognitive Sciences proporciona una novedosa perspectiva para esta cuestión, a partir de la revisión de la fascinante relación entre moralidad y religión.

 

No cabe duda que las experiencias espirituales y la religión, que se han dado en todas las culturas y momentos de la historia, están asociadas exclusivamente a nuestra especie, y que en última instancia son fenómenos enraizados en nuestro cerebro.

 

Sin embargo, quedan algunas cuestiones sin responder a este respecto, sobre todo cómo y por qué los comportamientos religiosos se originaron, y cómo estos comportamientos han ido cobrando diversas formas en el proceso evolutivo de la humanidad.

 

Dos explicaciones posibles

 

Según explica uno de los autores del estudio, el investigador Ilkka Pyysiainen, del Helsinki Collegium for Advanced Studies, de Finlandia, algunos expertos afirman que la religión surgió como medio de adaptación frente a la necesidad de solucionar el problema de la cooperación entre individuos no relacionados genéticamente.

 

Otros expertos, en cambio, proponen que la religión emergió como un derivado o subproducto de ciertas capacidades cognitivas preexistentes en el ser humano.

 

El problema de estas dos propuestas explicativas radica en que, aunque exista cierta base que las sustente, ambas resultan difíciles de demostrar.

Pyysiainen y su colaborador, el psicólogo Marc Hauser, del departamento de psicología y biología evolutiva de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, han abordado ambas cuestiones desde una novedosa perspectiva, basada en la psicología moral experimental, para revisar ambas hipótesis.

 

Juicios morales independientes

 

Según explican los científicos en el artículo publicado por Trends in Cognitive Sciences, bajo el título “The origins of religion: evolved adaptation or by-product?” (Los orígenes de la religión: ¿adaptación evolucionada o subproducto?), ambas explicaciones fueron evaluadas a partir de la exploración de la relación entre religión y moralidad.

 

Así, gracias a la revisión de los más recientes trabajos empíricos en psicología moral, se constató que sería la segunda de las explicaciones (la religión como subproducto de capacidades cognitivas preexistentes) la que más base científica tendría.

 

En concreto, escriben los investigadores, el hecho de que, a pesar de las diferencias existentes entre las religiones, en realidad no existan diferencias individuales en los patrones de los juicios morales que los humanos emiten ante dilemas morales que se producen en escenarios no familiares, sería la clave.

 

La moralidad y la religión están relacionadas entre sí de diversas maneras. Para algunos, no existe moralidad sin religión, mientras que para otros, la religión es simplemente una forma de expresión de las intuiciones morales.

 

Pero se ha comprobado que los juicios intuitivos sobre lo que está bien o lo que está mal operan independientemente de compromisos religiosos explícitos.

 

Cooperación no religiosa

 

Este hecho respaldaría la teoría de que la religión no emergió originalmente como un medio adaptativo para fomentar la cooperación (puesto que los juicios morales que la favorecerían no serían necesariamente religiosos).

 

Por tanto, resulta más probable que la religión surgiera a partir de funciones cognitivas preexistentes, que en sí mismas evolucionaron a partir de otras funciones, no religiosas.

 

La cooperación, señalan los científicos, sería por tanto fruto de mecanismos mentales ajenos a la religiosidad, aunque esta última haya ayudado a facilitar y a estabilizar la cooperación entre los grupos humanos.

 

En otro sentido, la presente investigación ayudaría a entender la compleja relación entre religión y moralidad: en muchas culturas parece que los conceptos y creencias religiosas se han convertido en un modelo de conceptualización de los principios morales.

 

Sin embargo, esta relación no es una relación necesaria, por lo que las críticas a la religión no deberían ser siempre experimentadas como una amenaza fundamental a una existencia moral.

 

Religión en la mente

 

Tal y como explicamos anteriormente en Tendencias21[1], diversos especialistas en ciencias cognitivas, como Justin Barret, de la Universidad de Oxford, aseguran que son ciertas propiedades funcionales de nuestros sistemas cognitivos las que nos hacen ser individuos religiosos.

 

Estos especialistas ve las raíces de la religión en nuestra sofisticada cognición social, que nos lleva a ver señales de “agentes” –mentes similares a las nuestras- que actúan sobre el mundo, y a interpretar éste como si estuviera hecho con un propósito.

 

Los humanos tenemos, afirman estos científicos, una tremenda capacidad para impregnar, incluso a los objetos inanimados, de creencias, deseos, emociones y conciencia. Esta capacidad, según el psicólogo de la Universidad de Yale, Paul Bloom, estaría en el núcleo de muchas de nuestras creencias religiosas.

