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MASONERÍA DE CASTILLA Y LEÓN

Derechos Humanos: Intervención del Gran Maestro de la GLSE

Derechos Humanos: Intervención del Gran Maestro de la GLSE

El pasado día 10 de diciembre de 2008, con motivo del 60º Aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos tuvo lugar en Barcelona en la Sala de la Cúpula del Museo Nacional de Arte Contemporáneo una conferencia-coloquio con la participación de diversas personalidades. El Gran Maestro de la GLSE Jordi Farrerons inició el acto con una intervención que por su valor e interés reproducimos a continuación. 

Buenas tardes a todo el mundo,

En primer lugar, quiero expresar en mi nombre y en el nombre de la institución que represento, la Gran Logia Simbólica Española, mi sincero agradecimiento al Consejero de Cultura y Medios de Comunicación de la Generalitat de Catalunya, el Hble. Sr. Joan Manuel Tresserras, por el soporte y colaboración recibos en la organización de este acto de conmemoración del 60º Aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Agradecimiento que destaco de manera especial por una doble vertiente: es la primera vez desde la reinstalación de la Generalitat de Catalunya que un Consejero comparte un acto público con la Gran Logia Simbólica Española, este hecho remarcable nos demuestra que la convivencia democrática se está implantando en casa nuestra y que, poco a poco, la masonería recupera su reconocimiento social como institución libre y plural que es. Y por otra parte quiero hacer especial mención en la persona del consejero que, por encima de una institución, encontramos en él una persona lejos de cualquier afán de protagonismo y que lo hace sencillamente porque cruz en la importancia de la lucha en favor de los Derechos Humanos, cosa de la que nunca ha hecho un alarde público.

Agradecer también la participación e implicación desde un primer momento al Instituto de Derechos Humanos de Catalunya, representado hoy por su Directora y también Gerente, Aïda Guillén. Entidad de peso y bastante reconocida por su sentido reivindicativo en favor de la libertad y la democracia.

Y, cómo no, el agradecimiento al señor José Antonio Martín Pallín, persona de larga, preciada y reconocida trayectoria en la lucha en favor de los Derechos Humanos.

Voz crítica con las injusticias sociales.

Persona comprometida e incansable. Parte de este esfuerzo se le reconoció públicamente en el año 2006 cuando se le otorgó el Premio Nacional de los Derechos Humanos.

Y destaco que solo una parte, ya que este tipo de accionas nunca tienen el reconocimiento suficiente. Púas a menudo, para llevarlas a término, se renuncia a una parte de la propia existencia porque, de alguna manera, laso libramos a los demás, mucho más necesitados.

Hoy hace 60 años que a la Asamblea General de las Naciones Unidas un grupo de hombres y mujeres de diferentes culturas y creencias religiosas aprobaban y firmaban en París, la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El primer documento en la historia de la humanidad que situaba los derechos humanos a escalera mundial forzando, de esta manera, la primera frontera a la soberanía total de los Estados.

Su firma la convertía en el primer punto de partida teórico que, por primera vez, consideraba de manera explícita – tal como se recoge en su Preámbulo- que la libertad, la justicia y la paz en el mundo se fundamenta en el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de la igualdad de derechos de toda la humanidad.

Por primera vez, se utilizaba la palabra “familia humana” como símbolo de unidad y de igualdad entre los seres humanos. Se reconocía que el desconocimiento y menosprecio por los derechos humanos eran, y serían, la principal base sobre la cual se perpetraban vergonzosos y repudiables actos contra la humanidad y que, por lo tanto, había que un reconocimiento por parte del Derecho.

En este sentido, justo es decir que, pese a que este documento no consta de una forma jurídica para su aplicación, el peso moral por su incumplimiento, otorga a la Declaración una importantísima posición de cara a sanciones aplicadas de tipo jurídico dentro del Derecho Internacional. Y justo es decir también que el peso moral por su incumplimiento deviene una importante arma de cara a sanciones de tipo jurídico.

Que el reconocimiento de los derechos humanos se plantease como una cuestión a la que había que otorgarle un carácter universal no fue pero como consecuencia del resultado de un hecho puntual que surgía fruto de la casualidad del momento, o como consecuencia, por ejemplo, de la desastrosa situación en que quedó Europa después de la II Guerra Mundial.

Que las consecuencias de la II Guerra Mundial aceleraron su proclamación, es obvio. Ahora bien, sin ánimo de extenderme demasiado, es preciso tener presente que, el concepto de “Derechos Humanos”, surge por primera vez, en las denominadas sociedades occidentales laicas del Siglo XVIII, desde la base de un convencimiento puramente intelectual y como símbolo de un progreso moral para el espíritu humano independiente de cualquier connotación o creencia religiosa.

Y es a partir de este punto que deseo remarcar que, las aportaciones de la masonería en la construcción de la ciudadanía, las libertades públicas, la secularización o la democracia, históricamente, siempre han sido importantes. Discretas e importantes. Y lo hago hasta el punto de constatar que, la primera idea y debate sobre los Derechos Humanos, se origina en el sí de la masonería dejando su impronta y desde un principio, en las revoluciones americana o francesa.

La contribución de VOLTAIRE, HELVETIUS o FRANKLIN, miembros los tres de la Logia “DES NEUF SOEURS” de París, en la elaboración de parte de la base sobre la cual se fundamentó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano al inicio del proceso revolucionario de 1789, es un hecho.

Pese a que esta Declaración fuese aún “deficitaria” en cuanto a “derechos” fue la primera herramienta, con la que, y a partir de entonces, se iría construyendo el primero de los fundamentos que establecían las bases en favor de una sociedad más libre. Por lo tanto, más democrática.

Como también son una constatación las aportaciones hechas por parte de masones como CONDORCET y DESMOULINS en la versión más socializadora del movimiento de proclamación y ampliación de derechos que surgían de la Revolución francesa.

La trilogía de LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD comenzó en marcar el símbolo sobre el cual se guiaban las visiones que otorgaban una nueva dimensión a la sociedad existente. Una nueva dimensión que se alejaba de la concepción feudal que daría paso a una nueva visión del mundo, más abierta y libre.

La misma trilogía que compartamos los masones de cualquier parte del mundo que ha sido y es el hilo conductor a través del que se intenta incidir en este arduo trabajo que implica la extensión y universalización de los Derechos Humanos.

El año 1864, una Logia masónica de Londres, ST. MARTINS’S HALL, acogía en si, lo que dio paso a la fundación de la primera organización de la clase obrera, la E Internacional.

Y, años más tarde, el año 1888, la francmasonería francesa colaborará activamente en la fundación de la II Internacional.

Los avances en materia de libertad y democracia se iban consiguiendo de manera escalonada hasta llegar, en el último tercio del siglo XIX y los primeros años del Siglo XX a una visión más llena que surgía de la voluntad de extender estos derechos garantizando el acceso a la formación, la información y la cultura para todas las personas. Hecho que implica un firme compromiso con el despliegue de una educación universal y laica que permita a los seres humanos gozar en plenitud de sus propias posibilidades: la libertad absoluta de conciencia.

Aquí es donde situamos a numerosos maestros y pedagogos, también masones, como Francesc Ferrer i Guàrdia, fundador y promotor de la Escuela Moderna. Impulsor de la Liga Internacional para la Educación Racional de la Infancia y que el próximo año, conmemoraremos el centenario de su injusta muerto.

Estas y otros referencias que forman parte de la íntima relación que siempre ha existido entre la masonería y la lucha por la defensa de los Derechos Humanos son sólo algunas que, creo, pueden ayudar en comprender de una manera llana pero concisa a las personas ajenas a la masonería el motivo por el que la Gran Logia Simbólica Española, como institución, plantea un acto de celebración como el de hoy .

