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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2011.

Madrid Masónico.

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Los orígenes de la masonería provienen de los gremios de constructores de catedrales de la Edad Media, aunque sus símbolos y tradiciones podrían haberse originado en el Antiguo Egipto. Por ello, el mejor lugar para comenzar la ruta en el Templo de Debod (Paseo de Rosales s/n). 

La masonería toma muchos de sus símbolos de la cultura del Nilo, como por ejemplo, el ojo de Horus, así como los tres grados: aprendiz, compañero y maestro. 

El mito fundacional de la masonería, el asesinato del arquitecto del templo de Salomón, Hiram Abid, a manos de sus compañeros, está también presente en la mitología egipcia. El símbolo clave de la masonería, el triángulo, responde a las tres virtudes básicas de la masonería: belleza, sabiduría y fuerza. (...)

En el Templo de Debod, el discreto monumento de Egipto del que disfrutamos en Madrid, tiene en algunos de sus muros interesantes inscripciones en las que se pueden observar a dioses y faraones cogidos de la mano, una "cadena de unión" que los masones han heredado y representa la fraternidad.

La segunda parada es el Hotel de Santo Domingo (Plaza de Santo Domingo, 13) un hotel con encanto que esconde un truculento secreto. Bajo sus agradables y hogareñas paredes estuvo el primer tribunal de la Inquisición, asunto que la actual dirección no tiene ningún deseo de ocultar - el restaurante se llama ’Inquisición’. La vicedirectora resalta que en la conversión del edificio, de apartamentos a un hotel, se ha respetado todo lo posible. En este edificio, que albergó el tribunal que tanto persiguiera a la masonería, también se encontró en la reconstrucción una logia masónica. Esto se puede saber porque la planta de los lugares de reunión de las logias responde a un esquema rígido característico.

La primera logia de España fue una de las primeras del mundo, fundada por el Duque de Wharton en 1728 en el Hotel las Tres Flores de Lis, que ahora estaría en plena Gran Vía. La tranquilidad le duró poco a los primeros masones, puesto que ya en 1751 fueron prohibidas sus reuniones. Aquí comienza la leyenda negra que los relaciona con el satanismo y la herejía. El ministro de Fernando V, el Marqués de la Ensenada, comienza su persecución. Esta es la época en la que se sitúa la novela de Giner, en el período de introducción y temprana represión de los masones.

Los grandes enemigos de la Logia eran los jesuitas, y fue un miembro de la Compañía de Jesús el primero que se infiltrara en la organización para denunciar a sus componentes.

La siguiente parada es el Ateneo (c/ Prado 21), un lugar de reunión muy popular entre los masones decimonónicos y hoy importante por su simbología. El objeto de nuestra atención será el techo del Salón de Actos, un precioso fresco de Antonio de Mélida de un estilo increíblemente moderno para su época. Los símbolos abundan, y todos ellos hallan su significado en el imaginario masón. Una especie de dios asexuado es centro de la composición, situado sobre una escalera de siete escalones, número mágico que se corresponde con el de la creación del mundo por parte del Gran Arquitecto del Universo. El Gran Arquitecto se encuentra dentro de una estructura compuesta por dos columnas que representan la fuerza y la belleza y coronada por un triángulo y un cenotafio (una urna para las cenizas de un muerto). En el fresco hay dioses griegos, esfinges egipcias y gárgolas góticas, revelando las múltiples influencias del pensamiento masónico, que le dan al fresco un aire ciertamente pagano...

La penúltima parada es el cementerio de San Isidro (Paseo de la Ermita del Santo s/n) un camposanto cristiano donde existe una tumba, no sólo completamente laica, sino presumiblemente masona. Es un hermoso templete de Alejandro Lasalle en el que lo primero que llama la atención es que no hay ni una sola cruz. Coronándolo hay un cenotafio como el que ya vimos en el fresco del Ateneo. A cada lado de la puertezuela hay una columna en cuyo capitel brotan unas granadas, fruto que representa la expansión de las semillas de la doctrina por el mundo. Pero el detalle que le da un aire definitivamente distinto a esta tumba, y que hace que no pueda pasar desapercibida entre tanta lápida católica, son las dos largas hojas de acacia grabadas en las jambas del edificio. La acacia es la madera en la cual se construyó el arca de Noé, material incorruptible según se cuenta. Es también uno de los más importantes símbolos masones.

Otro detalle curioso es que el fallecido es cuñado de Canalejas, también enterrado en ese cementerio. José de Canalejas no fue masón, aunque si que lo fueron muchos hombres ilustres de la Historia de España, como Sagasta, Benlliure, Espronceda o Azaña.

La última parada en el restaurante ’La Capilla de la Bolsa’ (Calle de la Bolsa 12). este modernísimo restaurante, recientemente renovado, está construido sobre la antigua ermita templaria de la Santa Cruz. En el siglo XVIII se convirtió en el lugar de reuniones de una de las primeras logias españolas. Un excusa perfecta para acabar aquí el recorrido y disfrutar de una buena comida.

Gracias a Juan Mejuto.

