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MASONERÍA DE CASTILLA Y LEÓN

La Masonería española abre sus puertas como sociedad discreta y no secreta

masoneria liberal (previsión) 22-06-2008

Las distintas logias masónicas españolas, agrupadas en el Entorno Masón Liberal Ibérico, han decidido ’salir del armario’ en el que tuvieron que recluirse para sobrevivir durante la represión franquista, pasar de sociedad secreta a sociedad discreta y ofrecer un interlocutor válido a la sociedad.

En esta línea de abrirse a la sociedad, la Gran Logia Simbólica Española (GLSE) ha nombrado al escritor y masón Ignacio Merino, director de comunicación de esta asociación de logias masónicas que bajo las siglas GLSE agrupa a varias de estas sociedades con residencia en el territorio español, que libremente se han adherido a su Constitución y a sus Reglamentos Generales, en forma de estructura federativa.

Junto a otras asociaciones masónicas como la Gran Logia Femenina de España o el Derecho Humano, la GLSE se considera como la heredera de la tradición liberal española que luchó por los derechos y libertades desde la Guerra de la Independencia, habiendo acogido en su seno a personalidades como Sagasta, Canalejas, Salmerón o los intelectuales que desarrollaron el krausismo y la Institución Libre de Enseñanza.

La salud de la masonería en España es ahora bastante buena, dice Merino, Gran Canciller (responsable de los contactos con otras logias); llama mucha gente de toda condición a nuestra puerta solicitándonos información y pidiéndonos entrar -afirma durante un almuerzo con un pequeño grupo de periodistas-.

Y esto ocurre, superados ya los recelos y fobias que la masonería despertaba por la leyenda negra y su carácter de sociedad cerrada, porque precisamente la masonería nace en la propia sociedad, entre personas que no se enmarcan en nada y que en otras estructuras no encuentran el camino que buscan para su desarrollo personal,’y aquí sí lo hacen por el equilibrio, el respeto y la neutralidad en el que siempre jugamos’.

Ignacio Merino explica que el secreto que ha rodeado siempre a la masonería se justifica en que es una sociedad iniciática y que como tal mantiene hacia el interior una serie de ritos y de disciplinas, secretos incluso para los distintos grados de los que se adentran en ella y que van conociendo según avanzan en ese camino iniciático.

Otra de las causas, agrega, es la persecución que ha venido sufriendo en muchos países, principalmente católicos y más tras la Bula del Papa Clemente XII, que llevó en España a Felipe V, después a Fernando VI y a Fernando VII a prohibirla, hasta llegar a la etapa del franquismo donde sufrió prácticamente el extermino total.

Hoy, superada ya esa etapa, existe en España una incipiente masonería integrada por hombres y mujeres que aspiran a contribuir a la extensión de todos los valores humanistas y democráticos mediante la tolerancia, la reflexión y la profundización en los derechos humanos y sociales.

La Gran Logia Simbólica Española aspira a ser uno de sus referentes activos, señala el flamante nuevo responsable de comunicación, no ’como sociedad secreta sino discreta, ya que como orden iniciática mantiene ciertos secretos internos en cuanto al contenido de sus diferentes grados y símbolos, y en sus tenidas (reuniones), como lo ha venido haciendo la gran tradición hermética desde hace siglos’.

Pero, puntualiza Ignacio Merino, éstos secretos sólo conciernen a los francmasones y no están relacionados con ningún propósito social ni conspiración política. En sus tenidas o asambleas rituales, no está permitido hablar de religión o política, precisamente por el respeto a las opiniones y creencias de cada cual, dice.

La masonería liberal que representa la GLSE, agrega, está abierta a la sociedad y ofrece su método espiritual a quien se lo demanda, pero sin hacer proselitismo. Acoge en plena igualdad a hombres y mujeres y no hace distinción por razones de ningún tipo, salvo en el caso de personas racistas, violentas o que aprueben cualquier tipo de terrorismo. El setenta u ochenta por ciento que vienen pidiendo entrar, consiguen ser admitidos, afirma Merino.

Terra Actualidad - EFE

Los masones recuperan poder en Portugal

Los masones recuperan poder en Portugal

 

ELPAIS.com

La sociedad secreta, llena de políticos e intelectuales, adquiere visibilidad

Destacados dirigentes políticos, ex presidentes de la República incluidos, militares, empresarios, banqueros e intelectuales, pertenecen a alguna logia masónica de Portugal. La influencia política y económica de la sociedad secreta en el país vecino es incuestionable, y todo indica que irá en aumento. El objetivo es el 2010, año de la conmemoración del centenario de la proclamación de la República. La masonería aspira a una participación masiva en las celebraciones y quiere ser aceptada como interlocutora en la comisión oficial.

Según el periodista António Melo, buen conocedor de las interioridades del mundo masón, el Gran Oriente Lusitano (GOL), principal organización de la masonería portuguesa, aspira a tener un papel destacado en los actos del centenario, similar al del presidente de la República o el Parlamento.

Hace unas semanas, el GOL reeligió por otros tres años a António Reis como Gran Maestre, la máxima autoridad. Este historiador de 60 años, fundador del Partido Socialista, protagonista destacado de la revolución de los claveles (abril de 1974) que acabó con la dictadura, y ex ministro de Cultura, derrotó al candidato aspirante, Felipe Frade, coronel retirado de 65 años, que en los años de la dictadura salazarista fue detenido por la policía política PIDE.

António Reis se resiste a revelar nombres de masones en cargos relevantes. Las normas exigen mantener en secreto la identidad de los "hermanos", aunque hay algunos que salieron a la luz hace tiempo. El ex presidente socialista Mario Soares (1986-1996) se hizo masón en Francia, en su época de exiliado. Su hijo Joao, ex alcalde de Lisboa, es un masón más activo, al igual que algunos ministros del actual Gobierno socialista, como Rui Pereira (Administración Interna).