Referencias de entre las que no puedo ni podemos olvidar el compromiso de la masonería española en relación con los derechos que significó la II República y su lucha contra el fascismo.

La fecha de hoy, tiene que significar pues un paso adelante de los muchos que se están haciendo en este arduo y difícil camino de la universalización del respeto por los Derechos Humanos.

Son muchos los elementos que restan sobre la mesa porque eso pueda ser posible un día.

Se tienen que romper barreras. Se tienen que conseguir los mecanismos adecuados porque el incumplimiento de estos principios tenga consecuencias reales y legales. Y más, cuando algunos de los Estados de los que serían la sedes principales impulsores puedan ser “acusados” – como ya lo han sido- de incumplimiento de estos principios.

Y es que la lista puede ser inacabable tanto en cuanto a conflictos que han sido generados o ampliados como consecuencia de los más escabrosos abusos de poder como sucede a Irak o Afganistán; como por conflictos latentes provocados por el abuso incontrolado de un sistema capitalista mundial detrás del cual se esconden y encontramos los responsables físicos, por lo tanto, jurídicos.

Responsables y corresponsables de miles de muertos. Responsables y corresponsables del hambre, de la falta de acceso a los medicamentos y a la educación. Responsables y corresponsables de torturas. Estas y otras realidades tienen responsables y corresponsables. Reconozco que es una visión crítica pero es preciso que la tengamos y la mantengamos.

Y es por ello, que nos encontramos hoy aquí, masones, representantes de la sociedad civil catalana y todos los amigos y amigas que nos acompañáis, para conmemorar la firma de la Declaración Universal de los Derechos Humanos hace ahora 60 años, y para reflexionar con el amigo José Antonio Martín Pallín sobre cuáles son los retos que nos encontramos al año 2008.

Gracias por vuestra atención.

Jordi Farrerons Gran Maestro  de la Gran Logia Simbólica Española

JOSEP COROMINAS: ´El franquismo acabó con la vida de muchos masones´

JOSEP COROMINAS: ´El franquismo acabó con la vida de muchos masones´

Josep Corominas hace apenas dos años que se convirtió en la cabeza visible de la Gran Logia Ibérica Unida. En España unas 5.000 personas forman parte de la masonería, una filosofía de vida basada en la tolerancia y fraternidad.

LAPROVINCIA.ES  22/12/2008

DELIA JIMÉNEZ - LAS PALMAS DE GRAN CANARIA.
- ¿Cómo definiría el papel de la masonería en la sociedad actual?
- La masonería es una institución que promueve unos valores determinados basados en que todas las personas tienen los mismos derechos. El trabajo de las logias consiste en ir interiorizando esos valores de igualdad, fraternidad y solidaridad para después poderlos transmitir al mundo exterior y conseguir así una mejora de la sociedad. Éste es el objetivo básico de la institución masónica desde que a mediados del siglo XVIII se implantó la masonería especulativa. Se pretende ir perfeccionando la humanidad. Cada país se organiza de una manera determinada, pero los principios generales son siempre los mismos y están basados en la tolerancia y en el amor fraterno.

- ¿En qué ha consistido su visita a Gran Canaria en calidad de máximo representante de la Gran Logia Ibérica Unidad?
- En la Isla hay una logia que lleva funcionando desde el principio y se ha construido un templo, por lo que he venido a consagrar el nuevo templo.

- ¿Simpatizan con algún tipo de ideología política o de carácter religioso?
- No, la masonería no tiene ideología política ni específica religiosa. Se admite la creencia en un organizador y nosotros para evitar suspicacias entre distintas confesiones religiosas llamamos el arquitecto del universo. Hay personas de todas las ideologías y religiones.

- Aunque sí que históricamente no se ha permitido la participación de la mujer en él movimiento masónico.
- Esta idea ha ido modificándose con el tiempo. La exigencia básica para entrar en la masonería es que la persona sea libre y de buenas costumbres. Cuando utilizamos el término libre nos referimos a individuos sin prejuicios y con posibilidades de desarrollar sus propias actividades. Esta circunstancia hasta hace poco tiempo no se daba en las mujeres por la discriminación que existía. Ahora se ha ido modificando la legislación y se están creando logias femeninas.

- ¿Existen las logias mixtas?
- Hay distintas concepciones y visiones personales en las logias sobre si realizar el trabajo de forma separada o mixta. Hay masones que prefieren trabajar sólo hombres y sólo mujeres y otros que son mixtos. Nosotros somos una logia masculina, pero admitimos la presencia de las logias femeninas y mixtas. Algo parecido ocurrió hace unos años en Estados Unidos cuando no se admitía a los negros que no tenían derechos civiles, así que ellos formaron sus propias logias y hoy están reconocidas.

- ¿Es cierta la creencia de que los masones están asociados al poder económico y político?
- Ésa es una deformación. No existe una élite sino un conjunto de personas que piensan por sí mismas y que no dependen de influencias externas. El dinero no es una condición de las logias y, por eso, tenemos desde masones jardineros a banqueros.

- ¿Sigue la masonería marcada por la sombra del franquismo?
- Sí. Cuarenta años de represión y de propaganda negativa hacia la masonería terminaron creando un pozo oscuro que cuesta ir eliminando. Aún hay gente que ve algo sectario y que atenta a no se sabe bien qué valores. En España se condenó y se persiguió a tantos masones como a comunistas. En aquel momento miles de masones pagaron con su vida y otros terminaron en la cárcel. Cuando querían pillar a una persona el régimen franquista le colgaba la etiqueta de masón y lo condenaba. La masonería sólo puede actuar en los países donde hay una democracia reconocida. La constitución española reconoce las libertades democráticas y mediante sentencia del Tribunal Supremo se pidió la legalización de la masonería en los 80.

- ¿Qué piensa de la memoria histórica y del desenterramiento de las víctimas del franquismo?
- Los masones hemos sido muy perseguidos por el franquismo como institución, algo que aún no se ha reconocido legalmente. En cambio, sí se ha hecho con otras organizaciones como con el Partido Comunista. La iniciativa de aquellos que tienen familiares que fueron fusilados o desaparecieron con el franquismo de intentar saber qué pasó y aclararlo me parece de una justicia total. Lo mismo que aquellos que perdieron la vida a manos de la República. Es la única manera de enterrar definitivamente este problema y cerrar viejas heridas.

 

¿Existe relación entre el Gobierno y la Masonería?

¿Existe relación entre el Gobierno y la Masonería?

diario.es

Juan Carlos Rodríguez | 8:40 - 20/12/2008

¿Hay políticos en las logias? Una respuesta simple sería: pues sí. Lo mismo que profesores, abogados, médicos, prejubilados. ¿Tienen, en cambio, influencia en la política? Parece que no. Pero es cuestión de fe. De creer a unos u otros. El "gran maestre" de la Gran Logia de España, Josep Corominas i Busquetta, levantó una polvareda tremenda hace apenas tres años.

Fue en ese momento, antes de las últimas elecciones, cuando lanzó la piedra y escondió la mano al afirmar que ocho miembros del Gobierno de Zapatero eran masones. No dio nombres, por supuesto.

José Carretero Doménech, sucesor de Corominas, sin embargo contradice a su predecesor. A la pregunta de si "hay masones dentro del gobierno español" responde: "Si se coge una muestra de la sociedad al azar y luego se coge a la masonería, hay diez veces más gente de alto nivel en este grupo. Dudo que Rodríguez Zapatero esté en masonería, ni siquiera alguno de sus ministros, pero los ha habido como fue Jerónimo Saavedra, ex ministro de Cultura".

