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MASONERÍA DE CASTILLA Y LEÓN

Las logias masónicas fueron escuelas de formación de ciudadano

Las logias masónicas fueron escuelas de formación de ciudadano

Escrito por Martín Corpas

Anoche se presentó en la Delegación de Gobierno de la Junta en Almería el libro “Masones, Republicanos y Librepensadores en la Almería contemporánea (1868-1945)”, dirigido por el Catedrático de Historia Contemporánea de la UAL Fernando Martínez, y en el que se pone de manifiesto que las logias masónicas funcionaron como escuelas de formación de ciudadanos hasta la Guerra Civi.

En la presentación Martínez estuvo acompañado por el rector electo de la Universidad de Almeria, Pedro Molina, el director de la editorial de la Universidad, Cayetano Aranda, y uno de los coautores del libro, el Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Sevilla, José-Leonardo Ruiz Sánchez. 

El libro surgió tras la celebración en Almería, hace ahora un año, del XII Congreso Internacional de Historia de la Masonería Española que se celebró bajo la organización del Grupo de Investigación SUR CLIO de la UAL y del Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española. Coordinado por Fernando Martínez, el libro ““Masones, Republicanos y Librepensadores en la Almería contemporánea (1868-1945)”, es fruto de la colaboración de un equipo de profesores de las Universidades de Sevilla y de Almería: José-Leonardo Ruiz Sánchez, Leandro Álvarez Rey y Mª del Carmen Fernández Albéndiz, de la Universidad de Sevilla, y María Dolores Jiménez Martínez, Pedro Martínez Gómez y María Isabel Ruiz García de la Universidad de Almería, todos ellos reconocidos profesores y profesoras en la historia de Andalucía.

En el siglo XIX, la Masonería y los masones desempeñaron un papel de no escasa relevancia tanto en la Historia de España como en la Historia de Andalucía. Lejos de ser una “secta” al servicio de oscuros “poderes secretos”, como las calificó el franquismo, las Logias masónicas fueron con anterioridad a la Guerra Civil verdaderas escuelas de formación de ciudadanos, espacios de libertad donde fue germinando y desarrollándose una peculiar forma de sociabilidad y fraternidad, basada en la defensa del librepensamiento, el laicismo y los valores progresistas, modernizadores y democráticos.

En este proceso Andalucía ocupó ya desde el siglo XIX una posición de liderazgo, pues históricamente en ningún otro lugar como en Andalucía llegó a alcanzar la institución masónica un grado de arraigo y desarrollo similar. Tanto es así que entre 1868 y 1939 se fundaron y establecieron en nuestra tierra casi 600 Talleres masónicos. Es decir, aproximadamente un 35% de las Logias fundadas y existentes durante esos años en toda España. Y el número de masones que poblaron las logias andaluzas fue como mínimo de unas 16.000 personas para el período 1868-1939.

Precisamente “Masones, Republicanos y Librepensadores en la Almería Contemporánea (1868-1945)”, abarca el estudio de los 42 talleres masónicos que hubo en Almería y un valioso listado biográfico de los masones almerienses de los siglos XIX y XX. 

“El libro que hoy presentamos es no solo un ejemplo de metodología a seguir y de cómo se hace la historia desde la universidad, sino también un claro desmentido a quienes todavía siguen defendiendo que la historia de la masonería sólo se puede realizar desde dentro de la propia masonería porque “sólo los historiadores iniciados” la pueden describir e interpretar correctamente”, expuso ayer el Rector electo, Pedro Molina, durante la presentación. 

El estudio de la depuración, represión y aun exterminio de la masonería, sacado de la información del Tribunal Especial de Represión contra la Masonería y el comunismo, los Tribunales de Responsabilidades Políticas y de la Causa General, introduce a los lectores en las páginas negras de una historia no lejana y menos aún olvidada que la Memoria Histórica está sacando a la luz con un justo deseo de reivindicación del honor de aquellos que fueron considerados “heterodoxos” por el simple hecho de pensar y actuar de forma diferente de quienes les juzgaron y condenaron.

Con la edición de este libro, Almería recupera el primer lugar en la historiografía de la masonería en Andalucía por su calidad, metodología y resultados, a pesar de que el número de logias en Andalucía Oriental, y más concretamente en Almería, no puede equipararse con el de las de Cádiz o Sevilla, que sólo en la segunda mitad del siglo XIX se acercaron a las 200 logias frente a las 31 de Almería. Sin embargo Almería, y en esto coincide con el resto de Andalucía, destaca por un hecho muy característico y es el gran número de logias que se crearon no tanto en la capital, sino sobre todo en la provincia, en unas 17 poblaciones. 

Según explicaron los intervinientes en la presentación de este volumen, se trata de un libro, fruto de una larga y detenida investigación, cuyos autores han pretendido darle una dimensión social: dar a conocer en su justo término la historia de la Masonería almeriense para que deje de ser una de las asignaturas pendientes de lo que ha dado en llamarse la recuperación de nuestra memoria histórica, y se convierta en parte integrante de nuestra memoria democrática y de la memoria social compartida de los andaluces y andaluzas de hoy.

Fuente:novapolis.es

Los mensajes ocultos de las construcciones de Gaudí

Los mensajes ocultos de las construcciones de Gaudí

Enigmático y misterioso, el genial arquitecto catalán construía sus obras de acuerdo con símbolos propios de las sociedades secretas.

El prestigioso arquitecto Gaudí pudo haber sido masón. Esta teoría todavía desvela a quienes estudian su obra. El conjunto de sus tres construcciones incompletas –el Templo de la Sagrada Familia, la Cripta de la Colonia Güell y el Parque del mismo nombre- que construyó en Barcelona, su ciudad natal, guardan entre sí una relación muy particular, que ha suscitado la hipótesis de las relaciones de Gaudí con el esoterismo. Si se trazara una línea desde el ábside de la Sagrada Familia hasta el Turó de las Menas en la Colonia Güell, y luego se proyectara una segunda línea recta desde el Turó con la Cripta de la Colonia Güell, los dos segmentos formarían un ángulo de 120 grados, una “X” que Gaudí ha reiterado en muchas de sus construcciones.