En política, la mayoría de masones están en el PS y el Partido Social Demócrata, aunque los hay afiliados al derechista Centro Democrático Social-Partido Popular y simpatizantes comunistas. Varios capitanes de abril son masones, incluido el coronel en la reserva Vasco Lourenço, coordinador del proceso revolucionario y ex gobernador militar de Lisboa.

Los mayores enemigos de las logias han sido las dictaduras, Salazar en Portugal y Franco en España, y la Iglesia católica, que emitió más de 10 bulas papales que la condenaban por diabólica. El salazarismo prohibió sus actividades y expropió sus bienes. Los masones estuvieron en la resistencia, recuerda el gran maestre Reis. Al final de la dictadura apenas quedaban tres logias en Portugal, con medio centenar de hermanos.

Si nos remontamos más atrás, la mitad de los políticos de la época liberal de la primera República (1910-1926) fueron masones, incluidos los tres presidentes, que llegaron a ser grandes maestres. En el XIX, llegaron a lo más alto. El rey Dom Pedro IV, emperador de Brasil, fue gran maestre del Gran Oriente Brasileño.

La masonería de Portugal tiene la estructura más antigua de Europa, después del Reino Unido. La primera logia fue fundada por comerciantes británicos residentes en Lisboa, en 1727, diez años después de que la masonería diera sus primeros pasos en Londres. La sede del Gran Oriente Lusitano está en un palacio del siglo XVIII. El patrimonio de la institución está valorado en millones de euros, sobretodo por los edificios del centro de Lisboa, como el internado de Sao Joao y una antigua escuela, y en otros puntos del país y las Azores. Hasta en Macao, ex colonia portuguesa en Asia, hay una logia masónica

 

Y Franco quiso ser masón

Y Franco quiso ser masón

Josep Esteve Rico Sogorb | 17/06/2008 - 17:05 horas | Pdte. del Grup Cultural ’Tonico Sansano’

La noticia resulta significativa y pese a su escaso texto es importante por diversos motivos. Principalmente, como descubrimiento o hallazgo, porque no es cotidiano que aparezcan cosas ocultas de las que no se tenía noticia de su existencia. Seguidamente, por el lugar, la ciudad de Ceuta, con lo que ello conlleva de publicidad gratuita, dando pie a variadas opiniones y comentarios de toda clase. Y en último orden, porque el objeto del hallazgo es un libro.

Un libro escrito nada más y menos que por el mismísimo dictador, el General Franco. Y lo más sorprendente es el tema del susodicho ejemplar: ’La Masonería’. Aparte de inédito, o al menos, no comercializado y oculto, la obra tiene su trascendencia por su rareza al tratarse de este personaje, admirado por unos pocos aunque denostado por la mayoría pero cuya figura es materia para historiadores.

Los descubridores e investigadores conceden la autoría del libro e incluso su prólogo al propio Franco atribuyéndole el seudónimo "Jakin Boor" y reconocen que el contenido de la obra coincide con los 49 artículos periodísticos que sobre la sociedad masónica escribió y publicó en el diario falangista "Arriba" entre 1946 y 1951. Cotejando las páginas del libro con los mencionados artículos de prensa, los textos son los mismos.

Es curioso y anecdótico (aunque no debe sorprendernos, sabiendo que fueron aliados) que en el libro, Franco, al margen de la masonería, alude a los dictadores Hitler y Mussolini y a sus tesis o teorías. Supongo que se permitiría opinar o quizá valorarlas a modo de ensayo.

No hay dudas de que el libro es del propio Franco. La noticia, en los medios de comunicación, sólo ha mostrado un párrafo muy puntilloso del prólogo en el que el dictador defiende su obra enfatizando que ésta "nace como una necesidad viva, pues son muchos los españoles que, dentro y fuera del país, anhelan conocer la verdad y el alcance de una de las cuestiones más apasionantes, pero a la propia vez, poco conocidas de nuestro tiempo: la de la masonería".

Tengo curiosidad por saber el contenido total del libro, las opiniones y argumentos, la explicaciones sobre la Masonería de aquel que iba bajo palio y que se hacía llamar ’Generalísimo por la Gracia de Dios’, porque estoy seguro que deja en muy mal lugar a una sociedad filosófico-humanista que desde la Revolución Francesa ha aportado ideas y dado prohombres que han cambiado la Historia.

No es de extrañar, porque somos muchos los investigadores que defendemos el anhelo de Franco de pertenecer a la Masonería. Un interés, movido por pensamientos de poder, y que llevó al dictador en sus primeros tiempos de presencia en África a desear entrar en ella hasta el punto de solicitar su ingreso y todo, porque comprobó que la inmensa mayoría de los militares de alta graduación llamados "africanistas" pertenecían a las logias masónicas del antiguo protectorado: las de Larache y Tetúan.

Pero paradójicamente, la solicitud de ingreso de Franco en estas logias, fue rechazada por la más alta instancia de la Masonería o Gran Oriente Español, al parecer porque su persona despertaba recelos al considerarle ’dudoso’ por no dar el perfil idóneo, o sea, carecer de los básicos humanistas y masónicos principios fraternos, igualitarios y libertarios.

Otros autores aseguran que el padre y el hermano de Franco fueron masones y republicanos declarados y ya desde su primera juventud en la Galicia natal, el futuro dictador quiso ingresar en la Masonería, siendo rechazado. Al parecer, fue desestimado en varias ocasiones hasta que ante tanto rechazo, y siendo ya general, cambió rotundamente su opinión sobre la Masonería y pasó, de simpatizar con ella a criticarla, condenarla y perseguirla.

Y así fue. Franco se inventó lo de la ’Conspiración Judeo-Masónica’ metiendo a judíos y masones en el mismo saco cuando no tienen nada que ver o bien poco. Sus razones tendrían las altas instancias masónicas españolas para rechazar a Franco. Algo le verían entonces. Suena a venganza, a revancha. A despecho. Y Franco se cebó con los masones. Expropiaciones, encarcelamientos y fusilamientos.