Mucho rumor y pocas pruebas

La rumorología encontró su filón, claro. Ricardo de las Heras, autor de De las primeras logias al gobierno de Rodríguez Zapatero (Styria), sentencia: "Yo afirmo que el gobierno español actual es masón porque el presidente pertenece a la logia y algunos de sus más significados ministros, también."

"Esta afirmación la baso en datos concretos y en declaraciones de hermanos masones, como Ortiz Burbano de Lara, Venerable Maestro de la Logia Simbólica -La Fraternidad nº 387, de Nueva York- que aseguran la pertenencia de Zapatero en la masonería". El incombustible Ricardo de la Cierva tiene su quiniela, aunque son opiniones lastradas por el arrebato ideológico.

Sí o no, la cuestión es que nadie lo ha probado y que el propio entorno del presidente del Gobierno lo ha desmentido una y otra vez. En cualquier caso, hay quien insiste por el simple argumento de que el abuelo de Rodríguez Zapatero, el capitán Juan Rodríguez Lozano, pudiera haber sido masón, lo cual tampoco se ha probado. Santiago Río lo afirmaba, sin embargo, en su libro La verdadera historia de los masones (Planeta), escrito en colaboración con Jorge Blaschke.

La asignatura ’masónica’: Educación para la Ciudadanía

El periodista José Antonio Ullate, autor de El secreto masónico desvelado (LibrosLibres), afirma que "aunque no pueda asegurarlo, no creo que en lo más alto del poder político haya masones, pero lo que sí se puede afirmar que es la política la que está implantando las ideas de los masones en nuestra sociedad."

"Por ejemplo, Educación para la Ciudadanía es una asignatura que recoge los postulados del naturalismo masónico pero dudo mucho que haya intervenido un solo masón en su elaboración. Las organizaciones masónicas la apoyan, pero la asignatura no ha surgido de las logias".

En definitiva, "es el poder político y económico el que se identifica con los postulados masónicos, aun cuando sus miembros no pertenezcan a ninguna logia". Por eso, Ullate afirma que se equivocan quienes rastrean políticos o banqueros que formen parte de alguna sociedad.

Y quienes creen que hay un poder en la sombra. Según Ullate, "si se leen los libros de los grandes masones actuales uno se encuentra con un panorama decepcionante. Cuesta creer que esas manos puedan dirigir la política española".

La ineficacia en España

Masones famosos aparecen vinculados a luchas por el poder, conspiraciones y guerras instaladas en el imaginario popular de nuestro país, tal como revela Manuel Ayllón en su reciente libro Historia de Masones: de El Escorial a Banesto (Belacqua). Banesto, sí. Ayllón cuenta con detalle las maniobras de Mario Conde, notorio masón, para encabezar un tercer partido en España.

Ejemplo, según el autor, de que la masonería española no tiene hoy ni eficacia, ni influencia, ni apenas existencia, y que realiza un esfuerzo patético para recuperar la influencia que tuvo en los umbrales de la II República y con el surgimiento de Izquierda Republicana.

Sea como sea, si miramos al pasado todo cambia. Reyes, presidentes y banqueros aparecían afiliados a importantes logias en sus distintos ritos. Es obvio que, según afirma Manuel Ayllón, en el Reino Unido la masonería controla por igual la política y la economía. Lo mismo puede decirse de Estados Unidos, cuyos presidentes sin excepción hasta Clinton han sido masones: el Pentágono sigue actualmente en manos de las grandes logias.

Masones de la Historia

En España, la guerra civil marca un antes y un después. Al punto, que algunos investigadores quieren ver la contienda como un enfrentamiento entre Franco y los masones. Una exageración, sin duda. Pero si seguimos a Ayllón, Azaña y Martínez Barrio eran masones, y Prieto y Besteiro, y Díaz y Mije.

Pero también lo eran los generales sublevados Cabanellas, Núñez de Prado y López Ochoa así como el ’Hermano Tertuliano’, que no era más que el ministro de Instrucción Pública en el primer gabinete de Franco, el monárquico Sainz Rodríguez. Los hermanos del General Franco, Ramón y Nicolás, eran masones, y por lo que cuenta Ayllón, su cuñado Serrano Suñer, también.

Vayamos más atrás aún. Según José Antonio Ferrer Benimeli, uno de los más serios historiadores del asunto masónico, publicó Jefes de Gobierno masones. España 1868-1936 (La Esfera de los Libros). La lista comparte algunos de los nombres ya reseñados por Ayllón durante la II República: Casares Quiroga, Manuel Portela Valladares, Ricardo Samper, Diego Martínez Barrio -Gran Maestre del Gran Oriente Español-, Alejandro Lerroux y Manuel Azaña, aunque su militancia fue "breve y anecdótica". A ellos habría que sumar durante la Guerra Civil y el Gobierno en el exilio, vinculado sobre todo al PSOE, a otros cuatro: José Giral, Rodolfo Llopis, Álvaro de Albornoz y Fernando Valera.

Luces y sombras

"Dicho de otra forma -señala Ferrer Benimeli-, desde 1931 a 1973, la historia de la República española estuvo siempre presidida por jefes de gobierno masones, excepto Alcalá-Zamora y Joaquín Chapaprieta". Y sigue pasando lista: durante la guerra tan sólo Largo Caballero y Negrín no eran masones. Y en el exilio, el único "presidente" sin mantel fue Félix Gordon Ordás.

Entre 1931 y 1868, Ferrer Benimeli cita a Segismundo Moret, Práxedes Mateo Sagasta, Manuel Ruiz Zorrilla -Gran Maestre y Soberano Gran Comendador del Grado 33, versión del Grande Oriente de España, hoy unido a la Gran Logia de España- y el General Prim, primer jefe de Gobierno masón español.

La gran conclusión de Ferrer Benimeli es contundente: "La masonería y sus hombres han tenido y siguen teniendo sus luces y sus sombras, quizás más sombras que luces, a pesar de la idealización romántica de algunos o el contubernio partidista de otros".

Falsas acusaciones

La historia tiene, sin embargo, sus contrapuntos. Por ejemplo, las falsas acusaciones de masón. Cuanto menos son curiosas. Y dan una idea de cuánto está siendo manipulado el asunto. En 2006, por ejemplo, se reeditó una Historia del Supremo Consejo del Grado 33 para España y sus Dependencias y de la Masonería, originalmente publicado en México en 1961, que sencillamente es falso.

De los 200 "eminentes masones" que enumera, Ferrer Benimeli descarta a 175. Entre ellos, por ejemplo, Agustín de Argüelles, Rafael del Riego, Espartero o Pí y Margall, a quienes aún hoy se les sigue citando.

Lo curioso es que, si seguimos a Ferrer, las "falsedades" surgen, sobre todo, desde dentro de las logias masónicas. Por ejemplo, según la Gran Logia de España y su revista Conde de Aranda, cuyo número 1 fue presentado por Xavier Ruiz de Amoraga e Ilia Galán, el panteón de "masones ilustres" está formado en una mezcla portentosa de política, arte y literatura por Amadeo I de Saboya, Mendizábal, Largo Caballero, Serrano, Sanmartín, Benlliure, Espronceda, Larra, Echegaray, Antonio Machado o el mismo Conde de Aranda. Ferrer Benimeli lo rechaza: "Ninguno de ellos lo fue".

Masones, estado de la cuestión: ¿quiénes son en realidad?

EcoDiario.es

Juan Carlos Rodríguez | 13:53 - 13/12/2008 Actualizado: 19:53 - 13/12/08

La masonería es, aún andado ya el siglo XXI, un gran enigma. La semilla de miedo y confusión en torno a sus actividades que plantó Francisco Franco -hermano de masón y obsesionado con el tema después de que a él mismo se le hubiese negado el ingreso en la Fraternidad- ha prendido lo suyo. Y, aún hoy, nombrar a un masón es poco más que mentar al diablo.