Fuente: http://eusebiobgc.blogspot.com

07/02/2011 09:54. Zayin #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

¡Hombres, qué crédulos!

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Eco deja claro que un embuste bien armado puede provocar consecuencias más terribles que la verdad.

El titular, aunque breve, me lo ha inspirado esta frase del filósofo francés actual Michel Onfray : "La credulidad de los hombres sobrepasa lo imaginable". Es adecuada para indicar el sentido de estas líneas dedicadas a la última novela de Umberto Eco , El cementerio de Praga .

El nombre de la rosa anticipó, en mi opinión con más fundamento, el éxito de libros actuales como los de Dan Brown , mezclando información histórica y filosófica con una trama policial, pero reconozco mi preferencia por Eco: su objetivo con Guillermo de Baskerville ponía un rayo de luz en un tiempo al que todos creíamos oscuro. Las exitosas novelas denominadas históricas, no van más allá de infundir sospechas y cierto temor a conjurados variopintos, adornados por detalles de excesos políticos o sexuales, con un final más parecido a una película del agente 007 que a otra cosa.

Cuando aún no he terminado las últimas páginas veo que Eco dice lo que los notas publicitarias repiten: que el único personaje que inventa es el protagonista que da unidad a la narración, Simonini. Pero la totalidad del libro es un muestrario de acontecimientos dramatizados con los personajes reales --y con Simonini-- donde encontramos la perspectiva de los jesuitas, de los judíos y del Vaticano, de la prensa de la época, de la masonería y de la unificación italiana, a través de un calígrafo falsificador que se adepta a todas las circunstancias.

Humberto Eco se centra en el tema en la credulidad del lector de entonces ante los folletines escandalosos (hoy su equivalente sería salir en la televisión ), y narra el éxito alcanzado por dos asuntos de relumbrón y de gran calado histórico que aparecen cíclicamente: el ocultismo y el antisemitismo. El primero se centrará en la difusión alcanzada por los libros de Leo Taxil y las exhibiciones públicas transmitiendo supuestas revelaciones de sus heterónimos Bataille o Diana Vaugham . En el caso del antisemitismo el calígrafo Simonini es, al final, el redactor del texto de un libro que tendrá --y seguirá teniendo-- muchas ediciones por narrar la madre de todas las conspiraciones, aquella en la que los judíos proyectan apoderarse del mundo en una reunión de los rabinos más importantes celebrada justamente en el cementerio de Praga. En efecto, se trata del Libro de los Protocolos de los sabios de Sión . Pero empecemos por Leo Taxil.

Leo Taxil se dedicó a la prensa anticlerical con una Vida de Jesús escandalosa , pero fue iniciado en la masonería en 1885 para retractarse al año siguiente y convertirse en un autor antimasónico, autor entre otros panfletos de Los misterios de la masonería , tildando a ésta de satanismo y de adorar a un ídolo con cabeza de macho cabrío definido como Baphomet. Este marsellés utilizó más seudónimos o heterónimos que Pessoa y su nombre real no importa demasiado. En la novela de Eco lo vemos como Léo Taxil, Doctor Bataille o Charles Hacks.

Cuando en 1897 confesó sus mentiras dando lugar a la llamada Broma de Taxil , en la que habían jugado con la credulidad del papa apoyando sus críticas a la masonería, originó un gran escándalo. Lo curioso es que muchos de los que se creyeron su conversión tras publicar verdaderas obscenidades referidas a la Virgen María y su hijo, no se creyeron que con la masonería hubiera sido igual de falsificador, mistificador o embaucador y siguen repitiendo sus disparates sobre todo en Internet. Explica bien esto Eco cuando pone en boca de un alto dignatario de la masonería francesa la condición para pagar su aportación a la publicación del panfleto antimasónico de Taxil convencido de que mientras más exagerado sería menos creíble: "Cien mil francos. Pero que trate de verdadera basura".

El éxito de la campaña llegó hasta tal punto que la que luego será Santa Teresita de Lisieux se hizo una foto disfrazada de Juana de Arco y se la envió por correo a la médium Diana Vaughan, que en realidad era la mecanógrafa de Taxil en boca de la cual éste ponía todo tipo de barbaridades.

¿Qué decir del Libro de los Protocolos de los sabios de Sión ?

Por abreviar diremos que se trata para la mayoría de los críticos de un panfleto antisemita que plagia dos obras precedentes. En particular el capítulo El cementerio judío de Praga y el consejo de representantes de las doce tribus de Israel de la novela de Hermann Goedesche , Biarritz, escrita en 1868. A Hitler le encantaba este libro, claro, y lo utilizó en sus discursos y para la educación de los alemanes. Philip Graves , periodista del Times descubrió que los protocolos copian muy de cerca un libro de 1865, también anónimo, titulado Diálogo en los infiernos entre Maquiavelo y Montesquieu .

En resumidas cuentas, Umberto Eco escribe una novela para dejar claro que sin necesidad de la guerra de Irak ni Wikileaks en el siglo XIX ya se sabía que un embuste bien armado puede provocar consecuencias más terribles que la verdad.

Fuente www.elperiodicoextremadura.com

13/02/2011 19:38. Zayin #. sin tema No hay comentarios. Comentar.