Esta X se conoce con el nombre de Cruz de San Andrés, símbolo masónico por excelencia, pero también notación alquímica del crisol en el que se calcinaba la materia prima de los alquimistas.

Masonería y alquimia

El análisis de la obra arquitectónica de Gaudí también tiene otro aspecto: la forma de la piedra. Las hermandades medievales de constructores y, posteriormente, la francmasonería distinguían tres tipos de piedra que indicaban respectivamente los tres grados de perfección del artista: en bruto sin desbastar, cúbica y puntiaguda. Estos son los grados de aprendiz, compañero y maestro que impartían las Logias Azules de la masonería.

En la culminación de la escalinata central del Parque Güell se observa la figura de un horno alquímico, que contenía en su interior una piedra en bruto. De ese horno salía una salamandra, símbolo del Fuego. Esa sería la piedra de los aprendices que, más tarde, se transformaría en cúbica, para finalmente adoptar la forma puntiaguda.

Foto: Photographer’s Choice / Getty Images

Mi amigo Manuel

Mi amigo Manuel

Desde su Obediencia masónica estaba preocupado por la crisis de valores

JOSÉ MANUEL OTERO NOVAS ABOGADO Y EX MINISTRO DE EDUCACIÓN Le conocí, mediados los 90, en una muy agradable cena con mi familia y otros amigos tras la entrega de los premios «Príncipe de Asturias» en el Campoamor. Me dijo que era masón y que le ilusionaba su condición y actividad como tal, lo que me animó a exponerle mi opinión de que la masonería probablemente estaba en la base de la actual relajación de los «valores» en Occidente. Cierto es que mi planteamiento fue amable, nada agresivo, pero su contestación me resultó de mucho interés; no me dijo ni que sí ni que no, sino que me habló de las posiciones de distintas obediencias masónicas, para concluir afirmando que él y los de su obediencia, según él, los mayoritarios, compartían mi preocupación. Desde entonces he profundizado mucho en la cuestión, contrastando con Manuel los resultados de mis investigaciones y reflexiones, y algo publicaré en mi próximo libro, hacia el mes de enero.

Pero aquella noche se inició una gran amistad de la que siempre me sentí muy orgulloso. Porque Manuel reunía dos características de la máxima importancia para mí. Una primera, que era un hombre bueno en el más noble y amplio sentido de la palabra. Otra, que era una persona de gran inteligencia, con la que siempre se aprendía al hablar, y yo hablé mucho con él, en Oviedo, en Madrid, en mi casa, en París, en su residencia de Calvi en Córcega.

Su vida fue admirable, partiendo de la difícil situación del muchacho perteneciente a una familia exiliada en Francia, que se une a la Resistencia contra los nazis, que luego se incorpora al Ejército francés que entra en Alemania, que consigue graduarse como ingeniero, comenzando una actividad empresarial de una impresionante brillantez y éxito, vida empresarial que durante décadas compatibilizaba con su acción masónica, social e incluso política, también muy relevante.

Era sensible y entrañable y por eso en los últimos años sufrió intensamente al fallecerle sucesivamente su mujer y su única hija; algo se le rompió por dentro, aunque seguía contando con su nieta, y con Patricia, su ahijada, cuyas atenciones agradecía muy vivamente, como me dijo hace muy pocos días por teléfono. Por eso era también muy amigo de sus amigos, en Asturias, de Paco Rodríguez, de Antonio Massip, de Javier Neira.

 

No nos debíamos nada el uno al otro ni teníamos vinculación alguna distinta de la pura amistad. Pero tras tanto conversar habíamos llegado a la conclusión de que podríamos acometer juntos algún proyecto para ayudar a la mejora de nuestra sociedad. En el último año yo siempre se lo recordaba para animarle en su lucha contra la enfermedad.

Pero murió y me deja, nos deja, a Nieves y a mí, un gran vacío. Que Dios -el Dios católico en quien me aseguraba creer y al que le rendía culto en la Iglesia de su pueblo matriz en Francia- le de la Paz.

Fuente lne.es

 

Biografía

 

Profesional

Licenciado en Derecho por la Universidad de Oviedo con Premio Extraordinario. Diplomado en Derecho Comparado Hispanoamericano por la Universidad de Madrid.

Abogado del Estado por oposición desde 1967, ejerciendo como tal, sucesivamente, en la Administración y Tribunales de Lugo, en la Audiencia Nacional y en el Tribunal Supremo.

Inspector de los Servicios del Ministerio de Economía y Hacienda por Concurso-Oposición desde 1974, realizando las funciones de control, auditoría, estudio y propuesta propias del cargo en Servicios Centrales y Delegaciones periféricas.

Jefe del Gabinete Técnico de la Subsecretaría de Hacienda.

Ha compatibilizado siempre sus funciones de Abogado del Estado o de Inspector de los Servicios con el ejercicio libre de la abogacía, especialmente en temas empresariales.

Como consecuencia ha sido (y sigue siendo) Letrado Asesor, Consejero, en algún caso Presidente, de Empresas, especialmente en los sectores de la Banca (Grupo Banco Exterior de España y Filiales extranjeras), Seguros (La Unión y el Fénix, AGF U.F. y filiales), Transportes (Transfesa, Elcano, Remolcanosa), Construcción (U. y el Fénix, Grupo Empresarial San José), Energía (Cepsa), Prensa (Edica)...

Ha sido miembro del Tribunal arbitral interbancario ("Diriban); y también del Tribunal de conflictos entre Bancos y Cajas de Ahorro ("Serdi").

Es Arbitro de la "Corte Civil y Mercantil de Arbitraje" de Madrid (CIMA)

Política

Ha sido fundador del Grupo Tácito que propugnó públicamente la democracia durante el franquismo y que nucleó los Gobiernos de la Transición.

Fué Director General de Política Interior con Fraga Iribarne tras la muerte de Franco, participando en los trabajos de la primera Transición truncada.

Luego ha sido Subsecretario Técnico del Presidente del Gobierno con Adolfo Suárez, colaborando en la Ley para la Reforma Política, legalización de Partidos Políticos y primeras elecciones generales, así como aportando con sus colaboradores el inicial borrador de Constitución elaborado dentro del ámbito del Gobierno.