¿Son masones quienes detentan el poder? ¿Está la masonería infiltrada entre financieros, políticos y religiosos? ¿Es la fraternidad de la escuadra y el compás un gobierno en la sombra? En los últimos tiempos, el interés por contestar a esta clase de preguntas ha estado espoleados por las especulaciones sobre la filiación masónica de miembros destacados dentro del Gobierno socialista. Pero antes habrá que responder a otras cuestiones.

El periodista José Antonio Ullate, autor de El secreto masónico desvelado (LibrosLibres), sostiene que "hay mucha información averiada que se hace pasar por realidad masónica. Lo cierto es que los masones no son la mano oculta que mueve el mundo ni practican cultos satánicos ni realizan asesinatos rituales. Tampoco existen superiores ocultos que muevan los hilos de la economía y la política".

 

Múltiples especulaciones

Según Ullate, el tremendismo contemporáneo, se refugia en un boleo de especulaciones "en lugar de intentar entender los principios filosóficos que rigen las logias". Es decir, que se prioriza el murmullo antes de conocer la organización, quiénes la forman, cuál es la situación social de sus integrantes o cuáles son sus rituales.

Por eso, Ullate, cuyo devenir es el periodismo católico y, por tanto, goza del beneficio de no ser precisamente masón, se empeña en dar respuesta a "qué consiste ser masón, qué implicaciones tiene o en qué creen".

 

Un método de formación moral

Su definición de partida, sin embargo, no se corresponde a la realidad. Al menos, a toda la realidad. Ullate sostiene que "toda masonería es un método de formación moral, cuya base es el naturalismo y el ateísmo y cuyo objetivo dice ser mejorar a los individuos y a las sociedades en las que viven. Los masones excluyen todo conocimiento que no provenga de la razón y se declaran laicos".

No. Aunque, sin embargo, a Ullate habría que darle la razón en otras cuestiones. Pero vayamos por parte: su definición atiende a una parte de la realidad masónica, en cuanto que la reduce, precisamente, al movimiento más liberal dentro de la diversidad, digamos, de mandiles que lucir.

 

Cinco obediencias

Al menos, hay cinco obediencias distintas, cada una de ellas con múltiples talleres repartidos por toda la geografía española. Sus diferencias estriban fundamentalmente en tres puntos: el modo de desarrollar su organización y sus ceremonias según el rito que hayan adoptado, su actitud ante el hecho religioso y la admisión o no de mujeres en las logias.

 

La exclusión de la mujer, curiosamente, une a la escala más librepensadora y abierta, el Gran Oriente de Francia, con la más conservadora, la Gran Logia de España, la cual, con 150 talleres repartidos por el país, es la única obediencia nacional que reconoce la Gran Logia Unida de Inglaterra, lo que la convierte también en la única regular.

A partir de ahí, entre las dos hay muchas diferencias. Vayamos por partes. El Gran Oriente de Francia, una obediencia que afirma contar con 50.000 miembros en todo el mundo, no exige vestir traje, plantea su influencia en el campo político y admite abiertamente que entre sus integrantes abundan los republicanos. Del mismo modo, muchos de ellos se confiesan ateos. Aunque en el Rito Francés continúan siendo obligatorios los mandiles y collares que informan del rango de quienes los exhiben.

 

Los más tradicionales

Frente a ellos, la Gran Logia de España cumple estrictamente el Rito Escocés Antiguo y Aceptado y en consecuencia también son los más tradicionales: prohibición de tratar en las ceremonias temas políticos ni religiosos, y aunque en teoría da cabida a todas las creencias y a todas las ideas que fomenten el respeto mutuo, la obligación de aceptar la existencia de lo que ellos denominan el Gran Arquitecto del Universo deja fuera a los ateos. Para hacerlo evidente, sus reuniones están presididas por una Biblia (el Corán en un país árabe o la Torá en uno judío).

Ambos son hijos de la ilustración, sin duda, pero uno de ascendencia revolucionaria y francesa; otros, más tradicionalistas y británicos. En la declaración de principios, de la Gran Logia Española, que integró hace décadas a la Grande Oriente Español, figura por ejemplo un claro manifiesto político.

"Es recordar la historia de los Ilustrados Españoles, del nacimiento del Liberalismo como doctrina política y de la defensa de los derechos del hombre. Es, en fin, un Grito de Libertad contra el oscurantismo, la incultura, el caciquismo y la opresión que, históricamente, subyugó al pueblo español hasta el advenimiento definitivo de la Democracia con la Constitución de 1978".

 

Una obediencia de carácter mixto

Pero hay más. Existe otra obediencia fundada en 1893 con el nombre original de Gran Logia Simbólica Escocesa Mixta de Francia: El Derecho Humano, y que pronto cambió su denominación por la de Orden Masónica Mixta Internacional Le Droit Humain-Derecho Humano, que ahora se extiende por todo el mundo. Es de carácter mixto y en ella hombres y mujeres trabajan juntos buscando su perfeccionamiento moral.

Además, la Gran Logia Simbólica Española, con talleres tanto masculinos como femeninos o mixtos. A pesar de admitir mujeres, esta obediencia sigue igualmente el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, por lo que declara su independencia de cualquier creencia religiosa, política o social determinada, así que en sus logias también está prohibido discutir sobre estos temas, pero aquí la invocación al Gran Arquitecto del Universo se hace de manera personal, de manera que pueden aceptarla los creyentes de las diferentes religiones, los agnósticos e incluso los ateos, que la interpretan como un concepto filosófico.

Incluso una quinta que, siguiendo el curso de los tiempos, ha acabado constituyendo una obediencia integrada únicamente por mujeres: se trata de la Gran Logia Femenina de España, auspiciada por la obediencia francesa, que cruzó los Pirineos en 1984 y se instaló en Barcelona.

 

El núcleo de su pensamiento

Otra cosa, como vemos, es que, recurriendo de nuevo a Ullate, estamos ante unas creencias hoy muy frecuentes: "Si a la masonería le quitamos los aspectos rituales y simbólicos y nos quedamos sólo con el núcleo de su pensamiento, nos encontraremos con la Ilustración y la Modernidad".

Es decir, con los principios filosóficos y de legalidad democrática más extendidos en nuestros días: "Si estudiamos la historia de las organizaciones masónicas nos encontramos con que en el siglo XVIII y en el XIX eran sociedades pequeñas que tenían una gran productividad intelectual y una intervención social muy directa. Hoy, sin embargo, las sociedades están en clara decadencia, y más en España, pero la influencia social de su pensamiento es enorme".

 

Sociedades pequeñas

Entre otras cosas, porque simbolizan el germen constitucionalista español. No hay que olvidar que el masón español nace con las Cortes de Cádiz, aunque se gesta, como ésta, en el impulso de la Revolución francesa. Por tanto, sus valores obvios de ciudanía, constitucionalismo, derechos humanos son hoy, como dice Ullate, pan nuestro de cada día. Lo demás, es leyenda.

Si se examina sus ritos, por ejemplo, la masonería, según argumentan sus miembros, "conlleva una concepción del mundo y del hombre basada en los principios de armonía, tolerancia, respeto, progreso, libertad y justicia". El masón es un "constructor" que mira a Dios como el gran Arquitecto del Universo y admira su obra, procurando fundirse con ella.