 

[1] La religiosidad humana hunde sus raíces en nuestras habilidades cognitivas

 

Dos disciplinas científicas buscan el origen de la espiritualidad en el desarrollo de la mente

 

Todas las sociedades humanas presentan creencias religiosas, a pesar de que la religiosidad no supone un estímulo obvio para la reproducción o la supervivencia. ¿De dónde procede entonces nuestra tendencia a creer que el mundo está hecho con un propósito o a confiar en agentes sobrenaturales? La periodista de la revista Science, Elisabeth Culotta, analiza en un artículo reciente las respuestas dadas a esta cuestión por dos ramas de la ciencia aparentemente alejadas entre sí: la arqueología y las ciencias cognitivas. Por Yaiza Martínez.

 

Todas las sociedades humanas tienen sus dioses, tanto si su culto se rinde en catedrales góticas como si se celebra en pirámides maya.

 

En todas las culturas, los humanos han destinado recursos a elaborar rituales y a construir edificios religiosos. Sin embargo, la religión no supone un estímulo obvio para la reproducción o la supervivencia.

 

¿Por qué surge, entonces?, se pregunta la periodista de la revista Science, Elizabeth Culotta en un artículo aparecido recientemente en dicha revista. Bajo el título “On the Origins of Religion" (En el origen de la religión), Culotta, en un intento de desentrañar esta cuestión, analiza dos disciplinas muy distintas que se han dedicado a estudiar la religiosidad humana: la arqueología y la psicología cognitiva.

 

Antecedentes darvinistas

 

Ya Charles Darwin abordó el tema de la religión desde la perspectiva de su tesis sobre el origen de las especies, y buscó evidencias de que la religión podía ser explicada por pequeños avances en la cognición y en la estructura social humanas.

 

Sin embargo, según Culotta, para Darwin, el origen de la religión no supuso un misterio sino uno de los frutos del desarrollo seguido por el ser humano.

 

Tal y como él mismo escribió en El origen del hombre. La selección natural y la sexual: “tan pronto como las importantes facultades de la imaginación, el asombro y la curiosidad, junto con la capacidad de razonamiento, se desarrollaron parcialmente, el hombre comenzó a especular sobre su propia existencia”.

 

Culotta afirma que, en los últimos quince años, un número creciente de investigadores ha intentado responder al misterio de la religiosidad siguiendo la estela de Darwin e indagando en la hipótesis que éste defendía: que la religión surge de forma natural, fruto de los procesos corrientes de la mente humana.

 

Con estos estudios, se ha abierto un nuevo campo de investigación denominado “ciencia cognitiva de la religión”, que se apoya en la psicología, la antropología y la neurociencia para comprender las bases del pensamiento religioso, explica la autora.

 

Religión en la arqueología

 

En la actualidad, a pesar de que no se ha alcanzado al respecto un consenso general entre los científicos, para Culotta las respuestas potenciales a ciertas preguntas (como, por ejemplo, si la materia genera el dominio invisible de lo espiritual o si la religión es un fenómeno que puede ser explicado científicamente) podrían encontrarse en la interpretación de ciertos datos arqueológicos y, también, de la información surgida del estudio de nuestra mente.

 

Por un lado, la arqueología está ofreciendo información potencialmente relevante para la comprensión del inicio de la religiosidad humana, gracias al hallazgo de antiguos diseños geométricos de contenido simbólico o de antiquísimas tumbas cuyo análisis ha revelado la existencia de rituales de enterramiento, entre otros.

 

Culotta explica que los arqueólogos están buscando señales de religiones antiguas en relación con una de las habilidades cognitivas propias del ser humano: el comportamiento simbólico.

 

En este sentido, el arqueólogo Colin Renfrew, de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, asegura que la religión sería una forma particular de un comportamiento social simbólico más amplio.

 

Con esta idea acerca de la mente humana, los arqueólogos exploran las religiones antiguas y buscan en sus excavaciones señales del inicio del comportamiento simbólico en nuestra especie.

 

Religión en la mente

 

Por su parte, especialistas en ciencias cognitivas como Justin Barret, de la Universidad de Oxford, han asegurado que existen propiedades funcionales en nuestros sistemas cognitivos que nos hacen propicios a la creencia en agentes sobrenaturales.

 

Barret y otros investigadores ven las raíces de la religión en nuestra sofisticada cognición social, explica Culotta.

 

Según ellos, los humanos tendemos a ver señales de “agentes” –mentes similares a las nuestras- que actúan sobre el mundo y a interpretar éste como si estuviera hecho con un propósito.