Una joya literaria e histórica, ese libro del tal ’Jakin Boor’. Aunque no sea su autor santo de mi devoción. ¿Cuando conoceremos su texto íntegro, que imagino hostil? Me corroe la curiosidad.

'Rechazamos a políticos con ética poco probada'

'Rechazamos a políticos con ética poco probada'

EL MUNDO.ES

ILIA GALÁN PERTENECE A LOS MASONES REGULARES

’Rechazamos a políticos con ética poco probada’

- Los ’clásicos’, reconocidos por los próceres británicos, también están en fase aperturista

- Hay alrededor de 300 en Madrid y más de 2.000 en toda España

Ilia Galán, profesor de la Carlos III y conocido masón, posa en su casa en el centro de Madrid. (Foto: Óscar Monzón)

 

Actualizado lunes 16/06/2008 23:53 (CET)

ROBERTO BÉCARES | QUICO ALSEDO

MADRID.- Los masones regulares, los clásicos, aquellos que sí que creen en un gran arquitecto del Universo, también han iniciado ahora un tímido desnudo "para que se escuchen voces serias y no sólo quimeras", explica Ilia Galán, profesor de Arte en la Carlos III. Galán fue hasta hace poco venerable maestro de la logia Phoenix 31, que se engloba en la Gran Logia de España, reconocida por los próceres británicos. Él no se atribuye la portavocía, pero es una voz especialmente significativa. "Hemos querido intervenir para buscar una voz firme y segura sobre las cosas que suceden", incide.

La Gran Logia de España, que engloba a decenas de grupos -más de 2000 personas en España, 300 de ellas en Madrid-, fue fundada en 1728, y es la primera levantada fuera de las islas británicas. Su funcionamiento es muy similar al de los liberales excepto por la creencia en un hacedor del universo -son admitidas todas las religiones-. "Lo que se pide es una creencia en un ser supremo, que cada uno interpreta cómo quiere. Hay unos principios que nos unen, como la búsqueda de la bondad, la felicidad o el cultivo de las propias cualidades; hacernos mejores", añade Galán, con visibles canas en la barba y la melena y cierto porte de caballero templario.

Por curiosidad, preguntémosle. "Aunque la masonería moderna empieza en 1717, si se ha descubierto que en Escocia se refugiaron miembros del Temple y están relacionados con la capilla de Roslyn, que está llena de simbología masónica. Ellos eran guerreros de la cristiandad, pero estaban abiertos a otras religiones", dice Galán en su casa del centro de Madrid, llena de símbolos masones. Hay una columna salomónica a ambos lados del salón -jakin y boaz- y una calavera. Sobre las primeras avisa que siempre tienen que estar separadas "para pasar por enmedio". Acerca de la segunda explica que les recuerda "la presencia de la muerte".

Misticismo

De la simbología habla, aunque de las ceremonias -tenidas- no suelta prenda. Sí insinúa cierta experiencia ’religiosa’. "Es una especie de mística de la fraternidad, buscas lo mejor de ti y lo mejor de los demás. Es como cambiar de dimensión", precisa. "La simbología que usamos, los mandiles, las capas, los sombreros, nos distancia del mundo cotidiano".

¿Y los ritos han variado algo con el paso de los años?. "No", responde tajante, "lo esencial se ha conservado tal cual era en el siglo XVIII. Se intenta que los ritos no se cambien". "Ahora se construye el templo interior, el propio espíritu", matiza refiriéndose al inicio de los masones, situado cercano al círculo de los arquitectos. "Mediante los ritos cada uno escoge su rumbo. Sirven de aprendizaje y encuentro con los demás. Son juegos teatrales que ayudan a la persona a reaccionar de determinada manera".

Galán relata con ardor los rincones de Madrid que presentan símbolos masones. Se mueve por el Ateneo entusiasmado, y se para a observar las estrellas simbólicas que todavía embellecen algunas escaleras. "El Pasillo Verde de Madrid está lleno de símbolos masones", asegura. Este fue diseñado por Manuel Ayllón, conocido masón.

Cuenta la leyenda que el día que se inauguró, con simbología masónica que iba desde las acacias a un obelisco o columnas salomónicas, sonó por los altavoces la ’Flauta Mágica’ de Mozart, canción reconocida por las logias como propia. El entonces alcalde, José María Alvarez del Manzano, fuera de juego, dijo que igual hubiera estado mejor una zarzuela.

Sobre los comentarios que se oyen de que son una secta no quiere ni oir hablar. "La masonería es lo contrario a una secta. Uno puede entrar y puede salir cuando quiera. Además, no impartimos doctrinas únicas", incide este profesor, que ya supera los tres lustros como masón. Balance: "A mí me ha aportado experiencias interesantísimas y me ha llevado a trabajar en aspectos que ni había pensado y conocer gente con la que me he enriquecido".

Galán, que tras ser gran maestro pasó a ser guardián del templo, subraya la estructura ’democrática’ de las logias. "Cada cierto tiempo se cambia el gran maestro", dice. Niega además que haya un elitismo: "El elitismo que se pide es el de la persona, con hondura interior y que quiera mejorarse. Tener títulos nobiliarios no garantiza el entrar, ni tener dinero. Ha habido alto cargos políticos que han sido rechazados por tener una ética poco probada".

¿Y se sigue influyendo en política o economía? "La Gran logia no hace ninguna intervención en ese sentido. Son los miembros los que libremente pueden hacer cosas entre sí, pero sin directrices. Depende de la libertad de cada uno, la libertad es clave".

 

"LA MASONERÍA ESTÁ POR ENCIMA DE LA RELIGIÓN Y LA POLÍTICA"

"LA MASONERÍA ESTÁ POR ENCIMA DE LA RELIGIÓN Y LA POLÍTICA"

JOSÉ ANTONIO FERRER BENIMELI: "LA MASONERÍA ESTÁ POR ENCIMA DE LA RELIGIÓN Y LA POLÍTICA"

Más Allá de la Ciencia nº 231

Es una de las máximas autoridades internacionales en historia de la masonería y acaba de publicar un nuevo libro donde analiza el binomio política-masonería en España desde 1868 hasta 1936. José Antonio Ferrer Benimeli ha hablado con MÁS ALLÁ sobre este y otros temas relacionados con esta legendaria institución.