Por tanto, no es cierto que los masones simbolicen la "gran apostasía global donde se ha erradicado a Dios". No. Aunque haya masones que se identifiquen con el laicismo o el ateísmo, la cuestión esencial que sostiene a la mayoría de las obediencias es, precisamente, la obediencia a Dios, a sus símbolos, a su grandeza. Así lo retratan también Florencio Serrano y Francesc Xavier Altarriba en "La masonería" (La Esfera).

 

Lo veremos en las siguientes entregas. En el PSOE hay masones y antimasones. Lo mismo que el PP. Como en las mejores familias. Para César Vidal, la masonería es una organización que trata de destruir España. Sin embargo, su hermano, Gustavo Vidal, es un masón que hace apología y difunde el trabajo de masones como Alexander Fleming.

 

¿Se puede dar por cerrada la Guerra Civil?

 

GABRIEL JACKSON 30/11/2008 EL PAIS

 

Todas las guerras son crueles, y las guerras civiles parecen especialmente crueles porque dividen familias, clases sociales y hermandades profesionales dentro de un mismo país. Pero la forma de terminarlas puede influir de manera considerable en las actitudes de los supervivientes y de generaciones posteriores. En el caso de la guerra civil de Estados Unidos, la guerra de secesión, la victoria del norte hizo que Estados Unidos siguiera siendo una sola nación y que se aboliera la esclavitud en toda esa nación, incluida la zona de la derrotada Confederación sudista. Inmediatamente después de la rendición del general Robert E. Lee, el presidente Abraham Lincoln y el general en jefe Ulysses Grant ordenaron a los líderes sudistas que disolvieran sus tropas, regresaran a sus casas y reanudaran sus ocupaciones en la vida civil. Como en todas las guerras, se habían producido asesinatos y crueldades innecesarias, pero no había habido campos de concentración para los vencidos ni una política de encarcelamiento prolongado ni ejecuciones sin fin por parte del gobierno victorioso.

 

La sociedad española en su conjunto no ha juzgado la dictadura de Franco como un régimen criminal.

El norte victorioso en EE UU no castigó con saña al sur como hizo Franco con los ’rojos’.

 

A largo plazo, el fin de la guerra de secesión y la restauración de la democracia constitucional en los antiguos Estados confederados significaron también que, como la clase dirigente blanca volvió a sus posiciones de poder, los antiguos esclavos y sus hijos se vieron legalmente privados de los derechos que tenían los ciudadanos blancos. Hubo que esperar a la década de 1960, un siglo después de la guerra, tras la plena participación de soldados negros en la defensa de la democracia occidental en dos guerras mundiales y después de decenios de lucha de un movimiento de derechos civiles, para que un presidente blanco y originario del Sur, Lyndon Johnson, firmara las leyes de derechos civiles que, por fin, permitieron que los negros estadounidenses fueran ciudadanos de pleno derecho, hasta desembocar en el hecho de que acabemos de elegir a un presidente negro. Y, a lo largo del siglo XX, cuando personas del norte como el que esto escribe viajábamos por diversos Estados del sur, veíamos con frecuencia estatuas de Robert E. Lee y otros héroes políticos y militares de la Confederación derrotada, pero nunca se nos ocurrió exigir que quitaran esas estatuas.

¡Qué distintos fueron el desarrollo y las consecuencias de la Guerra Civil en España! El propósito del alzamiento militar de julio no fue liberar a esclavos ni defender un Gobierno democrático legítimo, sino destruir el primer -y muy imperfecto- experimento de democracia política en España y eliminar físicamente, dentro o fuera del campo de batalla, a todos aquellos a quienes se consideraba comunistas, ateos, anarquistas, masones, etcétera. Después llegó una dictadura de 36 años que incluyó miles de ejecuciones políticas -más en el primer decenio- y la continuación de sentencias de cárcel por motivos políticos y de esporádicas condenas a muerte hasta al final.

Sin embargo, para inmensa fortuna del sufrido pueblo español, el joven rey designado por Franco como sucesor y una parte importante de los hijos de la clase media y alta que había apoyado a Franco se habían convencido poco a poco de que a España le era mucho más beneficiosa una democracia constitucional que la continuación del Movimiento. Esta actitud y la sed de libertad de los vencidos y sus descendientes hicieron posible la transición de una dictadura militar de derechas a una monarquía democrática constitucional.

¿Por qué, entonces, han vuelto a convertirse la Guerra Civil y la dictadura posterior en objeto de enconadas disputas en la conciencia pública española? El principal factor, en estos momentos, es la enorme diferencia de trato recibido por el recuerdo público de los muchos miles de víctimas de asesinatos según fueran personas partidarias del alzamiento militar o de la defensa de la república. Las víctimas de los paseos llevados a cabo por incontrolados anarquistas o agentes estalinistas recibieron honras fúnebres siempre que fue posible recuperar sus cuerpos y, en cualquier caso, durante toda la Guerra Civil y la dictadura de Franco, fueron objeto colectivo del homenaje de la Iglesia y el Estado. Las víctimas, mucho más numerosas, de las incursiones falangistas en las prisiones y los juicios en tribunales de guerra sin un mínimo de defensa legal, seguidos de enterramientos de masas en tumbas anónimas, sólo podían ser recordadas en asustado silencio por sus familiares y amigos. Mientras Franco vivía, cualquier homenaje a su memoria era imposible; en los primeros 20 o 30 años de la Monarquía constitucional, la mayoría de la gente permaneció callada porque no había seguridad de cuánto iba a durar la libertad recién adquirida o porque aceptaba de mejor o peor grado la idea de que era mejor olvidarse del pasado, no "remover las brasas" de una guerra que, al fin y al cabo, había terminado hacía más de 50 años.

En mi opinión, si la reconciliación general de los dos bandos de la Guerra Civil dependiera sólo de restaurar la dignidad de los asesinados por la derecha y por la izquierda, sería posible dar por zanjada la cuestión en el contexto de la actual Ley de Memoria Histórica. Por comparar, si la gran mayoría de los alemanes ha reconocido los crímenes del régimen nazi; si la gran mayoría de los estadounidenses ha reconocido los crímenes colectivos de la esclavitud y posteriormente la segregación; y si la mayoría de los surafricanos ha aprobado el final del apartheid, no cabe duda de que la inmensa mayoría de los españoles podría reconocer el carácter criminal de una represión que duró décadas y ejecutó a más de 100.000 no combatientes.

Sin embargo, lo que ocurre en España, una parte importante del problema, es que la sociedad española en su conjunto no ha juzgado la dictadura de Franco como régimen criminal, en el mismo sentido en el que Alemania condenó el régimen nazi, Suráfrica condenó el apartheid y Estados Unidos condenó la esclavitud y el siglo de segregación que siguió al fin de la esclavitud. Existe una parte pequeña pero sustancial de la población española que opina que la palabra República no fue más que un sinónimo de incompetencia y desorden, que recuerda la violencia laboral, las amenazas contra la Iglesia y la burguesía y las promesas de uno u otro tipo de revolución colectivista en la primavera de 1936. Para esa minoría sustancial, el alzamiento militar fue un esfuerzo justificado, un pronunciamiento tradicional español como método para restablecer el orden público. Esas personas, aunque reconocen la extrema crueldad del régimen de Franco, consideran que la izquierda revolucionaria fue más responsable de la Guerra Civil y sus terribles consecuencias que el alzamiento del 18 de julio.