 

Los humanos tenemos, afirman estos científicos, una tremenda capacidad para impregnar, incluso a los objetos inanimados, de creencias, deseos, emociones y conciencia. Esta capacidad, según el psicólogo de la Universidad de Yale, Paul Bloom, estaría en el núcleo de muchas de las creencias religiosas.

 

Estos campos del conocimiento, la arqueología y las ciencias cognitivas, se están desarrollando en paralelo en esta dirección, relacionando las evidencias empíricas de los registros arqueológicos y los modelos teóricos de los psicólogos, señala Culotta.

 

Según la autora, todavía no ha habido entre ambas disciplinas más que ligeros atisbos de actividad interdisciplinar, pero los especialistas están de acuerdo en que este terreno de investigación está experimentando el surgimiento de nuevas e interesantes evidencias en lo referente al origen de las religiones, y que tal vez lo más importante esté aún por llegar.

 

Fuentes: TENDENCIAS21.net

Homenaje masónico a tres presidentes de la Primera República

Homenaje masónico a tres presidentes de la Primera República

RAFAEL FRAGUAS - Madrid - 12/02/2010

El cementerio civil de Madrid fue escenario ayer de un homenaje cívico y masónico a Estanislao Figueras, Nicolás Salmerón y Francisco Pi i Margall, tres de los presidentes de la Primera República Española (1873-1874) allí enterrados, en el 127º aniversario de la proclamación republicana. Los tres Jefes de Estado reposan en sendos panteones pétreos de estilo decimonónico, ornamentados con profusión de simbología masónica. Su memoria se ha visto dañada por el olvido, la desidia histórica y la inquina de sus enemigos ideológicos, señaladamente el franquismo.

Estas sepulturas, situadas en el flanco septentrional del cementerio del Este, sobrevivieron indemnes a la dictadura de manera considerada por muchos como soprendente, habida cuenta del hostigamiento implacable a la que el dictador sometió a la Masonería. Sus miembros fueron perseguidos, muchos de ellos murieron o se exiliaron, mientras sus símbolos eran destruidos con saña y sus bienes, expropiados, hasta hoy sin compensación.

La sepultura de Nicolás Salmerón (1838-1908), dos columnas incisas sobre una gran pirámide, recoge una frase del primer ministro francés Georges Clemenceau (1841-1929), en la cual se recuerda que el político español renunció a la jefatura del Estado por negarse a ejecutar sentencias de muerte.

El acto de ayer fue convocado por Ágora, una asociación para el diálogo integrada en el Ateneo de Madrid de la cual forman partes asociaciones masónicas ayer presentes en el cementerio. A los reunidos les dirigieron la palabra el escritor Ignacio Merino, de la Asociación Ágora, Carmen Serrano, del Consejo de la Gran Logia Simbólica de España y la Consejera de la Asociación del Derecho Humano cuyo nombre simbólico es Mararía.

Antes de tomar la plabra habían depositado sendas ofrendas florales, tres triángulos equiláteros hechos con claveles rojos, rosas y blancos, de 33 centímetros de lado correspondientes a las gradaciones masónicas.

Algunos de los asistentes portaban el tradicional mandil masónico blanco empleado durante los trabajos en las logias, bandas de grado que cruzaban su pecho y otros, guantes blancos tachonados de emblemas de la masonería como soles y compases.

En su alocución, el escritor Ignacio Merino resaltó que los tres jefes de Estado homenajeados protagonizaron en el último tercio del siglo XIX un cambio histórico en clave democrática y progresista, en condiciones muy adversas, en referencia a las guerras carlistas, al cantonalismo y a los resabios absolutistas. Y subrayó luego que, a pesar de todo ello, su gesta -que parangonó con la culminada con la Transición democrática a partir de 1976- inauguró el arranque del proceso de emancipación de la mujer, el sufragio universal y la abolición de la esclavitud, entre otros cambios históricos. "La Primera República no fue una utopía, sino un primer y serio intento de hacer bien las cosas".

Por su parte, la Consejera de Derechos Humanos resaltó la defensa de los valores de igualdad, libertad y solidaridad que la masonería liberal preconiza. Carmen Serrano, por su parte, en nombre de la Gran Logia Simbólica de España, evocó el intento de la masonería, que los homenajeados asumieron en su día, por aplicar su ideario emancipador ateniéndose a la tríada de "fuerza, belleza y sabiduría".

Al concluir el acto, invitaron a los masones y profanos asistentes a formar una cadena fraterna, consistente en el entrecruzamiento de los brazos por delante del pecho y su entrelazamiento con la persona contigua al modo en que se hace así mismo en las Trade Unión británicas.

Fuente: ELPAIS.COM