Aniversario de la Primera República

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Video del acto en reconocimiento a la Primer república española realizado por Ágora y el Espacio Masónico de España en el Cementerio Civil de Madrid, el 11 de febrero de 2011.

Pulse para ver el vídeo:

2011 Aniversario de la I República from Ágora on Vimeo.

23/02/2011 09:46. Zayin #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Catolicismo, Alba y "Educación para la Masonería"

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Entre columnas

El semanario ultracatólico Alba acaba de excretar un nuevo artículo sobre la Institución masónica bajo el título Educación para la Masonería. Una niña de aspecto repipi sostiene una tiza mientras, en la pizarra, la escuadra y el compás nos recuerdan las asechanzas del maligno, también conocido como diablo, Lucifer, demonio, Satanás, etc, sin olvidar el alias de “Pedro Botero” para consumo infantil.

Siguiendo un guión ya manido se asocia a los masones con el presidente Zapatero. Entre ambos pretenden descristianizar el orbe para implantar un “laicismo agresivo” que acarreará la perdición (presente y eterna) de los humanos.

Visiblemente escandalizados, los autores materiales del artículo aseguran que la Constitución española de 1931 consagraba una educación “única, obligatoria, laica e inspirada en los principios de solidaridad humana”. Argumentan que eso era debido a “la presencia masiva de la masonería en los cenáculos políticos”.

Muy a mi pesar, dudo mucho que aquellos avances se debieran a alguna influencia masónica. Entre otros motivos porque jamás existió una postura unánime sobre ese asunto entre los masones. Dado que la masonería propugna el debate y el pensamiento libre, lo lógico es que hubiera masones a favor y en contra. Pero esta realidad podría estropear el titular de prensa de Alba y posiblemente por ello han omitido ese detalle.

También perturba en las dehesas ultramontanas “uno de los grandes pilares del ideal masónico: la libertad de cátedra”. Desde el fondo de la caverna retumban los anatemas contra tamaña iniquidad mientras se entonan alabanzas “a la suprema voluntad de los padres a la hora de educar a los hijos”.

Pues bien, considero sagrada la libertad de cátedra mientras que la rebuznada “voluntad de los padres” me parece una inmoralidad. Nada puede resultar más egoísta y aberrante que imbuir a los menores nuestros propios prejuicios e ideas.

De hecho, considero esa práctica como una violación, una suerte de asesinato intelectual perpetrado contra miles de niños. Entiendo que lo honrado es informar al menor sobre las distintas ideologías y valores. Y él, con el paso de los años, decidirá su pensamiento bajo la luz de la razón y la libertad. Pero razón y libertad son palabras falsificadas en el diccionario católico.

Los alaridos ultramontanos también aludían a “la masonería que rechaza el dogmatismo”. Ciertamente, poco agrede más el sentir masónico que el dogmatismo. Pero eso no significa que un masón no pueda creer en dogmas. De hecho, miles de masones abrazan el cristianismo, el islam y hasta religiones más raras. El significado del “antidogmatismo masónico” es que nadie pueda imponer sus “dogmas” a un tercero y que, en cualquier caso, el masón esté dispuesto a abrir su mente y corazón a otras “verdades” que puedan parecer más sólidas y honestas. Esto, tan limpio, sano y razonable, es lo que provoca remolinos en el cenagal católico.

El resto de la diarrea integrista antimasónica se derramaba en forma de tópicos, inexactitudes, generalidades y el aullido impotente de quien ha de rellenar cuartillas para defender lo indefendible. Pero lo realmente sobrecogedor lo encontré tras el vómito antimasónico.

Así, pocas páginas después, se motejaba al erudito José Antonio Pagola de “herético” y se aplaudía la retirada de las librerías “por la autoridad competente” de su obra “Jesús. Aproximación histórica”… ¿Han preparado ya la hoguera para quemar los ejemplares? Por lo tanto, ya sabemos cómo se las gasta el catolicismo cuando algo no coincide con sus “dogmas”: hay que hacerlo desaparecer por…hereje.

Con total valentía, conviene proclamar que el catolicismo es, ante todo, un chorreo de superstición y meras leyendas. La mayoría muy poco originales, por cierto, y copiadas de cultos paganos (la Navidad, el nacimiento sobrenatural, la resurrección literal, la virginidad mariana…). Respeto a quien piense lo contrario, pero el catolicismo siempre me ha parecido una colosal parida alimentada por el miedo a la muerte y la dureza de la vida.

Ante eso, la masonería—con todos sus defectos—ha impulsado siempre la libertad religiosa, la democracia, el parlamentarismo, el librepensamiento, el valor de la ciencia, la razón y la cultura, la lucha contra la esclavitud y el racismo, la fraternidad universal de todos los seres humanos por encima de credos y dogmas rancios, la igualdad de la mujer… Por todo eso nos odian… ¡Menos mal, qué terrible sería si nos quisieran!

Gustavo Vidal Manzanares es jurista y escritor
Fuente. el plural.com y Blog de Gustavo Vidal Manzanares

23/02/2011 10:10. Zayin #. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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