En estas circunstancias, con la opinión nacional fuertemente dividida, la Ley de Memoria Histórica cumple el propósito justo de permitir que las familias que perdieron a miembros en la salvaje represión franquista descubran todo lo posible, entre 30 y 70 años después, de los restos físicos de sus seres queridos, y que vean sus nombres limpios de acusaciones penales injustas. El Gobierno actual también ha actuado de manera honorable al conceder la ciudadanía a los exiliados republicanos y sus hijos, así como a los miembros de las Brigadas Internacionales que lucharon en defensa de la República. Y, desde luego, debería ser posible, aunque sin duda controvertido, anular por completo las condenas de prisión y muerte dictadas por los tribunales sin que se permitiera ninguna defensa ni se mostrara ninguna preocupación profesional por la veracidad de las acusaciones. Sin embargo, el trato reciente dado al esfuerzo del juez Garzón para documentar en la mayor medida posible las purgas mortales realizadas por los generales rebeldes y sus seguidores deja bien claro que muchos ciudadanos conservadores no creen que dichas purgas constituyeran crímenes contra la humanidad.

Existe un viejo dicho que siempre ha tenido un gran significado para mí como historiador: la verdad os hará libres. En realidad, me parece una frase demasiado categórica. Pero sí estoy convencido de que la voluntad de reconocer la verdad, por desagradable que sea, es un requisito indispensable para superar los recuerdos amargos que pueden transmitirse mientras no haya un relato claro, cualitativo y cuantitativo, de los crímenes cometidos por los militares rebeldes, la Falange, los "incontrolados", los agentes estalinistas y la escoria criminal que, en cualquier sociedad, se aprovecha de los odios de clase y la desintegración del orden público.

 

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

Gabriel Jackson es historiador estadounidense.

El ayuntamiento destinará 2.050.000 euros hasta 2012 al Templo Masónico

 

La hacienda municipal, a través de un documento fechado este lunes, acaba con las dudas sobre la financiación del inmueble de la calle San Lucas e incluye los 50.000 euros para restaurar la cubierta.

27/nov/08 07:36

el Dia.es

JOSÉ D. MÉNDEZ, S/C de Tfe.

El área de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Santa Cruz, a través de un documento fechado el pasado lunes 24 y firmado por el concejal Ángel Llanos y el director general de Hacienda, Juan Domingo Cabrera, acaba con cualquier duda en relación a la financiación municipal para la restauración del Templo Masónico de la calle San Lucas, ya que establece partidas hasta 2012 por un total de 2.050.000 euros. Incluye los 50.000 que iban a destinarse este año a la urgente rehabilitación de la cubierta, en estado de deterioro.

El pasado día 12, tras el Consejo Rector de la Gerencia de Urbanismo, se informó de que la partida destinada al templo no se haría realidad ante otras necesidades sociales e, incluso, se deslizó la posibilidad de devolver el edificio a los masones para que fueran ellos los que afrontaran su rehabilitación. Este es el texto al que ha tenido acceso EL DÍA:

"Visto el borrador del acta de la sesión extraordinaria del Consejo Rector de la Gerencia Municipal de Urbanismo, celebrada el 12 de noviembre de 2008, del que se ha dado traslado a esta área de Economía y Hacienda a los efectos de tomar conocimiento de la situación en la que se encuentra el antiguo edificio de la Logia de Añaza y se solicita incorporar en los próximos presupuestos las cantidades necesarias para hacer frente a las obras descritas en el proyecto de restauración de dicho edificio, se ha de señalar lo siguiente:

Primero.- Conforme al programa de inversiones 2008-2015 aprobado por la Junta de Gobierno Local a principios del año 2008, la inversión prevista para la ejecución de las obras comprendidas en el proyecto "Rehabilitación de la Logia Masónica" es la siguiente:

Anualidad 2008: 50.000 euros.

2009: 50.000 euros.

2010: 500.000 euros.

2011: 1.000.000 euros.

2012: 450.000 euros.

Total: 2.050.000 euros.

De esta información ya se dio traslado el pasado mes de agosto tanto a Alfonso Soriano Benítez de Lugo (concejal de Patrimonio Histórico), como a Eduardo Risueño Díaz (Gerente de Urbanismo) y José Luis Roca Gironés (Interventor delegado).

Segundo.- En el presupuesto del ejercicio 2008 se consignó crédito por importe de 50.000 euros en la partida presupuestaria correspondiente a transferencia de capital a esa Gerencia de Urbanismo con la finalidad de sufragar los gastos derivados de la rehabilitación del edificio, desconociendo este Servicio Gestor el destino que se ha dado a dicho crédito.

Tercero.- Se hace constar que para el próximo ejercicio presupuestario serán, primero, la Junta de Gobierno y, posteriormente, el Pleno, los órganos competentes para determinar de forma definitiva los créditos consignados para esa Gerencia".

Florentino Plasencia

EL DÍA contactó con el concejal del PSC Florentino Guzmán Plasencia, quien ha trabajado por la rehabilitación del Templo. Expresó su "sorpresa y alegría, por la ciudad, si se confirma porque sigue la línea del acuerdo unánime del pleno de noviembre de 2007". Guzmán Plasencia añadió que "después de las diferencias entre Patrimonio y Urbanismo hay que ponerlo entre comillas. Había una partida que dedicaron a otra cosa y con la crisis ya se sabe. Pero espero que las diferentes obediencias masónicas y Urbanismo puedan conveniar esa rehabilitación a fondo que necesita el Templo. Para la masonería, los símbolos son fundamentales y había preocupación. Primero, por las alegaciones a la declaración de BIC en las que el arquitecto Germán Delgado cometía errores como el número columnas en el interior o hasta el nombre. En segundo lugar, por las discrepancias entre Patrimonio y Urbanismo".

Guzmán Plasencia ha presentado tres mociones y cuatro preguntas, la última al pleno de mañana viernes, que, afirma, "voy a mantener". Añadió que "por fin vemos luz en una buena noticia para la ciudad. Que se tome en cuenta la opinión de la masonería sobre ubicar allí el Archivo de Salamanca y crear un espacio abierto para la relación directa con la ciudadanía. Hemos conseguido la apuesta por la integración total del edificio y no sólo por la fachada y queda presionar para implicar en la financiación al Cabildo y Gobierno de Canarias". Este es el acuerdo plenario unánime de noviembre de 2007:

1.- Que con carácter de urgencia se proceda de inmediato a reparar tejados y ventanas así como las estructuras externas más deterioradas, con el fin de que el Templo quede protegido cuanto antes de las inclemencias del tiempo.

2.- Que concluya de inmediato el proyecto de rehabilitación por parte de la Gerencia de Urbanismo.

3.- Que se apruebe un plan plurianual del ayuntamiento con la correspondiente asignación presupuestaria para comenzar el proyecto de rehabilitación en el ejercicio de 2008.

La participación del alcalde, Miguel Zerolo, ha sido fundamental para proteger el templo.

 

«Luis Fernández es un pintor en el que se aúnan razón y emoción»

«Era educado y discreto y se relacionó con las personalidades más destacadas de la vanguardia parisina, como Mondrian, Kandinsky, Bretón y Zambrano»

Alfonso Palacio en el Museo de Bellas Artes el día que presentó su obra. ángel gonzález

ALFONSO PALACIO Historiador del arte, autor de la obra «El pintor Luis Fernández 1900-1973» 

Oviedo, P. RUBIERA  

Alfonso Palacio, historiador del arte y profesor de la Universidad de Oviedo, presentó hace unos días en el Museo de Bellas Artes de Asturias los dos p rimeros volúmenes sobre el pintor Luis Fernández (Oviedo, 1900- París, 1973). La monografía, imprescindible a partir de ahora en el estudio de la vida y la obra del pintor, revela la importancia del Fernández quien, en opinión de Palacio, es «uno de los grandes pintores españoles del siglo XX». 

-Luis Fernández es el primer artista español que entra en la abstracción geométrica, característica que usted subraya. ¿Por qué es tan importante?
 