¿Es la masonería un movimiento de carácter político? ¿Han estado sus miembros vinculados a este terreno en algún momento de la historia de España? Estas son las preguntas a las que responde José Antonio Ferrer Benimeli en su obra Jefes de Gobierno masones (España 1868-1936) (La Esfera de los Libros), en la que realiza un análisis de cada uno de los presidentes de Gobierno de nuestro país, disociando su actividad política de la masónica.

Si la masonería no es un partido político, ni una religión, ni una sociedad secreta, ¿qué es?
Llevo 40 años preguntando a los masones sobre esta cuestión y cada uno dice algo diferente. La masonería podría considerarse una asociación iniciática que busca la Verdad y una escuela de formación del hombre para que sea más libre, más comprensivo y más demócrata y para que pueda encajar mejor en esa utopía de la fraternidad del Universo, de la que cada vez estamos más lejos. La masonería está por encima de las religiones y de los partidos políticos.

¿Qué requisitos hay que cumplir para formar parte de ella?
En la masonería tienen cabida los hombres de todas las ideologías, las creencias y las clases sociales que posean un denominador común: tolerancia, defensa de los derechos humanos y libertad. Por eso todas las dictaduras, incluida la del proletariado, han prohibido siempre la masonería.

Esto podría explicar que haya 5 millones de masones en el mundo, entre los que destacan grandes figuras de la historia, la política y la ciencia. ¿Esta cifra es real?
Hoy el número de masones es menor que hace 50 años. En el Reino Unido, por ejemplo, el total de miembros ha descendido en 300.000 personas en los últimos 30 años, y la logia instalada en Estados Unidos también ha disminuido. Las estadísticas francesas no son muy fiables.

PODER MASÓNICO
Según sus investigaciones, en el panteón de masones ilustres españoles hay diez jefes de Gobierno desde la revolución de 1868 hasta la sublevación militar de Franco en 1936. ¿Qué lectura hace de ello?
Desde el punto de vista masónico, la pregunta que subyace en mi libro de comienzo a fin es si los masones hacen política o si los políticos se sirven de la masonería. Resulta bastante sintomático comprobar que en estos dos momentos políticos clave la jefatura del Gobierno estaba desempeñada por masones. De los diez políticos aludidos, los cuatro primeros son de la época en la que tiene lugar la Revolución de Cádiz, mientras que los otros seis gobernaron durante la II República. El lector inteligente sacará sus propias conclusiones.

¿Qué beneficios obtuvo la masonería de su relación con la República?
A excepción del caso de Diego Martínez Barrio, que se inició en la masonería a los veintitantos años y murió siendo miembro –algo infrecuente entre los masones porque no suele darse tanta continuidad–, el resto de los políticos relacionados con la masonería no tuvo un final tan feliz ni conciliador entre los dos mundos. Un ejemplo claro es el de Manuel Ruiz Zorrilla, que en cuestión de días fue iniciado en la masonería y nombrado Gran Comendador, lo que supone no cumplir con las normas marcadas por la organización. En esta ocasión está claro que fue la masonería la que buscó al político, y no al revés. El caso de Práxedes Mateo Sagasta fue diferente. No hay que olvidar que en un momento de su vida fue jefe de Gobierno y Gran Maestre de la masonería española, pero se retiró de esta para que no le acusasen de hacer política.

La militancia masónica de algunos de estos gobernantes fue breve y anecdótica. ¿Quiénes estuvieron implicados de verdad y qué aportaron al terreno político?
Hubo cierto influjo en algunas cuestiones como la pena de muerte, la abolición de la esclavitud y la libertad individual y la de los pueblos, en concreto la de las antiguas colonias. Durante aquella época, hubo varios jefes de Gobierno que aceptaron la recomendación de la masonería de no condenar a muerte a un determinado preso, como ocurrió con el brigadier Villalcampo. Otras veces se discutió en las Cortes si se tenía que eliminar la pena capital o no, y el jefe de Gobierno y Gran Maestre decidió que era necesaria como arma disuasoria.
Así pues, nos encontramos casos en los que predomina el elemento masónico y humano y otros en los que prevalece el político. Esta es una de las preguntas que los historiadores no podemos responder. Sólo podemos exponer hechos. Y es que la masonería en algunos casos fue monárquica, en otros imperialista y en el resto republicana.

TOP SECRET
¿Qué pasó con los masones durante la dictadura franquista?
Durante la Guerra Civil ser masón era un delito penado con la muerte. Los que lograron escapar se refugiaron en México, en el norte de África y en muchas repúblicas latinoamericanas. Esto supuso la desaparición de la masonería en España, donde la condena para los procesados era de 30 años de cárcel y la confiscación de bienes y la inhabilitación perpetua para ejercer un oficio.

¿Qué podríamos decir de los símbolos masónicos?
Son los mismos de la masonería medieval, es decir, los de la construcción: la escuadra, el compás, el mallete, la plomada, el mandil del picapedrero... Los arquitectos y los aparejadores también utilizan estos emblemas, si bien los masones añaden otros símbolos que no tienen nada que ver con la arquitectura, como la hoja de la acacia. Esta tiene su origen en la leyenda del constructor del Templo de Salomón, que fue asesinado por un compañero por no entregarle los secretos y enterrado en un lugar del desierto señalado con una acacia. Leyendas como esta nacen en el siglo XVIII y proceden de la época romántica en la que la masonería se inventa los altos grados, los ritos, los disfraces... Ahora hay muchos masones esotéricos, pero a otros muchos les importa más la labor social que la vivencia puramente ritual de la logia.