Fue Ministro del Gobierno desde julio de 1977 hasta septiembre de 1980.

Primero de la Presidencia, como cercano colaborador de Adolfo Suárez durante el proceso constituyente, con la alta dirección del Centro de Estudios Constitucionales, del Centro de Investigaciones Sociológicas y del Instituto Nacional de Prospectiva. Presidente de la Comisión de Subsecretarios, tuvo a su cargo la agenda del Consejo de Ministros, sus actas, el desarrollo de sus acuerdos, el Boletín Oficial del Estado. Todos los Decretos de las Preautonomías llevan su firma y presidió varias Comisiones de Transferencias entre ellas la del País Vasco. Presidente de la Primera Conferencia Mundial (SPIN) sobre políticas y estrategias en materia de informática. Vicepresidente de la Conferencia Europea de Administración Local en 1978.


A partir de abril de 1979 fue Ministro de Educación durante 18 meses; el último que tuvo la plena competencia educativa en toda España. Puso en funcionamiento 930.000 nuevos puestos escolares públicos en el sector no universitario (un puesto nuevo por cada cinco preexistentes). Promovió y obtuvo la aprobación del Estatuto de Centros Escolares (LOECE) que por establecer el derecho de los centros a tener carácter propio o ideario, libremente y sin más limitación que el respeto a los principios constitucionales, mereció una fuerte contestación de la izquierda política; recurrido al T.C., este Tribunal sentenció que ello es imprescindible para asegurar el derecho constitucional a elegir tipo de educación. Promovió los Decretos que establecieron en toda España la enseñanza obligatoria de todas las lenguas vernáculas, así como la libertad de opción para recibir la enseñanza "en" lengua castellana común o "en" la lengua vernácula de la Comunidad respectiva.

Fue miembro del Comité Ejecutivo Nacional y Diputado al Congreso por UCD; y luego también ambas funciones por el PP; en la legislatura 1989-1993 fue Portavoz del PP en la Comisión de Presupuestos.

Desde 1996 está al margen de la política activa.

Social

Desde los años 90 viene siendo miembro del Jurado de Ciencias Sociales de los Premios Príncipe de Asturias.

Ha sido miembro del Comité Ejecutivo de la Confederación Empresarial Independiente de Madrid.

Durante el período máximo estatutario (12 años) ha sido Vocal del Patronato de la Fundación Universitaria San Pablo-CEU y de sus Universidades vinculadas (Madrid, Barcelona, Valencia).

Es Patrono del Colegio Mayor Universitario de San Pablo de Madrid.

Es Presidente del Instituto de Estudios de la Democracia de la Universidad CEU San Pablo.

Honores

Era Caballero Gran Cruz de las Ordenes españolas de Carlos III, de Isabel la Católica y de Alfonso X el Sabio.

Asimismo Caballero Gran Cruz de las Ordenes del León de Finlandia, del Mérito de Italia y del Mérito del Perú. Medalla de Oro de la Organización de Educación Iberoamericana.

Medalla de Plata de la Unesco.

Medalla de Oro de la Fundación Universitaria San Pablo.

Ministro de la Presidencia, 1977-1979

Fuente Wikipedia

Rubén Darío y su iniciación masónica en Managua

Rubén Darío y su iniciación masónica en Managua

JORGE EDUARDO ARELLANO (Academia Nicaragüense de la Lengua)

Aunque el tema ha sido abordado suficientemente por los españoles Manuel Mantero y Alberto Acereda, así como por el colombiano Ramiro Lagos, críticos familiarizados con el devenir de la impronta masónica en Rubén Darío, este artículo ahonda en el particular.

No discutiré si Rubén Darío fue o no masón. Nuestro Rubén tuvo muchos amigos masones, especialmente en Hispanoamérica; y que la masonería incidió en su vida y obra a través de tópicos y símbolos. Pero el poeta mantuvo su independencia interior.

Si se afirma —como sostiene Mantero—, que Rubén podría ser al mismo tiempo católico y masón, es lícito añadir que también fue pagano y cristiano, platónico y panteísta, órfico y escéptico, atormentado e infantil, inteligente e ingenuo, memorioso y olvidadizo, americano y europeo, español y francés. Pero lo cierto es que si Rubén fue altísimo, no lo fue por masón ni por católico —ni por ninguna de las dimensiones o vivencias señaladas— sino por su creación totalizadora, es decir, por “torre de Dios”. Léase: Poeta. 

En La vida de Rubén Darío contada por él mismo (1915, cap. X), su autor —refiriéndose a su adolescencia en León, cuando tenía trece años y era redactor del periódico La Verdad—, consigna: “Cayó en mis manos un libro de masonería y me dio por ser masón, y llegaron a serme familiares Hiram, el Templo, los Caballeros Kadosh, el mandil, la escuadra, el compás, las baterías y toda la endiablada y simbólica liturgia de esos terribles ingenuos”. No podía ser masón oficialmente por su edad, pero la cultura en León —donde Máximo Jerez había fundado una Logia en los años cuarenta del siglo XIX—, gravitaba sobre él. No se olvide que entonces vivía su breve periodo anticlerical, mejor dicho, de enfant terrible

El ilustrado y políglota polaco José Leonard y Bertholet —a quien llama “mi profesor” en su autobiografía— acrecentó el entusiasmo masónico de Rubén. Así lo reconoce Edelberto Torres: “Su discípulo lee mucho y con interés la atingencia que tiene el ritual masónico en el mundo oculto, y porque los grandes liberales de la época pertenecen a la secreta fraternidad. Como todo lo misterioso, el secreto masónico tuvo para él un atractivo insinuante”. Se refiere el biógrafo a 1881 y 1882, año en que Leonard fundó dos logias: una en Managua y otra en Granada. (A la muerte del educador polaco, el poeta escribiría: “Más que krausista, Leonard era un hegeliano. Su libre pensamiento tenía esos visos. Creía en el progreso, en el inacabable perfeccionamiento humano. A todos sus discípulos les comunicaba su fe y su fuego”).