-Los artistas españoles que llegaron a París a comienzos del siglo XX, o bien se movían en la línea del cubismo o en la del surrealismo, los dos grandes movimientos de vanguardia. Luis Fernández podía haber asimilado el lenguaje postcubista o tardocubista de los años 20 o podría haberse inst alado en la órbita del surrealismo que, precisamente, aparece en el mismo año en que él llega a la capital francesa, en 1924; sin embargo, lo que hace es orientarse hacia un tipo de movimiento de vanguardia, la abstracción geométrica, en el que hasta aquel momento no había ningún español y que se puede considerar una especie de reacción absoluta a lo que promovía el surrealismo. Son dos movimiento s enfrentados. La exploración abstracto geométrica que hace Fernández está a la altura  de los mejores artistas de la época, de Torres García o de Mondrian, por ejemplo. Es una exploración de calidad y que ademas está en la base, y esto es lo fundamental, de toda la obra que va a desarrollar a partir de los años 50. La depuración, el despojamiento, la decantación de sus obras abstracto geométricas, está en el origen de esa pintura despojada, decantada y depurada que va a ser la de sus series finales. Su última etapa se entiende a partir de la primera.

-Su interés por la geometría y las formulaciones matemáticas, ¿tienen que ver con el padre matemático que tuvo y que apenas disfrutó?

-Es un interés que parte de su padre y que luego va a estar presente en esa fase abstracto geométrica en la que Fernández trabaja muchas veces a base de fórmulas matemáticas. Luego, hay una etapa, hacia los años 40 y 50, en la que realiza una serie de obras donde trata de reflejar lo que él llama diferentes ritmos esenciales de una obra de arte, que articula con un rigor matemático. Luis Fernández es un pintor que aúna razón y emoción.

-Se sabía que Fernández había tenido buenas relaciones con los más destacados artistas de la vanguardia francesa, pero no que habían sido tan estrechas e importantes como usted cuenta.

-Efectivamente. Luis Fernández no es que fuera tímido o reservado sino que era educado, se movía con discreción y eso no le imposibilitó para entrar en contacto, en los años 20 y 30 del pasado siglo, con los artistas más importantes que había en París en aquella época y estamos hablando de artistas como Mondrian, Kandinsky, Torres García, primeras figuras de la vanguardia internacional. Entró en contacto con André Bretón y Paul Eluard, los popes del surrealismo; con Picasso, con artistas de la talla de Giacometti, con poetas como René Chair, y luego con intelectuales como María Zambrano. Fue un pintor que conoció y frecuentó los círculos artísticos parisinos, que participó en muchísimas exposiciones colectivas. Tenía importantes contactos a nivel administrativo, de galerismo y artístico y siempre encuentras buenas palabras hacia él de todo ese círculo que le trató, hacia su caballerosidad y educación, hacia su bonhomía y buena calidad como pintor. Es muy poca la gente con la que llegó a tener un enfrentamiento importante si quitamos a Alexander Iolas, su marchante, con quien realmente vivió unas relaciones tormentosas.

-¿Hubo sentimiento amoroso en su relación con María Zambrano?

-Hubo un momento de alguna tensión sentimental cuando Fernández se queda viudo de su primera esposa, Esther Chicurel, pero nunca se llegó a resolver. A medida que lees algunas cartas de ellos, sobre todo cartas al final de su vida, hay determinadas frases que pueden entenderse en esa clave.

-¿Cuál fue el papel de su segunda esposa, Yvonne Fernández, ya fallecida, en la vinculación del pintor a su Oviedo natal?

-Fue la persona que contribuyó a transmitirnos, a mí, al museo y a la sociedad asturiana el espíritu de Fernández. Eso ya es decisivo. Fue generosísima, para conmigo y para Asturias. Vendió cosas al Museo de Bellas Artes pero también le hizo cantidad de donaciones de obras, de objetos personales y de manuscritos. Sentía un respeto absoluto por su figura. Lo cuidó y mimó, tanto en vida como en muerte. Asturias, a través del museo, se ha convertido en una especie de heredera espiritual de la memoria del pintor.

-Fue masón.

-Fue masón, pero su entrada en la masonería fue más bien el favor pagado a un amigo que, a su vez, le había hecho un favor especial. Me da la sensación que vivió su masonería con una cierta tibieza desde el punto de vista institucional. Sin embargo, sí que la vivió en profundidad, en el sentido de asimilar todo ese librepensamiento, todos esos ideales de libertad, igualdad, fraternidad y honestidad en el trabajo que, en cierto modo, son valores inculcados por los masones. Así que masón sí, pero muy tibio en cuanto a las reglas.


-¿Cuál será el lugar de Luis Fernández en la historia del arte?

-Es uno de los grandes pintores españoles del siglo XX, un pintor que hasta hace poco podía considerarse casi secreto, conocido por una élite de intelectuales degustadores del buen arte. También se le puede considerar fundamental por su trayectoria singular. Se forma en España, en un ambiente bastante pobre desde el punto de vista artístico, da el salto a París en los años 20 y eso le pone en contacto con algunos de los grupos de vanguardia más importantes del siglo XX y hace abstracción geométrica, arte de síntesis y surrealismo. Eso demuestra varias cosas. En primer lugar, la reflexión continua sobre la creación artística en la que se movió. Luego pasa por la etapa picassiana que le da un alto componente expresivo a su trabajo, después pasa al constructivo de la etapa postcubista para desembocar en una etapa de madurez, a contracorriente de toda esa abstracción lírica o informalismo, tan de boga en Francia por aquella época. Lo que practica es una figuración que él llama plástica, que combina fragilidad y fortaleza al mismo tiempo, una especie de realismo trascendental o realismo surreal que trata de indagar sobre el significado último de las cosas. Este final en belleza en que acaba su carrera es tan conmovedor que hace que sea un artista sin igual. Los puede haber mejores y peores pero con esta singularidad y encima orientada a la belleza, a la trascendencia, en definitiva, es raro.

«Es un artista sin igual con una obra final conmovedora; es uno de los grandes de la pintura española del siglo XX»

«Su segunda esposa, Yvonne Fernández, fue decisiva en la transmisión a Asturias de su espíritu»

Un presidente negro blanqueado por la historia

GUSTAVO TATIS GUERRA, EL UNIVERSAL -

JUAN JOSÉ NIETO

 ARCHIVO
Juan José Nieto (1805-1866), el único presidente negro
que ha tenido Colombia.

En el cementerio de Manga, en Cartagena, el antiguo y majestuoso mausoleo en donde está enterrado Juan José Nieto— el único presidente negro que ha tenido Colombia—sucumbe a su ruina.

Las placas de mármol han sido despojadas de su sitio y la imagen del prócer ha desaparecido. Su imagen ha sido blanqueada. Y su nombre se ha fantasmalizado más allá de su muerte. Se ha vuelto invisible.

Su retrato en el Museo Histórico de Cartagena también sufrió un proceso de blanqueamiento. En los libros de historia prácticamente fue desterrado. Las pocas imágenes suyas fueron tergiversadas. Su verdadero rostro se volvió blanco.

No hay en Cartagena una señal y un rastro que dignifique su memoria. Juan José Nieto fue uno de los grandes estadistas que vivió y murió en Cartagena.

Pero más allá de haber sido el primer presidente negro de Colombia, Juan José Nieto puso en marcha y ejecutó el estatuto que abolió la esclavitud apenas se posicionó como gobernador de Cartagena.

Aquello ocurrió el 1 de enero de 1852 en una ceremonia realizada en la Plaza del Matadero, hoy Parque del Centenario. Ante una multitud de negros y mulatos, Nieto anunció emocionado que desde ese día se acabarían los esclavos en la Nueva Granada. Consideró que ese era un día inolvidable, bello, histórico para la ciudad y el país. Es “el día en que ha desaparecido para siempre de entre nosotros el odioso título de señor y de esclavo, y en que ninguno de nuestros hermanos lleva colgado al cuello la ponderosa, la negra cadena de la servidumbre”.