PRESENTE Y PASADO
¿Existen diferencias entre la masonería medieval y la actual? ¿En qué ha evolucionado?

La masonería medieval es la de los gremios de constructores de la época. El maestro admitía a un aprendiz que juraba guardar el secreto de todo lo que aprendiera en la logia –entiéndase taller en este caso–. Muchos de esos juramentos se conservan, aunque se han cambiado algunas de sus formulaciones. Con el nacimiento del neocapitalismo los gremios se convierten en un obstáculo por su monopolización de la enseñanza, la mano de obra, el trabajo terminado y los precios. Al ser abolidos en el siglo XVIII, la masonería operativa gremial es transferida a otra más especulativa, que recoge sus rituales, grados, juramentos, usos y finalidad. En vez de construir catedrales de piedra o de dar culto a Dios, la masonería especulativa construye la Catedral de la Fraternidad del Universo, donde cada piedra es sustituida por un masón.
Esta masonería dieciochesca nace con unas connotaciones claras, que son la fraternidad y la paz, y se rige por los principios de la tolerancia y la igualdad. Por eso en la logia todos llevan espadas, mientras que fuera de ella sólo las utilizan los nobles, los únicos que tenían el privilegio de ser decapitados en vez de ahorcados. Estas ideas son las que impregnan la masonería más reciente. Todavía que dan gremios de canteros, sobre todo en Cantabria y en Galicia, que siguen marcando las piedras con signos lapidarios.

Gracias al Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española (Universidad de Zaragoza), que usted preside, se está acabando con el secretismo que existe en torno a la historia presente y pasada de la masonería. ¿No es así?
Sí, la divulgación es cada vez mayor. Pero no estamos hablando de una sociedad secreta, sino todo lo contrario. No existe ninguna otra asociación en España sobre la que haya tanta información. Además, es posible acceder a sus archivos, codearse con sus miembros, trabajar en sus bibliotecas y participar en sus congresos. ¿Dónde están los secretos? Parto de la base de que no los hay.

¿Qué opina sobre las grandes logias femeninas? ¿Se ha incorporado el estudio de las mismas al Centro de Estudios Históricos?
Claro que sí. Fue uno de los primeros temas que abordamos. Lo trató la investigadora francesa Libertad Morte, cuya tesis no vio la luz porque falleció repentinamente. Ahora va a publicarse un diccionario dedicado a las auténticas masonas en la historia, que ayudará a desmitificar toda la falsa información sobre la masonería femenina.

LA MASONERÍA EN ESPAÑA: CRONOLOGÍA
Según José Antonio Ferrer Benimeli, el auténtico período histórico de la masonería en España es el comprendido entre 1868 y 1939, ya que la actividad que realizan los masones exiliados en México a partir de esa fecha se considera otra masonería. La organización regresará a nuestro país en 1978 y permanece en él hasta nuestros días. Antes, en el siglo XVIII, existió una logia en Madrid que fue fundada por unos ingleses en 1728 en el hotel Las tres flores de lis, sito en el número 17 de la calle San Bernardo. Existió mientras ellos permanecieron en nuestro país por cuestiones de espionaje o negocios. Fue la primera logia del continente fuera del Reino Unido.
La segunda se estableció en Gibraltar en 1729. Más tarde la Iglesia de Roma promulgó una prohibición, por lo que la masonería no se pudo desarrollar. Habrá que esperar al derrocamiento de Isabel II para que pueda volver a ejercer con libertad, seguido de un breve paréntesis durante el período bonapartista. Esta es la cronología de la masonería en España. La del período medieval es otra masonería, de carácter operativo y no especulativo. Una da origen a la otra, pero son distintas.

EL AUTÉNTICO ORIGEN DE LA MASONERÍA
Documentos y tradición oral Al hablar sobre los orígenes de la masonería, José Antonio Ferrer Benimeli comenta que ha encontrado al menos cuarenta referencias que hacen mención a su creación: “Están las tesis de los templarios, los egipcios, los caldeos, los jesuitas, los Reyes Magos, el arcángel San Miguel, Julio César y Adán, según la cual su hoja de parra fue el primer mandil. Sin embargo, la documentación que sustenta el origen de la masonería empieza con los gremios medievales. Todo lo que cuentan los masones más esotéricos y tradicionales, que se remontan hasta Noé, es pura tradición oral”.

¿SABÍAS QUE?
La piedra bruta de los templos masónicos simboliza al masón cuando entra en la logia y la cúbica representa el momento en el que, tras la iniciación, el estudio y la convivencia con sus hermanos, pasa a formar parte de la Catedral de la Fraternidad del Universo.

EL PERFIL
José Antonio Ferrer Benimeli es historiador y uno de los mayores conocedores de la masonería española. Ha escrito cuarenta libros y más de quinientas monografías. Asimismo, ejerce como profesor titular de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza, donde también preside el Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española.

Masones unidos, jamás serán vencidos

Masones unidos, jamás serán vencidos

‘Jaque a la Logia’.· Antonio Monclús.· Editorial: Martínez Roca (21,50 euros).

Última actualización 29/02/2008@01:35:14 GMT+1 El veterano diplomático y escritor zaragozano Antonio Monclús ha elegido el intrincado mundo de la masonería, las sociedades secretas, las conspiraciones internacionales y los crímenes asociados a secretos milenarios como principales ingredientes de su primera novela, ‘Jaque a la Logia’. El autor aragonés relata con agilidad, a pesar de lo complejo de la trama en algunos episodios, el implacable desafío terrorista al que se ven sometidas las principales logias masónicas del planeta. Una sucesión de terribles atentados, a la que se suma una cadena de inexplicables crímenes, sacude las más relevantes sedes de la masonería en Sidney, Estambul y París. Cada uno de estas felonías lleva además asociada una carta concreta del tarot, cuya relación con los asesinatos se desconoce en un primer momento.