En 1883, durante su primera estada en El Salvador, Rubén tuvo a otro masón de amigo: el doctor Rafael Reyes, director del centro donde enseñaba gramática. Pues bien, en 1889 recurrió a “la buena voluntad masónica” de Reyes para que interviniera ante el improvisado presidente que diera un golpe de Estado para poder salir hacia Guatemala desde San Salvador, o sea, durante su segunda estada salvadoreña.  

En su autobiografía, sin embargo, Darío omite su ingreso formal a la masonería, ocurrida la noche del viernes 24 de enero de 1908 en Managua. Un documento poco conocido es la fuente de este hecho. Su autor: el español establecido en Nicaragua, Dionisio Martínez Sanz (1891-1970), hacendado e industrial (tuvo una fábrica: “La Nutritiva”) y, sobre todo, explorador de los volcanes de Nicaragua. Tres publicaciones dejó: Ríos de oro, torrentes de lava (Managua, Tipografía Heuberger, 1951), Montañas que arden (León, Editorial Hospicio, 1963), ambas crónicas; y Setenta años por Nicaragua (Managua, Editorial Unión, 1970).  

He aquí dicho documento que prueba el ingreso aludido, no sin antes informar que si bien Leonard había sido su mentor para iniciarse en la masonería, a Manuel Maldonado le correspondió apadrinarlo. Así fue presentada su solicitud con la firma de los tres principales miembros de la Logia Progreso Nº 1 del Oriente de Managua. De acuerdo con los trámites de la votación de la Logia, Darío logró por unanimidad el ingreso con bolas blancas. No hubo, pues, ninguna bola negra que reprobara su conducta anterior de hombre bohemio, devoto del whisky y del champán, y también —como dice Lagos— “de los dorados faisanes femeninos”. Sólo se tuvo en cuenta la trascendencia del poeta ecuménico, o más precisamente, del mundo hispánico.  

Martínez Sanz, uno de los dignatarios de la Logia y encargado del ceremonial, registra en su curiosa crónica: “Después de seguir una larga información y pasar por todos los trámites de rigor, con algunas discusiones en pro o inconveniencia de la admisión, sometidas a la balanza, naturalmente que Rubén Darío salió triunfante. Pesaban mucho más sus cualidades de genio y grandeza de espíritu, que sus debilidades humanas. Efectuados los balotajes en diferentes sesiones, siempre salió favorecido con sólo bolas blancas, cosa indispensable para ser admitido en la masonería; pues en esa institución no puede entrar quien las obtenga negras, aunque sea una sola. La noche del 24 de enero de 1908, día fijado para la ceremonia de iniciación, fue de gran pompa para la masonería nicaragüense; se puede asegurar que en las Logias de Nicaragua nunca se han juntado tantas personalidades como en esa noche. A la iniciación de Darío concurrieron personalidades de todo Centroamérica. De Guatemala, el eminente sabio y político don Juan Ponciano y el candidato a la presidencia de es República, general don José León Castillo; de El Salvador, el doctor Fernando Cornejo; de Honduras, el ex presidente doctor Policarpo Bonilla, y el general Guadalupe Reyes y los doctores Ricardo Alduvín y Paulino Balladares; de Costa Rica, los profesores don Virgilio Salazar y don Juan Bautista Jiménez”.  

Martínez Sanz prosigue: “De Nicaragua, el fogoso periodista, apasionado historiador y gran político, don José Dolores Gámez (que era el representante del Supremo Consejo Centroamericano de la masonería en el país), y los doctores Rodolfo Espinosa R., Juan Francisco Gutiérrez, Manuel Maldonado, Rafael Zenón Rivera, Manuel Reyes Mayorga, Emilio Espinosa [padre de Rodolfo], Francisco López Bravo, etc., y la mayor parte de los miembros de las diferentes Logias de los departamentos de la república. Hubo también masones de diferentes nacionalidades: don Enrique Dreyfus y don Fernando Levy; don Ángel Caligaris y don Napoleón Re, italianos; don Ricardo Susmann y don Francisco Brockmann, alemanes; don Carlos Harding y Carlos Overand, ingleses; y don Nicolás Delaney, norteamericano”.  

Significativamente —añade Martínez Sanz— “aquel sabio Leonard, bien conocido en Centroamérica y que en España fue íntimo de los primeros republicanos españoles Francisco Pi y Margall, Nicolás Salmerón, Alonso y Emilio Castelar, estando en Nicaragua, enfermo, tullido y cercano a la muerte, se hizo transportar a la Logia en una silla de manos; quiso presenciar la iniciación de Rubén Darío en la masonería”. España también estuvo representada. Llegaron los que llaman “los dos Chentes” (el doctor Vicente Piñera Rubin y don Vicente Rodríguez), y “los tres Pepes” (los profesores don José Gómez, don José Robles y don José Blen), aparte del cronista Martínez Sanz, quien representaba a la gran Logia de Madrid.  

La Logia Progreso Nº 1, fundada por Rafael Reyes en 1898, se había instalado en Managua el 14 de diciembre de 1899. A ella siguieron más logias en León, Rivas y Matagalpa. El 14 de diciembre de 1906 se decidió constituir una Gran Logia con los representantes de la Logia Progreso (Managua), Estrella Meridional (Rivas) y Luz (León). Esta Gran Logia fue creada oficialmente el 23 de noviembre de 1907, con el doctor Rodolfo Espinosa R. como Gran Maestro. En esa fecha había arribado Rubén a Corinto y cuatro días después se hallaba en Managua. La crónica de Martínez Sanz es más extensa e interesante. Pero bastan los anteriores párrafos para demostrar la iniciación masónica de nuestro bardo, negada por varios autores.  