Alertó a toda la comunidad descendientes de africanos de que aquello no significaba la emancipación desenfrenada, sino el principio de la dignidad “no para sustraernos a las obligaciones a que están constituidos los que viven en sociedad” y para respetar y defender la Constitución y las leyes.

Precisó aquel día que la igualdad “tantas veces mal entendida” está inmersa en unas jerarquías humanas dentro de la sociedad, pero que existe un orden que es la eterna ley del mundo, contra cuyo orden no hay poder que se resista”.

Animó a aquellos hombres y mujeres cartageneros al aludir su propia historia personal y recordar que “de la nada hemos visto salir muchos grandes hombres”. Aconsejó ser “industriosos, aplicados constantemente al trabajo como fuente de felicidad, pues de otro modo, si a fuerza de hombres libres os entregáis a la holganza, y a los vicios, terminareis por ser criminales, y una carga a la sociedad, que acabará por arrepentirse de haber roto vuestras cadenas con sus propias manos... esforzaos por merecer las dos supremas bendiciones que la Divina Providencia reserva para sus escogidos: ¡Libertad—mis hermanos—en la tierra, y bienaventuranza en el cielo!”.

Una lluvia de aplausos resonó en la plaza para celebrar a Juan José Nieto. Esa misma proclama de libertad fue expresada en Corozal, Sincelejo, Barranquilla, Chinú, Sabanalarga, Lorica, entre otras ciudades, en donde fueron liberados muchos compatriotas esclavizados.

La vida ignorada y destellante de Juan José Nieto es un acontecimiento fulgurante en la historia de Colombia en el siglo XIX. Una de sus iniciativas como gobernante fue la de establecer la educación primaria gratuita, tuvo conflictos con la iglesia católica cuando propuso prescindir del diezmo y fue víctima de intrigas políticas cartageneras por ser el líder de los masones en la ciudad y el país y propugnar por la igualdad y la reinvidicación de los derechos del pueblo.

Muchos políticos de la época de manera sesgada le echaban en cara su origen humilde y decían que gracias a sus dos esposas cartageneras aristocráticas— una de ellas, prima de Rafael Núñez— Nieto logró entrar a la hermética y conflictiva sociedad cartagenera. Un célebre historiador cartagenero se refería a la entrada de los montunos hacia Cartagena, refiriéndose a la avalancha de seres como Juan José Nieto, pobre y criado en las orillas. Pero no podría entenderse el destino político de Cartagena, tenso, errático y excluyente, sin detenerse a revisar los aportes de la obra política y literaria de este hombre ahora invisible, y cuya imagen también ha sido desterrada del cementerio de Manga.

LA GRANDEZA DEL INVISIBLE

Juan José Nieto nació el 24 de junio de 1804 en la Loma de la Puerta, en Cibarco, en cercanías a Baranoa. Una de sus facetas novelescas fue su nombramiento de coronel, luego de participar en diversos combates en Mompox y Ocaña, y su condena al pelotón de fusilamiento, pena que le fue conmutada por cárcel.

Era hijo de Benedicta Gil y Tomás Nieto, fabricantes de mechas de algodón para velas que vendían en diversos pueblos del Caribe, y a veces, arribaban a Cartagena, y las ofrecían en el mercado local. Los padres del escritor se vinieron a vivir a Cartagena, luego de la Independencia.

El señor Tomás se consagró en Cartagena, además de las mechas de algodón, como partero, curandero y albañil.

Juan José Nieto, a sus diecisiete años había sido escribiente del comerciante canario José Palacio y Ponce de León. Se enamoró de una de las hijas del comerciante, María Margarita, y se casó con ella en 1827. Tuvo desde temprano una fama de lector voraz, autodidacta obstinado, santaderista consumado y amante del liberalismo francés. Animado por ese espíritu, escribió a sus treinta años, el folleto “Derechos y deberes del hombre en sociedad”.

Poco tiempo después, falleció su esposa, y el joven viudo se consagró a dos de sus pasiones definitivas: la literatura y el ejercicio de la política. A los treinta y cuatro años, contrajo matrimonio con Teresa Cavero, hija de Ignacio Cavero, prócer de la Independencia de Cartagena.

Participó en la revolución de los Supremos en 1840 al lado del general Carmona. En Tescua fue apresado por Mosquera, quien lo envió a Bocachica y a Chagres, Panamá. Durante esos años escribió las novelas su primera novela “Rosina”, publicada por entregas en el periódico La Democracia, de Cartagena, desde el 11 de julio hasta el 10 de octubre de 1850). La escribió en el tiempo en que estuvo prisionero en el Castillo de Bocachica y luego en Chagres, Panamá.

La novela “Ingermina o la hija de Calamar” (Recuerdos de una conquista 1533-1537), apareció publicada en dos tomos, en 1844, luego de cinco años de clandestinidad en Kingston, Jamaica. Fue considerada por Curzio Altamar, como la primera novela histórica de Colombia.

Es una de tres novelas históricas de Nieto, cuyo escenario es la conquista y la colonia, y su percepción se encamina a nombrar por primera vez entre nosotros, una noción de región costeña desde la provincia de Cartagena.

No hay que olvidar que uno de los primeros libros sobre regionalismo en el Siglo XIX lo escribe Juan José Nieto en 1839: “Geografía histórica, estadística y local de la provincia de Cartagena”, considerada por Orlando Fals Borda, como “la primera geografía regional de Colombia”, citado por el colombianista norteamericano Raymond Williams, en su ensayo “Novela y poder en Colombia (1844-1987).

Esa novela narra los amores difíciles y perdidos entre Alonso de Heredia con la princesa indígena Ingermina. Más tarde publicó “Los moriscos”.

En ese destierro de cinco años en Kingston, Nieto aprendió el inglés, se dedicó a la literatura, leyó con pasión a los franceses Víctor Hugo, Alejandro Dumas, Sue y Lamartine.

Su vida fue intensa.

Nieto desempeñó diversos cargos públicos. Fue elegido representante a la Cámara para el período 1850-1852, se posesionó en la gobernación el 22 de julio de 1851, decretando en 1852 la expulsión del obispo Pedro Antonio Torres. Fue Gobernador por elección popular en 1854, primer presidente constitucional del Estado Soberano de Bolívar, entre 1860 –1865. Reelegido gobernador, de acuerdo con la nueva Constitución de 1853.

Tuvo varios hijos naturales en la ciudad y pueblos vecinos, entre los cuales, uno llamado Lope, que tuvo cierta figuración al lado de su padre. Escribió la “Geografía histórica, estadística y local de la provincia de Cartagena”, que Fernando de la Vega llamó "útil arca de noticias". Ese año se lanzó como candidato a diputado a la Cámara Provincial de Cartagena y fue elegido por primera vez. Allí presentó un proyecto de Constitución Federal que la corporación rechazó. Ingresó a la masonería en calidad de aprendiz de la logia Hospitalidad Granadina No. 1, matriz de toda la masonería colombiana, de la que llegó a ser máxima autoridad como Soberano Gran Comendador, de 1849 a 1850 y de 1860 a 1865.

Alcanzó a preparar un Diccionario mercantil español-inglés e inglés-español, de gran utilidad práctica, pero desafortunadamente desaparecido. Escribió también una obra teatral “El hijo de sí propio”, representada por aficionados bajo la dirección del mismo Nieto.

Murió el 16 de julio de 1866.

Un inmenso silencio desolador como hojas arrastradas por el viento caen sobre su tumba.