Esta situación límite lleva a los máximos dirigentes de estas relevantes sociedades masónicas a aunar sus fuerzas para intentar descifrar el enigma y poner fin a la cacería humana a la que parecen estar sometidos sus miembros. Entre los importantes masones que toman parte en esta investigación está el duque de Kent, primo de la reina Isabel II y que en la vida real detenta el título de gran maestro de la Gran Logia Unida de Inglaterra, al que se le atribuyen proezas absolutamente ficticias que el verdadero aristócrata estaría encantado de protagonizar en carne y hueso. Junto a él, personajes de lo más variopinto, como el perspicaz Lord Harnavon, evidente guiño literario a Lord Carnavon, descubridor de la tumba de Tutankamón junto a Howard Carter.

La acción se desarrolla también en España, donde cobra una especial importancia la ciudad natal del autor. En el palacio de la Aljafería de Zaragoza reside la clave de todo el misterio: un documento en lengua árabe del siglo X cuyo contenido, relacionado con esa obra clave y todavía muy influyente en el mundo islámico que es la ‘Enciclopedia de los Hermanos de la Pureza’, tendría efectos políticos y religiosos incalculables sobre el turbulento mundo que hoy nos toca vivir en caso de hacerse público, especialmente entre los países musulmanes. Y todo ello promovido por la enigmática Sociedad de Toth, llamada como el el dios egipcio de la sabiduría. Un peligroso colectivo fundado hace más de tres mil años por sacerdotes del país de los faraones y enemigos declarados de la masonería desde los tres últimos siglos debido a sus concepciones tan opuestas sobre el ser humano y el papel que debería desempeñar en la sociedad.
Únase a todo esto el asesinato en pleno siglo XV del inquisidor más importante de la época de los Reyes Católicos por parte de siete judíos conversos, crimen que es clave en la trama, así como el desfile de escenarios y personajes tan variopintos como Gibraltar, Akenatón, Bin Laden, Diocleciano o el mismísimo Hilter. A modo de curiosidad, destacar que del texto se desprende que la acción transcurre antes de los atentados del 11-S, siendo aún presidente de Francia el celebérrimo Jacques Chirac.

En definitiva, se trata una obra especialmente recomendable para los cada vez más numerosos adeptos a esas temáticas tan ‘originales’ –y algo cansinas por lo abundante y repetitivo en la literatura actual– que giran en torno a sociedades secretas y conspiraciones originadas en el pasado que podrían cambiar el destino del mundo, o, simplemente, para aquéllos que busquen una novela de evasión distinta a lo habitual, en la que se demuestra el amplio bagaje cultural del que goza el autor y su buen conocimiento del funcionamiento interno de las siempre controvertidas logias masónicas.

Por Mariano Pérez Ródenas

Masones, el contubernio resucita

ABC - 

POR VIRGINIA RÓDENAS

2-12-2007 10:07:50

Zapatero, masón, como su abuelo, el capitán Rodríguez. Como Pérez Rubalcaba, como Ruiz-Gallardón, como el ex ministro Maravall, como lo fue Fernando Morán y hasta el propio Felipe González, que si no se puso el mandil, ahí le anduvo con sus visitas a David Rockefeller; y el Rey, ¡nuestro Rey!, al que no se podía dejar fuera de este nuevo aquelarre, que ocupa el Trono de España porque las logias le dieron el visto bueno, que si no de qué; como se lo dieron a la presidencia de Adolfo Suárez, que si no tampoco. ¡Y hasta el sursuncorda! Porque según «revela» el abogado Ricardo de las Heras en su único libro -y el último publicado sobre los higadillos desvelados de la sociedad secreta- «La conspiración masónica en España. De las primeras logias al Gobierno de Rodríguez Zapatero» (Styria), «la masonería estuvo muy vinculada al 11-M porque los masones franceses estaban absolutamente enterados de que se iba a producir un gran atentado e informaron a los socialistas a través de Rubalcaba: por eso ellos juegan desde el primer momento con la pista islámica y el PP no se entera. Esto lo sé por informaciones que he ido recibiendo, contrastadas (...) Ser masón es malo -responde-. Siempre se ha criticado el papel del Opus Dei en la sociedad española y peor es una asignatura como Educación para la Ciudadanía que tiene un componente absolutamente masón. Por ejemplo, del Ayuntamiento de Madrid, a través de Gallardón, han desaparecido los elementos cristianos y ya no se pone en las luces "Feliz Navidad" sino "solidaridad, igualdad y justicia", que son palabras claves de la lexicografía masónica. La gente no se da cuenta, pero Zapatero lleva tratando de imponer en España desde 2004 la cruzada masónica laicista». Entre la bibliografía manejada por el novel escritor de 61 años, según declara a D7, «hay historiadores del XVIII y XIX, hasta actuales como Indalecio Prieto o Pío Moa, Ricardo de la Cierva o Luis Araquistáin, Rosendo Arús o César Vidal. Ya ve -me dice-que hay de todas las ideologías, para que no me acusen de sectario». Y absortos vemos como impunemente se dan nuevas puntadas a la escritura de la «historia».

A Pedro Álvarez Lázaro, profesor de Historia de la Educación en la Universidad Pontificia de Comillas e investigador durante más de 30 años del Instituto sobre Liberalismo, Krausismo y Masonería, hilar la realidad de los masones le ha llevado, sin embargo, más de seis lustros de estudio puramente científico, será por eso que está considerado una prestigiosa autoridad internacional en la materia y por lo que ha sido acusado con canalla ligereza por parte del citado De la Cierva, y otros correligionarios, de ser él mismo masón, más aún, creador de una «logia negra», por aquello de ser jesuita, mientras eran jaleadas tales ignominias desde la emisora de los obispos, donde no tuvieron otra que realizar la oportuna rectificación. ¿De qué sirvió? Como reconoce el propio Álvarez Lázaro, autor de «La masonería, Escuela de formación del ciudadano» y otros 5 volúmenes sobre la sociedad secreta: «Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad».