En cuanto a Manuel Maldonado, notable orador, Darío le escribió un soneto cuyo primer cuarteto decía: “Manuel: el resplandor de tu palabra / ha iluminado la montaña oscura, / en donde, hace ya tiempo, mi figura / vaga entre el cisne, el sátiro y la cabra”. Pero el último sustantivo (cabra), revelando su ignorancia, Maldonado lo consideró un ripio. Rubén tuvo que aclararle, sonriendo:  

—No, Manuel. Ustedes sólo observan las distintas acepciones que el diccionario da a los vocablos: no investigan su genealogía. Soy cisne porque el poeta es de estirpe divina y esta ave sirvió de vehículo a Júpiter en el Mito de Leda…; sátiro porque experimento las emociones, pasiones y sensaciones del ser humano; también soy cabra porque soy panida, y Pan va saltando tras las ninfas —las ilusiones— por “la montaña oscura”, sonando sus siete canas, con su cuerpo de hombre y sus patas de cabra.  

 

 

Napoleón Re y las diabluras a Rubén en su iniciación masónica  

La noche del viernes 24 de enero de 1908 Rubén Darío ingresó formalmente a la masonería. Uno de sus padrinos fue el médico, orador y poeta, Manuel Maldonado (1864-1945) y al solemne acto de iniciación asistieron respetabilísimos masones de once nacionalidades, residentes en la capital: 1 polaco, 1 español, 1 norteamericano, 2 ingleses, 2 alemanes, 2 italianos, 2 franceses, 2 costarricenses, 2 guatemaltecos, 4 hondureños y, al menos, una docena de nicaragüenses. Ellos habían sido convocados a la Logia Progreso nº 1 de Oriente de Managua.  

Así lo refirió un testigo: el español Dionisio Martínez Sanz (1879-1971) en testimonio difundido en la Página de Opinión de El Nuevo Diario, correspondiente al sábado 23 de enero de este año. Pero, por razones de espacio, no lo reproduje completo: faltó el aspecto histriónico del ritual que ahora transcribo, tomado del libro de Martínez Sanz: Montañas que arden (León, Editorial Hospicio, 1963). Antes quisiera aportar los datos biográficos de una de las personalidades masónicas presentes en dicha iniciación: Napoleón Re (Milán, Italia, 1866- Managua, Nicaragua, 31 de marzo, 1931), es decir: una de las víctimas del primer terremoto capitalino del siglo XX.  

Egresado de Ingeniero Arquitecto de la Escuela Superior de Ingeniería de su ciudad natal, vino a Nicaragua en 1892, radicándose en Managua; dos años después se unió en matrimonio a Rosaura Fonseca, con quien procreó dos hijos: Humberto y Margarita Re Fonseca. El 24 de diciembre de 1926 fallecía su esposa y en 1930 contrajo segundas nupcias con Ofelia Correa. El niño Mario Re Correa nació de este matrimonio.  

Su carrera masónica la hizo Re en la Logia Progreso Nº 1, ingresando a ella el 4 de mayo de 1900. Recibió los grados de Compañero y de Maestro, respectivamente, el 4 de septiembre y el 18 de diciembre del mismo año. Y el 26 de agosto de 1903 le fue otorgado el grado 18. Como profesional, construyó el Campo de Marte, la fortaleza de Tiscapa, el primer templo masónico, la Casa Bárcenas y su chalet “La Palacina”, los tres últimos destruidos por el terremoto de 1931.  

Pasando a la parte complementaria del testimonio de Martínez Sanz, dice: “He referido el aspecto serio de la iniciación en la masonería del grande hombre. ¿Por qué no contar algo de los sustos que le hicimos pasar al mínimo Rubén? El local que ocupaba la Logia Progreso, en la época a que me estoy refiriendo, era la casa que fue de don Fabio Carnevallini, frente al ahora Palacio de Comunicaciones. El patio era grandísimo, con árboles frutales, matas de plátano, y hasta había restos de materiales para edificar. Con todo esto, nos dábamos gusto los traviesos y armábamos una serie de obstáculos para someter a los profanos a una serie de pruebas, al parecer tan ridículas, pero tan necesarias a la parte simbólica y filosófica de la masonería.  

Para la iniciación de Darío, por tratarse de personalidad tan respetable, hicimos las menos diabluras posibles. Pero sí, armamos un cerrito que, por un lado, tenía escalones de piedras labradas, y por el otro, piedras irregulares rodadizas. Ayudado por los expertos, subió Rubén, con los ojos vendados, el lado de los escalones; y al descender por la parte opuesta, las piedras se corrieron, se rodaron, el cuerpo que parecía que iba a dar a un abismo. Una voz dijo: ‘Dejadle que se despeñe; que se acabe de una vez este pecador’; pero otra rectificó inmediatamente: ‘Detenedle; todavía se puede salvar’.  

Claro. Todo estaba bien dispuesto, y no pasó a más que recibir un gran susto el nervioso novato postulante. Una vez Rubén, dentro de la Logia, concluida la ceremonia y pronunciados los discursos de salutación al neófito, se le instó a que hiciera uso de la palabra para que manifestara sus impresiones, y si tenía algo que objetar a cuanto había visto y oído en esa noche. Darío se puso de pie y con voz pausada dijo: ‘Señores: ahora que he visto la luz, y que me veo rodeado de caballeros, manifiesto a ustedes que lo que más me ha impresionado esta noche han sido unas palabras que, al casi rodar mi cuerpo por unas piedras, alguien dijo: ‘Dejadle que se despeñe; que se acabe de una vez este pecador”, y otras que, a continuación, en diferente tono, se oyeron: ‘Detenedle; todavía se puede salvar’. Yo señores, no olvidaré estas últimas palabras, y haré por mantener en alto mi espíritu. Agradezco el abrazo que cada uno de ustedes me ha dado, y esta noche siempre estará en mi memoria’.

No dudo que, en la memoria de Rubén Darío, estuvieran de por vida las impresiones que recibió aquella noche del 24 de enero del año octavo de este siglo, pues en la mía —a través de los tantos que han transcurrido— están vivos como si hubiera sucedido ayer. Veo a Rubén, en el Cuarto de Reflexiones, que al quitarle la venda de sus ojos, se encontró con sus dos acompañantes —uno de ellos el suscrito— enfundados en negros capuchones, con negro antifaz, en una habitación terrorífica con paredes y techo completamente negros, con resaltantes inscripciones en blanco, de tan reales y tremendas significaciones, con la figura de la parca Atropos de guadaña al hombro; un duro taburete, una escueta mesita, una pluma y un tintero; una calavera y un reloj de arena; símbolos todos de la incontenible marcha de la vida hacia la muerte… se puso a temblar.

