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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2008.

Espada de la logia de José Hernández será devuelta

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abc.com

ESCRITOR DEL MARTIN FIERRO

Una espada masónica, perteneciente a la logia argentina “Constante Union”, de la que formaba parte el famoso escritor José Hernandez, autor del la obra “Martin Fierro”, será devuelta mañana por una fraternidad paraguaya a la organización del vecino país.

Forjada en bronce en tres piezas, con detalles tallados a mano y con el grabado en su cuerpo del nombre de la logia “Constante Unión”, la espada fue restacada por miembros de la Fraternidad Masónica N° 7 de la Gran Logia Simbólica del Paraguay.

“Constante Unión”, Logia Madre de José Hernández, autor de la famosa obra cumbre de las letras latinoamericanas, “Martín Fierro” será de nuevo custodia del arma rescatada y que fue empuñada por el escritor en algún momento de su vida.

El acto público de devolución será mañana sábado a las 10:00 en los salones del Hotel Guaraní. Están invitados historiadores y amantes de la historia, testigos de honor, el Gran Maestro de la Gran Logia Argentina de Libres y Aceptados Masones, Ángel Jorge Clavero; y el Serenísimo Gran Maestro de la Gran Logia Simbólica del Paraguay, Ignacio Mendoza Unzain.

En una ceremonia llevada a cabo en una de las terrazas del Hotel Guaraní, masones paraguayos devolvieron una histórica espada a una logia argentina. La misma está hecha en bronce, consta de tres piezas y está gravada a mano.

Según manifestaron los argentinos miembros de la logia “Constante Unión”, a la que pertenece la espada, la misma fue empuñada en el pasado durante las ceremonias masónicas por el gran hombre de las letras argentinas y latinoamericanas, José Hernández, autor de la célebre obra gauchesca “Martin Fierro”. Hernandez era miembro de la hermandad correntina.

“No matamos nosotros los masones, creamos los masones. Estas espadas son sin valor para el mundo profano, pero para nosotros tiene un gran simbolismo, significan nuestro actuar en defensa de la democracia, la libertad, la fraternidad de la justicia, defensa de la ciencia, del hombre, del ambiente que rodea al hombre, dijo un representante de la logia “Constante Unión”, durante la ceremonia en que la recibieron de regreso la espada.

Por su parte, un representante de la logia Fraternidad Masónica Nº 7 de la Obediencia de la Gran Logia Simbólica del Paraguay, dijo “la entrega de esta espada significa para nosotros los masones paraguayos dos sentimientos, dolor por un lado, y por otro inmensa alegría. Dolor porque estamos devolviendo una espada con un valor incalculable desde el punto de vista masónico, porque ella nos ha ayudado a abrir los trabajos en los primeros días turbios que tuvimos. Y también alegría, porque entregando esta espada estamos resaltando que la masonería no tiene fronteras, no tiene límites y que el amor fraternal está en todas partes. Mas que nunca, la cadena de unión se manifiesta en este acto”, finalizó.

05/07/2008 10:21. Zayin #. Sociedad Hay 1 comentario.

Un rumor cada día más fuerte: Mariano Rajoy fue reclutado por la Masonería

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05 julio 2008

Masones

Mi apreciado Paco Rubiales avanza una tesis inaudita sobre lo ocurrido en el Partido Popular en los últimos meses, la clave precisa de los cambios, de las nuevas caras, de las disensiones: La masonería. Rubiales, claro, no se lo inventa, sino que le ha puesto oídos a «un rumor cada día más fuerte: Mariano Rajoy fue reclutado por la Masonería durante el viaje que realizó a México, tras haber sido derrotado en las elecciones generales de marzo, y regresó transformado y decidido a imprimir a su línea política un sorprendente cambio de rumbo que le aleja de los postulados tradicionales de la derecha española y le acerca a los enfoques y estrategias socialistas, un partido también ‘minado’ por la fe masónica». El objetivo final de todo, como habrán adivinado, es convertir a España en un Estado masón a través de los oportunos cambios constitucionales cuya aprobación está garantizada, una vez ganados para la causa masónica los líderes del PSOE y del PP.

De golpe, nada más leerlo, he llamado a un amigo masón, de los masones andaluces de toda la vida, hechizado por el morbo inconsciente, e inevitable, de estar hablando con un agente del mal. Y hasta que no he oído sus carcajadas por teléfono, no se ha desvanecido el hechizo, el aura de misterio y desconfianza del que se ha rodeado siempre la masonería. De hecho, si sumamos toda la cadena de leyendas sobre la masonería veríamos que, mucho antes que Rajoy, la masonería ya influyó en la disputa bíblica de Caín y Abel, el primer masón. También Pitágoras, cinco siglos antes de que naciera Cristo, escondió en fórmulas matemáticas los secretos de su logia masónica. Pero mucho antes que todos ellos, en el Egipto milenario de jeroglíficos, laberintos y maldiciones, los faraones construyeron las pirámides para dejar testimonio en aquel desierto de la gran verdad de la masonería.