Y así pasó con el también insigne historiador Ferrer Benimelli, otro jesuita acusado de «infiltrado en la secta». Pero al profesor Álvarez no se le acochina como a otros. Por eso, cuando hoy, después de que la maquinaria del nuevo complot esté en marcha, le preguntamos la razón de esta penúltima embestida nos explica que «los ataques procedentes de determinado sector muy claro y muy definido de los medios de comunicación y de algunos escritores y publicistas hay que separarlos del problema de la masonería con la Iglesia. Estos ataques proceden de mentes, así por separado aunque también podríamos decirlo junto, dementes, que persiguen unos intereses integristas de recuperar el discurso complotista para mantener que sus teorías son las que defienden la verdad y dicen la verdad en contra de lo que puedan demostrar jueces, tribunales, sociedades de derecho... Ciertos locutores de la Cope, de Intereconomía o autores como De la Cierva están recuperando un discurso que no es que sea obsoleto, que no sería peligroso, sino que va contra la sociedad de derecho recurriendo al viejo mito masónico y amparándose en el secreto de la masonería para no necesitar demostrar que ciertas manipulaciones o atentados son, como acusan, debidos a esa organización. Cuando quieren descalificar a un líder político, en este caso Zapatero y ocho ministros más, no necesitan presentar ningún tipo de de prueba sino simplemente acusar. "Son masones, por lo tanto , imagínense de lo que son capaces", es su mensaje. Con eso crean una mentalidad complotista y con ella son capaces de cualquier cosa, como ya hemos visto, sin utilizar argumentos reales que a mi juicio hay muchos para criticar a Zapatero, aunque no tan entretenidos para la gente. Ni más ni menos que han vuelto al uso del más rancio discurso contubernista usado con eficacia por los dictadores del siglo XX».

Por ejemplo, Franco. El psiquiatra Enrique González Duro, del Hospital Universitario Gregorio Marañón, en su libro «Franco, una biografía psicológica», pone el dedo en la llaga al relatar cómo fueron depuradas en España 90.000 personas por masones, cuando no había reconocidas como tales ni 70.000, persiguiéndose a muchas simplemente por sospechosas «porque la fobia -sostiene el doctor- no conoce límites». ¿Cuál fue la razón de ese odio que les tejió tan mala fama y, con ella, la importancia que por sí solos no hubieran tenido? Según el especialista se dieron varios factores todos ellos de índole personal. Sus dos hermanos varones, Nicolás y Ramón, eran masones, más brillantes que él y por ello aborrecidos, hasta el punto de que el segundo, también militar, sufrió un expediente de depuración tras la guerra como si recibiera un exorcismo. Pero sobre todo hizo mella en él el trauma que le supuso la separación de sus padres y el traslado de su progenitor a Madrid donde convivió con otra mujer durante 40 años. Él siempre achacó a la condición masona del padre, cosa que no se ha podido demostrar, su comportamiento desleal con la esposa, y se erigió en su contrafigura, como un bálsamo para su venerada madre, que había sido su único apoyo cuando todos le trataban de «último mono de la familia». «Y ahí se gesta -ha explicado el psiquiatra- esta patología mental de Franco con contribuciones del tipo "la masonería es la secta satánica que había destruido España", una locura».

Masonería e Iglesia

El otro punto peliagudo de la masonería es su relación con la Iglesia. Álvarez Lázaro recuerda a D7 que el cardenal Ratzinger, en 1983, siendo prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y un día antes de promulgarse el nuevo Código de Derecho Canónico, dijo que el católico que es masón está en pecado grave. «¿Por qué dijo esto? Porque en el nuevo Código desaparece toda mención a la masonería, cosa que sí existía en el canon 2335 del Código anterior, donde se establecía la excomunión para los masones católicos, por lo que se produce una suavización enorme de la pena. Eso hay que valorarlo como consecuencia de una evolución del pensamiento y de los planteamientos de la Iglesia jerárquica. Pero el error fundamental de perspectiva que tiene la Iglesia en este tipo de condenas es que habla de masonería en singular cuando hay distintas masonerías. Esa condena puede servir para masones que siguen la línea del Gran Oriente de Francia, enormemente anticlerical, que en declaraciones oficiales de la Obediencia hacen una crítica muy fuerte a la misma teología eclesiástica. Sin embargo, las obediencias más tradicionales o las logias que no atentan contra la iglesia no pueden ser penalizadas. La Gran Logia de España y la Gran Logia Simbólica Española no responden a ese anticlericalismo. La primera representa la línea más ortodoxa y más tradicional de la masonería inglesa que tiene prohibido terminantemente hablar de política y religión y en las logias se sigue esa disciplina. No atentan en absoluto contra la Iglesia, ni son naturalistas, ni relativistas como apuntan algunos autores actuales que dicen lo que saben pero que no saben lo que dicen, y ese es el problema: la masonería española en su conjunto, aunque puede que haya alguna logia más combativa con la Iglesia, que no obediencia, es enormemente respetuosa con ella y lo que quiere es dialogar y aclarar los puntos con los que no se ven identificados, y hablar de las penas, porque las sufren pero no entienden su razón».

Sin embargo, a los grandes dictadores no les hizo falta comprender nada. Y si en España Franco sembró la irracional semilla del odio del contubernio -que produjo sólo entre muertos y desaparecidos 11.000 víctimas- su dedicación resulta incomparable ante el empeño de la depuración de Stalin que borró del mapa a 160.000 masones. Claro que Hitler tampoco se quedó atrás exterminando a 27.000. Años atrás, repasando estas cifras con el ingeniero Tomás Sarobe, ex Gran Maestro de la Gran Logia de España, me dijo «ninguno de estos tiranos resistió la presencia de un grupo de hombres libres que preconizaba por encima de todo la libertad».