Hubo un momento en que pareció que Rubén, quería salir de tan tétrico recinto. Sin embargo se sobrepuso y tendió su mirada a las diferentes leyendas. Le insinuamos que tomara asiento; lo hizo, y se calmó. Pero pronto le llegó otro momento de apuros, y fue al presentarle el formulario para que contestara a las preguntas que en él se hacen a los profanos, y que entre los iniciados se llama ‘Testamento masónico’. Rubén Darío, aquel cerebro que produjo cosas tan sabias y bellas, no sabía cómo principiar. Lo dejamos completamente solo en aquel Cuarto de Reflexiones. Cuando al rato volvimos, no había dado una plumada, y manifestó no saber qué decir. Le dijimos que podía hacerlo en forma lacónica y sencilla y, tomándose para ello buen rato, en forma lacónica y sencilla lo hizo. Y lo firmó.

A mediados de 1908, Darío, se fue otra vez para Europa. El general José Santos de Zelaya, le nombró Ministro residente ante el Rey de España. Con este motivo, la colonia española en Nicaragua, le dio una recepción que se llevó a cabo en el establecimiento “La Sirena”, del gran amigo de Rubén Darío, Monsieur Luis Layrac. En esa tarde tuve ocasión de hablar a solas con Darío, le diera algunas lecciones de cómo habría de presentarse en las Logias de España.

Cuando en diciembre de 1915, Rubén retornó a su patria, ya venía muy enfermo. Fui a visitarle. Pero, teniendo en cuenta su delicado estado de salud, no era oportuno tratar de averiguar sus actividades en la masonería europea y los escalones que en ella subió. Nos concretamos a hablar algo de la Madre Patria, y Darío, aún con su parquedad, me habló de los grandes días pasados en ella pasados. De su cariño para el que consideraba su padre espiritual don Juan Valera. De sus largos veladas en los suntuosos salones de doña Emilia Pardo Bazán. De sus íntimos afectos para una española de apellido Sánchez, y del entrañable amor para un hijo, que en brazos de esa había dejado en España. Nos estrechamos las manos. Fue el último apretón que nos dimos. A los pocos días se trasladó para León, la Metrópoli.

Cuando murió Rubén, fui a León. Los funerales fueron una apoteosis. En la gradería, frente a la puerta de la Catedral, cerca de la tribuna en que habría de pronunciar la oración fúnebre el doctor Santiago Argüello, al bajar a tierra los restos de Darío, tomé lugar con tiempo. Quise oír bien; en aquel tiempo no había magnavoces. Debido al largo recorrido por las calles de la Ciudad Universitaria, cuando el féretro con los restos del aeda llegó frente a la Basílica, era completamente de noche; pero como el número de antorchas de rajas de pino que portaba la multitud eran tantas, todo resultaba visible como en el más claro día. Dio principio el orador, y recuerdo que, desde sus primeras palabras, salió en un tono altísimo. Yo creí que no pudiera resistir su garganta semejante esfuerzo. Sin embargo, en el mismo altísimo tono siguió y terminó el extenso y magistral discurso, propio de la rica y bien cultivada mentalidad de Santiago Argüello, y digno para quien iba dirigido: al espíritu de Rubén Darío, el más preclaro hijo de Nicaragua.”

«Durante dos siglos la masonería representó el progreso»

«Durante dos siglos la masonería representó el progreso»

«La masonería durante dos siglos significó el progreso en el mundo». Con estas palabras el historiador José Girón inició la presentación del libro «Grandes maestres, tenéis la palabra». En el acto, que se celebró en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA, participó también Pedro José Vila, representante de la Fundación Marie Deraismes.

Explicó que este libro es fundamental para conocer la evolución de la masonería contemporánea, desde 1893, fecha de la fundación de la masonería mixta internacional. Se trata de un viaje a través de los discursos y las biografías de los grandes maestres de la masonería mixta internacional, donde se percibe un hilo de continuidad en el mensaje: «Laico, democrático e iniciático, inalterable y actual».

Fuente: lne.es - Á. F.

Plegaria por la conversión de los masones

Plegaria por la conversión de los masones

Un toque de humor, que, como se sabe, es sanísimo. El texto que sigue es auténtico: no lo he inventado yo, la vida es así.

El cardenal Richard, arzobispo de París, dio el imprimatur a la siguiente plegaria, el 2 de julio de 1896 y V. Dupin, vicario general, se lo volvió a dar el 1º de mayo de 1934.

El 11 de agosto de 1898, el Papa León XIII la enriqueció con 100 días de indulgencia. 

"PLEGARIA POR LA CONVERSIÓN DE LOS MASONES, de Su Santidad el Papa León XIII

Señor Jesucristo, que os habéis complacido en hacer brillar vuestra omnipotencia perdonando a los pecadores;

Vos que dijisteis: "Orad por aquellos que os persiguen y os calumnian", imploramos la clemencia de vuestro Sagrado Corazón para las almas creadas a imagen de Dios que han sido miserablemente engañadas por las pérfidas y diabólicas seducciones de la francmasonería y se precipitan por el camino de su condenación eterna.

No permitáis, os suplicamos, que Vuestra Santa Esposa la Iglesia sea oprimida por ellos durante más tiempo. Sino que, apaciguada por la intercesión de la bienaventurada Virgen María, vuestra Madre, y por las plegarias de los justos, concededle el recuerdo de vuestra infinita misericordia. Olvidad su perversidad y haced que, volviendo a Vos, consuelen a la Iglesia de sus crímenes, y por una luminosa penitencia los reparen y obtengan la gloria eterna.

Vos, que vivís y reináis por los siglos de los siglos.

Amén."

León XIII, 16 de agosto de 1898.

A otra plegaria, también muy graciosa y ocurrente, me refiero a continuación:

Oración de liberación para masones y sus descendientes

Ésta es del año 2004. Aconsejan sus autores que se rece de manera audible; esto es, a media voz o en voz alta, nunca en silencio, para que las ondas sonoras purifiquen el ambiente de la perversión masónica.