¿Cómo no iba a caer en las redes de la masonería Rajoy, si, abatido, pusilánime tras perder las elecciones, visitó México, donde la brujería, la magia negra, los pollos decapitados, deben ser una rama más de la masonería maya y de los sacrificios humanos en las pirámides truncadas? Concluyamos que como arma destructiva, como estrategia propagandística, la masonería no tiene rival. Para liquidar o neutralizar a cualquier adversario, basta mencionarla para convertir al otro en un enemigo de la sociedad, en un peligroso sospechoso o en un oscuro conspirador. Y la eficacia está asegurada porque existe una predisposición inconsciente en la sociedad para aceptarlo así.

Desde ese punto de vista, lo realmente interesante no es abrir un debate sobre la masonería sino intentar explicarnos qué temor es el que provoca el rumor de que Rajoy ha sido reclutado por la masonería. ¿Qué vértigo despierta este PP para acusarlo de masón y querer anatemizarlo? ¿Es su anuncio de un discurso menos agrio, de una moral más abierta? No, no debe ser eso, la explicación tiene que ser más profunda, enrraizada en la sociología. El miedo en España, en fin, es la normalidad política. Sin tensión, sin bronca, sin guerracivilismo, el personal se encuentra extraño. Y no es esa la esencia de España, o sea. De ahí la formulación: «El PP pide diálogo y moderación, luego lo ha captado la masonería».

el blog Javier Caraballo, periodista de EL MUNDO.@

06/07/2008 14:06. Zayin #. sin tema No hay comentarios. Comentar.


Masones a la luz del día

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MÁLAGA

Una logia que opera en la Costa del Sol al amparo de la Orden del Gran Oriente de Francia abre sus puertas por primera vez para sacudirse el estigma del oscurantismo. SUR estuvo en uno de sus encuentros

13.07.08 -

HÉCTOR BARBOTTA

Si el objetivo es pasar desapercibidos, al menos el vestuario falla. La escena se desarrolla un sábado poco antes del mediodía en una urbanización de la Costa del Sol. Pleno mes de julio. Un puñado de hombres se agrupa a las puertas de lo que parece ser un garaje. Visten traje negro y corbata. Se saludan con entusiasmo. El que llega es recibido con abrazos, sonrisas e, invariablemente, tres besos en la mejilla. La efusividad invita a pensar que hace años que no se ven, pero la última reunión la celebraron apenas dos semanas atrás.

Pertenecen a la logia masónica Heracles, constituida en la provincia de Málaga bajo la órbita de la Orden del Gran Oriente de Francia. La mayoría de sus cerca de 25 miembros son de la provincia, pero vienen también de otros puntos de Andalucía, de Ceuta y hasta de Madrid. Para ellos es una jornada histórica. Van a abrir sus puertas. Es la primera tenida blanca abierta, una reunión a la que pueden asistir miembros de otras órdenes y personas no iniciadas, profanos en su terminología, que se celebra en España desde antes de la Guerra Civil. Algunos llegan ya vestidos para la ocasión. Otros lo hacen con atuendo de verano -camiseta, bermudas y chanclas- y mochila en la que llevan el traje.

El grupo es heterogéneo. No hay un patrón de edad -jóvenes de apenas treinta años y hombres que rozan los setenta-, ni de situación económica, ni siquiera de aspecto. Por aquí, un muchacho de larga cabellera ensortijada; por allá otro rapado al cero. Puede verse más homogeneidad en una cofradía o hasta en un equipo de fútbol. Sólo los trajes negros uniforman.

¿Qué es lo que se hace puertas adentro? Según aseguran, debatir los problemas que preocupan a cualquier persona con un mínimo interés por lo que sucede en la sociedad: el derecho a una muerte digna, la educación, la crisis de la cultura; y también temas menos concretos, pero sí con una alta incidencia en la vida diaria como el miedo o el dolor. ¿Qué motiva a alguien a ingresar a una logia masónica? «Quería darle un cambio a mi vida, encontrarle un sentido», explica uno. Hay quienes quieren acceder a un mayor conocimiento. También están los que lo consideran un círculo de influencia. Estos últimos, según aseguran, o no son aceptados si se detectan sus intenciones o se acaban yendo si, una vez dentro, comprueban que medrar en la masonería no es fácil.

Discreción

Quienes acceden a hablar piden discreción. Ni nombre ni procedencia. El visitante ya había sido advertido de que no podía llevar cámara fotográfica. Le ruegan también que no dé demasiadas indicaciones sobre la localización del templo.

Los masones están interesados en que se conozca su actividad, quieren sacudirse el estigma del oscurantismo que todavía los persigue, pero no desean perder la reserva heredada de siglos de persecución.