Porque ¿qué es ser masón? Según los principios fundadores de la Asociación Masónica Internacional (AMI), promulgados hace 85 años, y que hoy resultan tan vitales como entonces, «la francmasonería, institución tradicional, filantrópica, filosófica y progresiva, basada en la aceptación del principio según el cual todos los hombres son hermanos, tiene por objeto la búsqueda de la verdad, el estudio y la práctica de la moral y de la solidaridad. Trabaja en la mejora material y moral, así como en el perfeccionamiento intelectual y social de la humanidad. Tiene por principios la tolerancia mutua, el respeto a los otros y a uno mismo, la libertad de conciencia. Tiene por deber extender a todos los miembros de la humanidad los lazos fraternales que unen a los francmasones sobre toda la superficie de la tierra», a través de un lenguaje simbólico y una enseñanza esotérica.

Según declara a D7 el Gran Maestro de la Gran Logia de España (2.400 hermanos), José Carretero Doménech -un aparejador en una filosofía pergeñada por antiguos constructores de catedrales-, alguien se hace masón «por el deseo de ser mejor y participar en la creación de un mundo mejor». Prohibido el proselitismo, «se llega hasta nosotros a través del círculo de relación, y para entrar sólo es necesario ser libre y de buenas costumbres. Nuestro objetivo -añade- es una mejora de la sociedad mediante nuestro desarrollo y mejora personal, sin la creación de lobys ni opciones de poder». Y como en su obediencia no se admite a las mujeres, reconoce, «como todos los Grandes Maestros, que es uno de los retos para el siglo XXI».

Diferente es el caso de la Gran Logia Simbólica Española (600 hermanos), cuyo Gran Maestro, el periodista gráfico Jordi Farrerons, insiste a este suplemento en que «nuestra masonería, adogmática, liberal y laica, no discrima a nadie por razones de sexo ni de creencias porque de lo contrario no se entendería la proyección universal a la que aspira. Tampoco va contra la Iglesia ni contra nadie, y de hecho tenemos católicos que pertenecen a nuestra organización. Somos una opción filosófica como otra, con un método de crecimiento personal para sentirse mejor, para ser crítico y aprender a valorar las cosas, para ser tolerante y luchar desde tu propia actitud por la igualdad, la libertad y la fraternidad. Somos personas normales a las que estigmatizan sin sentido ni derecho usando la ignorancia y la manipulación. Por eso es necesario que nos restituyan el honor. Al menos con la Ley de Memoria Histórica se nos menciona y se deroga la ley de 1 de marzo de 1940 sobre la Represión de la Masonería y el Comunismo, pero eso no es suficiente: habría que reconocer públicamente a los masones su aportación al progreso del pensamiento social, a la libertad de los individuos y de los pueblos. Porque somos la única tradición intelectual y moral española perseguida por el franquismo que no ha tenido ninguna reparación».

Estudios rigurosos subrayan, y la realidad les da la razón, que si los intereses de la masonería hubieran sido espurios, habría desaparecido y no contaría en estos momentos con 10 millones de almas en el mundo y más de 3.000 en España. Ni habrían pertenecido a ella masones convencidos como Winston Churchill, Baden Powell, O. Wilde, R. Kipling, Ramón y Cajal, Arturo Soria, 14 presidentes de EE.UU. y al menos 12 premios Nobel, 7 de ellos de la Paz. Pero como sentenció otro «pérfido» masón, «en España, de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa» (A. Machado). <SC70,75>

 

El Ateneo Génesis difunde un comunicado para cambiar la definición de masonería

ELPLURAL.COM

MACRO/VIDA

Los masones consideran que la RAE los tacha de "ilegales"

Los masones han hecho un llamamiento a la Real Academia Española de la Lengua (RAE) para cambiar la definición que sobre ellos se hace en su diccionario. Tal y como ha difundido el Observatorio Europeo para la Defensa de los Derechos Humanos, el Ateneo Génesis ha sido el origen del comunicado de los masones, que consideran que la RAE, al referirse a ellos como “asociación secreta”, los está tachando de “asociación ilegal”.

 

A juicio de los masones, encabezados en esta cuestión por Ateneo Génesis, “la persecución de la que fue objeto en España la masonería durante los largos años de la dictadura parece prolongarse”. Los masones han realizado esta afirmación debido a la definición de masonería que aparece en la RAE: “Asociación secreta de personas que profesan principios de fraternidad mutua, usan emblemas y signos especiales y se agrupan en entidades llamadas logias”.

Legalización en 1979
Los masones entienden que se está olvidando la legalización de la masonería por parte del Tribunal Supremo en 1979, junto a la Constitución, que “prohibe en España la existencia de asociaciones secretas”. Por ello, los masones, entienden que “el atribuir” la definición de la RAE a la masonería “equivale a difamarla, tratándola de asociación ilícita”.

Distorsión de la realidad
A juicio de los masones se “distorsiona” en la definición de la RAE “el concepto filosófico que de la palabra secreto mantiene la masonería”. Además, el comunicado recuerda que los masones sólo actuaron “clandestina o secretamente” cuando ha sido perseguida, “al igual que lo fueron partidos políticos, sindicatos o iglesias”.

Federaciones conocidas
“Siendo las obediencias o federaciones masónicas españolas, europeas e iberoamericanas entidades legales”, continúa el comunicado, “y siendo conocidos los responsables de sus órganos rectores, es evidente que no son entidades secretas”. Además, “nadie viene obligado a publicar sus opiniones, ni a identificarse con los partidos, religiones, escuelas filosóficas, clubes o asociaciones legalmente constituidas a las que pueda libremente pertenecer”.

Acciones legales
Finalmente, los masones manifiestan su “malestar” por la definición que de la masonería hace la RAE, e instan a la institución a que actúe, aunque al mismo tiempo consideran que ya debería haberlo hecho “de oficio” una vez fue legalizada la masonería. Además, el Observatorio Europeo para la Defensa de los Derechos Humanos ha iniciado la tramitación de un expediente informativo para iniciar las acciones pertinentes ante el Defensor del Pueblo Español y diversos organismos internacionales.