La plegaria, que padece de fuerte empanamiento mental, confunde ritos masónicos y grados, pero no deja de ser divertida. No incluye la oración propia para el Rito Francés  (en cualquiera de sus manifestaciones), así que, por ahora, libres estamos.

El motivo de no reproducirla no es otro que su excesiva longitud (diez folios, más los previos de introducción y títulos salpimentados). Se compone de las siguientes partes:

1.- Plegaria comodín: vale para todos los masones, Obediencias, Ritos y grados,

2.- Una plegaria especial para los “grados 33 y Supremo” (¡viva la empanada!),

3.- Una plegaria especial para “Logia Azul” (como se sabe, es un color precioso),

4.- Otra, para el “Ritual de York” (no se refiere al jamón de, a pesar de la hora),

5.- Otra, para el “Grado Santo Arco Real”,

6.- Otra, para los -¡atención!- “Antiguos y Aceptados Ritos Escoceses” (no se refiere al whisky),

7.- Otra, para el “Consejo de Príncipes de Jerusalén”,

8.- Otra más, para el “Capítulo de los Rosa Cruces”,

9.- Otra, distinta, para el “Grado 18º” (¡con un par!),

10.- Otra, para el “Concilio de Kadosh” (en el que incluyen un “Grado de Caballero de la Serpiente Descarada”: es que lo que no hay es vergüenza…),

11.- Otra más, para el “Sublime Príncipe del Secreto Real”,

12.- Otra, para los “Shriners”, aclarando que “Se aplica sólo en Norteamérica” (¡acabáramos!),

13.- Finalmente, acabada su ingestión de sustancias alucinógenas, sicotrópicas y demás alegríamacarenas, los insignes orantes dedican otra plegaria para “Todos los demás Grados”, entre los que incluyen a:

            - ¡Por fin, “Las Logias del Gran Oriente”!,

            - ¡El Ku Klux Klan!,         

Fuente:

STEVENS, Selwyn: Unmasking Freemasonry-Removing the Hoodwink (Publicado en Nueva Zelanda).

El texto completo de tan simpar ocurrencia se puede leer aquí.

Espero lo disfruten. Desde luego, lo que no se pretende es faltar al respeto a las creencias religiosas, de ningún tipo. Simplemente, aprovechar las pequeñas oportunidades que la vida nos brinda para, en medio de las crisis, desintoxicarnos riendo. Fuente rito-frances.over-blog.es/

García Lorca: vinculado con la masonería. Documental sobre García Lorca en Marruecos.

García Lorca: vinculado con la masonería. Documental sobre García Lorca en Marruecos.

 

A finales de noviembre el Instituto Cervantes de Tetuán, en Marruecos, realizaría la primera presentación del documental que se rueda actualmente sobre la visita que en diciembre de 1931 hiciera el poeta español Federico García Lorca a ese país africano, entonces protectorado de España, como parte de una comitiva oficial del Ministerio de Instrucción Pública.

El documental —del que también se gestionará su emisión por televisión en España— durará entre 40 y 52 minutos, y servirá para que “la gente conozca este aspecto que viene a completar la biografía del poeta de Fuente Vaqueros”, según afirma el investigador Miguel Caballero Pérez, cronista de Láchar (Granada, España) y autor del libro Lorca en África, quien, por respeto a la productora, no ha querido revelar más detalles sobre su contenido.

Como explicamos en nuestra edición 234, el documental revelará datos inéditos sobre la presencia en África del literato de la Generación del 27. El viaje lo llevó por Ceuta, Tetuán, Xauen y Alcazarquivir, como secretario del entonces ministro de Instrucción Pública, Fernando de los Ríos, primera autoridad del gobierno republicano en visitar oficialmente el Protectorado Español en Marruecos.

El episodio, hasta ahora desconocido y no del todo claro de la vida pública de García Lorca, está narrado en el libro de Caballero Pérez. Durante el pasado mes de julio, el investigador recorrió Ceuta y Tetuán para realizar el documental. El trabajo ha sido posible gracias a la labor investigadora del granadino, que también contó con la ayuda del director de la Biblioteca Municipal de Ceuta, José Antonio Alarcón, y del cronista oficial de la Ciudad Autónoma ceutí, José Luis Gómez Barceló.

Fotos antiguas, planos de los edificios de aquel tiempo que aún quedan en pie, y entrevistas a expertos en la materia, son algunas de las referencias documentales que se incluyen en el documental, aunque Caballero Pérez lamenta no haber podido hablar “con algunas autoridades marroquíes para completar el trabajo”. El presupuesto del documental es de unos 10.000 euros y ha sido patrocinado por el Patronato García Lorca de la Diputación de Granada y el Instituto Cervantes.

También permitirá comprobar que el poeta presentaba unas ideas muy adelantadas a su tiempo, “porque los secretarios solían participar en la redacción de los discursos del ministro y en las alocuciones de Fernando de los Ríos están expresas varias ideas de diálogo entre culturas”.

El historiador granadino tropezó con esta historia cuando documentaba artículos de prensa en los que se mencionase al poeta. En su investigación apareció una nota de La Vanguardia del año 1931 que lo mencionaba en calidad de secretario del ministro. A partir de ahí, comenzó un trabajo de indagación sobre aquel viaje, ya que estaba ampliamente documentado, pero sin mención alguna a García Lorca.

El documental incluirá, entre otras muchas imágenes, una foto de portada de ABC en la que se podría observar a García Lorca en uno de los extremos de una imagen de la comitiva del ministro. También se incorporará la grabación, de apenas un minuto, de la llegada de De los Ríos a Ceuta. Supuestamente, se intuye al escritor granadino en una de las figuras que siguen al político cuando baja la pasarela del barco.

Una de las importantes revelaciones que incluye la investigación de Caballero Pérez se refiere a la vinculación de García Lorca con el gobierno de la República al servir de secretario a Fernando de los Ríos. “Este dato contradice a quienes negaban que García Lorca hubiera sido secretario personal de Fernando de los Ríos”, insiste Caballero Pérez.