Los asistentes a la reunión esperan al consejero de la Orden, el francés Guy Agopian, quien se ha desplazado desde su país para participar en la tenida. Trajes negros inmaculados y guantes blancos. Dos mujeres cuyas manos también cubiertas con guantes revelan su condición de masonas integran el grupo. Seguramente pertenecen a otra logia porque la Orden del Gran Oriente no admite mujeres. «Es un problema pendiente, algo que tenemos que cambiar. En el siglo XVIII se consideraba que la mujer no tenía capacidad intelectual para debatir, pero hoy es algo que no tiene sentido», reconoce no sin rubor uno de los asistentes. ¿Para cuándo se abrirán las puertas a la mitad de la humanidad hasta ahora marginada? «Las cosas de palacio van despacio», justifica uno de los hermanos. El asunto se está debatiendo. Sin prisa.

La seriedad va invadiendo el ambiente, y revela que la ceremonia está a punto de comenzar. Desde dentro del templo llega la última instrucción, que se va transmitiendo por el boca a oreja: sin guantes. Los hermanos reciben la noticia con alivio. El mercurio no baja de 30 grados. Alguno bromea con el visitante: «Ahora empezamos con los sacrificios humanos».

A esta altura resulta increíble que tras las puertas de ese garaje que ocupa el subsuelo de un edificio de apartamentos turísticos a medio centenar de metros del mar pueda haber un templo masónico. Pero sí.

Misterio

Se abren las puertas. Invitados primero. El visitante tiene la sensación de estar a la puertas de desentrañar un viejo misterio.

En el vestíbulo ya se aprecian algunos de los símbolos masones. El damero, las espadas -heredadas de las raíces militares de algunas logias-, el triángulo, las granadas. Es el 'salón de los pasos perdidos', donde destaca una biblioteca con varias decenas de volúmenes con temas de la masonería. También un libro de visitas, donde la mayoría firma con nombre supuesto, costumbre heredada de los tiempos de la clandestinidad.

Suena una música suave. Una mesa preside el templo, tenuemente iluminado, y a los costados, contra las paredes laterales, las sillas donde el maestro de ceremonias va situando a los visitantes. Después entran los masones. Algunos llevan gruesos collares de tela morada. Son los que tendrán algún papel relevante en la ceremonia. No será un rito habitual. La presencia de una veintena de profanos impide celebrarlo.

Uno de los participantes prepara lo que se denomina una plancha, un escrito en el que fija una posición sobre el tema de debate. Y después, los hermanos intervienen. Todo según los principios de tolerancia y concordia y siguiendo unos ritos rígidos. La plancha de hoy ha sido preparada por Agopian y se refiere a la vigencia de la masonería en el siglo XXI.

El venerable maestro ocupa la silla principal en la mesa que preside la sala. Comienza la ceremonia. Uno de los vigilantes apostados junto a la entrada anuncia: «Estamos reunidos en un recinto al que no puede llegar la agitación exterior».

El maestro interroga al otro vigilante: «¿Qué nos enseña la francmasonería?». «Nos enseña que no nos debe perturbar ninguna pasión y que debemos juzgar todo con imparcialidad y tolerancia».

El maestro vuelva a intervenir para recordar que la francmasonería «es una escuela a la que son admitidos aquellos que tienen determinadas aptitudes», y lo que enseña es «el arte de pensar y descubrir por sí mismo los elementos de su convicción». La masonería, concluye el maestro, no posee la verdad, «sino que intenta encontrarla».

Ahora interviene el consejero Guy Agopian, toda una personalidad para los iniciados. Durante 40 minutos desgrana argumentos sobre la vigencia de la masonería a esta altura de la historia. Cita una larga lista de celebridades que fueron masones: Mozart, Roosevelt, Simón Bolívar, Churchill, Blas Infante, Pérez de Vargas, Louis Armstrong, Nat King Cole... y recuerda los valores de la orden que representa: la primacía de la razón y la ciencia sobre toda creencia religiosa, el laicismo, la libertad de conciencia y de expresión, los derechos del hombre.

Secretismo

¿Hace falta tanto secretismo y tanto ritual para discutir estos temas? «No somos secretos, somos discretos», repiten una y otra vez en lo que parece una consigna bien aprendida, una vez que acaba la ceremonia.

De hecho, el secretismo (o la discreción) es un hábito heredado de siglos de una persecución que comenzó en la Edad Media y que en España tuvo continuidad durante el franquismo.

¿Y el empacho de ceremonial y de símbolos? «Sin trabajo simbólico no hay francmasonería», dijo Agopian en su intervención. Otro iniciado lo explica con sus palabras: «Todos vivimos rodeados de símbolos, hasta el logo de la Coca Cola es un símbolo, nosotros tenemos los nuestros». Los masones españoles, más de 12.000 antes de comenzar la Guerra Civil, menos de 5.000 hoy en día, todavía prefieren el anonimato a pesar del régimen de libertades asentado tras 30 años de democracia. «El librepensamiento nunca ha estado bien visto, y no sabemos lo que puede pasar en el futuro», sostienen.

13/07/2008 19:05. Zayin #. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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