García Lorca ostentó varios cargos más durante la República, como el de director del Teatro Universitario La Barraca o el de vocal de la Junta Nacional de Música y Teatros Líricos, “unos puestos que engrosaron la denuncia que se le hizo ante el Gobierno Civil en Granada y que lo condujeron a su trágico final”, explica.

Con la legación republicana al entonces Protectorado, además de los mencionados viajaba Rafael Troyano de los Ríos, un sobrino del ministro que también ejercía como secretario.

“El objetivo del viaje institucional consistía en inspeccionar las escuelas para iniciar sus reformas”, comenta el historiador. “Otro de los motivos era reafirmar en su cargo al primer dignatario civil en el Protectorado, que sustituyó al general Sanjurjo, ya que un núcleo importante de la población española se mostró bastante molesto con el nombramiento”, indica Caballero Pérez.

Desembarcaron el 26 de diciembre y permanecieron en el Norte de África hasta el 30. García Lorca y Rafael Troyano acompañaron a Fernando de los Ríos por Ceuta, Tetuán, Alcazarquivir y Xauen. “Federico asistía a Fernando de los Ríos y colaboraba en la redacción de los discursos”, relata Miguel Caballero para describir al poeta convertido en un funcionario de lujo de la República.

Según el experto, “las paradojas de la vida llevaron a García Lorca a que se alojara en la residencia del general Cabanellas, uno de los militares que posteriormente participaron en el Alzamiento”.

El desarrollo de aquel viaje y los contactos que mantuvieron tanto García Lorca como Fernando de los Ríos fueron utilizados en su contra durante la sublevación militar de 1936. Aquella legación republicana al Norte de África en la que se encontraba el poeta invitó “a los representantes de las comunidades judía, musulmana y a los masones”, añade Caballero Pérez.

Es conocida a través de la abundante documentación existente la pertenencia de Fernando de los Ríos a la masonería, y también se ha señalado por algunos especialistas la adscripción de García Lorca. “Lo cierto es que en aquel viaje se celebró una reunión de la masonería durante un almuerzo celebrado en Larache, según la documentación existente”, ratifica el especialista.

A la acusación de masones se les unió la de próximos al sionismo, al judaísmo, una razón que los responsables del Alzamiento “encontraron en el contenido de los discursos de aquel viaje al Protectorado español”. “El discurso ante la comunidad sefardí de Tetuán y las cartas de las logias masónicas de Fernando de los Ríos fueron determinantes para acusarlo de marxista, masón y judío”. Y en el mismo saco metieron al poeta granadino, cuya denuncia, la que le llevó a su detención, contenía las acusaciones de su vinculación masónica.

GUSTAVO VIDAL MANZANARES

GUSTAVO VIDAL MANZANARES

Más Allá de la Ciencia nº 226

La masonería ha sido muy perseguida a lo largo de la Historia. Sin embargo, esta corriente de pensamiento ha pervivido en el tiempo. En Masones que cambiaron la Historia (Edaf), Gustavo Vidal Manzanares nos desvela los secretos de dieciocho masones célebres que modificaron el mundo y la sociedad que les tocó vivir y desmonta las mentiras que se cuentan sobre los masones.

Gustavo, ¿por qué existen tantos masones célebres?
En la masonería ha habido y hay muchas celebridades, pero también personas anónimas. La mayoría, de hecho, aunque es normal que una organización que defiende el libre pensamiento, la razón, la ética y la fraternidad atraiga a individuos de mente limpia y abierta. Es lógico que a las logias concurran escritores, estadistas, científicos...

Cabría pensar que ser masón ha sido sinónimo de disfrutar de éxito profesional.
Relativamente. Una de las claves de la masonería es el afán de progreso, sacar lo mejor que llevas dentro y potenciarlo. En ese sentido, el triunfo es una consecuencia. Por regla general, quien se esfuerza de verdad y se supera, consigue frutos.

Centrémonos en su libro. Dieciocho personajes conocidos, importantes, todos masones... ¿Por qué ha escogido éstos y no otros?
En Masones que cambiaron la Historia he procurado que figuren masones del mundo de las artes, la ciencia, la política, la literatura, la lucha por la paz... he intentado, en suma, reflejar todos los ricos aspectos del alma del hombre.

¿Por qué ese miedo a los masones?
Está claro que el libre pensamiento y la fraternidad provocan el rechazo de los dogmáticos, los homófobos, los racistas y los charlatanes con la cabeza saturada de moralina rancia. Si me lo permite, ya que hablo a título personal, le diré que me siento muy orgulloso de las injurias que algunos nos dedican viniendo de quienes vienen. Otra cosa sería que nos atacasen los premios Nobel, los científicos...

Usted vive este mundo desde dentro, ¿puede decirnos por qué hay tanto secretismo?
¿Secretismo? La sede de la Gran Logia de España en Madrid se ubica... ¡al lado del estadio Santiago Bernabéu!, a puerta de calle, con un enorme portón de acero negro con la inscripción de Gran Logia de España y la escuadra y el compás en la puerta, todo bien grande y visible. Organizamos congresos y conferencias, publicamos libros, acudimos a los medios de comunicación. Quienes nos motejan de “sociedad secreta” evidencian su inconfundible intención calumniadora. Y ya sabemos que la calumnia siempre deja un poso.

¿Existen personajes públicos en España que ocupan puestos de responsabilidad o que destacan en alguna disciplina social y que pertenecen a la masonería?
Si se refiere al presidente de Gobierno, que yo sepa no es masón. Y lo que es una auténtica majadería es decir que hay ocho ministros masones.

¿Cree que la masonería, como tal, tiene futuro? Mientras subsistan la ignorancia, la codicia y el fanatismo, la masonería será una necesidad. Mientras las personas busquen un ambiente de diálogo, debate sereno, pensamiento y rectitud moral, la masonería tendrá el futuro asegurado. El fin de la masonería es el avance intelectual, moral y social del hombre y, en consecuencia, el progreso de la sociedad. ¡Ojalá algún día nos juntásemos unos cuantos masones y dijéramos: “Hermanos, ya no hacemos falta”!