Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2011.

Los masones celebran el 30 aniversario de su reinstalación en Bilbao

20110605234315-import-9637933-11.jpg

Representación de la Gran Logia

Iñaki Azkuna [Alcalde de Bilbao] recibe a una representación de la Gran Logia, que celebró su asamblea en la villa

carlos zárate - Domingo, 5 de Junio de 2011 - Actualizado a las 05:51h

Bilbao. El alcalde de Bilbao Iñaki Azkuna recibió ayer a una representación de la Logia Luz del Norte y de la Gran Logia Simbólica Española encabezada por el Gran Maestre Jordi Farrerons con motivo del treinta aniversario de la reinstalación de la masonería en Bilbao.

La visita estuvo enmarcada en la celebración de la asamblea general de la masonería que este año ha recalado en Bilbao puesto que cada año se reúnen en diferentes ciudades del Estado español.

Dentro de las visitas correspondientes a las autoridades políticas, los representantes de la Gran Logia Simbólica Española también intentaron reunirse el pasado viernes sin éxito con el lehendakari Patxi López que no pudo recibirles por problemas de agenda.

El Gran Maestre de la Gran Logia Simbólica Española, Jordi Farrerons explicó a DEIA la evolución que han sufrido los masones en el Estado español durante este tiempo tras el final del franquismo. "En España hemos sufrido durante la dictadura franquista una represión muy fuerte aunque estos treinta años la masonería se ha ido normalizando y, en este momento, se empieza a percibir como una organización filosófica que pretende buscar y crear personas librepensadoras que sean críticas", explicó Farrerons. En este sentido, Farrerons hizo hincapié en los cuarenta años de dictadura que frenaron la evolución de su organización que en estos momentos cuenta con 34 logias adscritas en todo el territorio español. "Se está avanzando, pero no al nivel de otros países europeos en los que no ha habido una interrupción histórica, aunque se está evolucionando como indica el hecho de que nos reciba el alcalde Iñaki Azkuna, lo que demuestra una libertad democrática", apuntó.

ideas y principios La masonería es una sociedad de carácter iniciático, no religioso, filantrópico, simbólico y filosófico que busca la verdad a través de la razón y fomentar el desarrollo intelectual y moral del ser humano, tal y como se describe en el artículo primero de sus principios generales.

Además de la Gran Logia Simbólica Española, en el Estado hay otras seis organizaciones masónicas: el Supremo Consejo Masónico de España, la Gran Logia Femenina de España, la Federación Española-Orden Masónica Internacional Le Droit Humain-El Derecho Humano, el Gran Oriente Ibérico, el Gran Orient de Catalunya y la Gran Logia de España. En total, en el Estado hay "entre 3.500 y 4.000 masones", según indicó Farrerons.

05/06/2011 23:43. Zayin #. España No hay comentarios. Comentar.

MASONES GALLEGOS EN NUEVA YORK

20110626135445-006d6ca-tem-p1-1.jpg

Emigrantes, gallegos y... masones

Expulsados de España por el franquismo, cientos de emigrantes gallegos encontraron en EE. UU. una tierra neutral para practicar sin estigmas el culto de la masonería. Su filiación, en un país que presume de 14 presidentes masones, ha garantizado la pervivencia de las logias iniciáticas hispánicas

Son miembros de una de las sociedades secretas más importantes de la historia. Los gallegos Antonio Lampón, José Gil y Antonio Fernández forman parte de una de las pocas logias masónicas españolas que pudieron sobrevivir a la dictadura de Franco. El motivo es que su organización se encuentra en la isla de Manhattan, en Estados Unidos, a donde llegaron como emigrantes en una época en la que cientos de exiliados huyeron en busca de una tierra neutral para esta práctica iniciática y secreta.

Afirmar que la masonería y la emigración gallega en Estados Unidos han ido de la mano puede parecer a todas luces una exageración. Sin embargo, es imposible ignorar hechos como que la mayoría de los presidentes de la Casa de Galicia en el barrio neoyorquino de Queens han pertenecido a una de las tres logias en español que siguen existiendo en la Gran Manzana. «Sin ir más lejos, ahora mismo en nuestra directiva tenemos a ocho hermanos gallegos», subraya Antonio Lampón. El dato es significativo «porque cada vez son menos los jóvenes que quieren entrar en la logia. Ser masón -explica el gallego- implica mucho sacrificio y no todos están dispuestos a asumirlo».

No era así hace cuarenta años, cuando este hombre, entonces un joven recién llegado de la parroquia de Palmeira (Ribeira), se dejó caer en el barco que lo llevó a Nueva York en busca de nuevos aires de libertad. «En aquel momento existía una gran tradición entre los emigrantes gallegos de pertenecer a logias masónicas, bien porque algunos ya lo eran en España, o bien porque otros, como yo, habían conocido tangencialmente la esencia de ser masón». Lampón la conoció por vía familiar el día que un primo suyo escapado a Francia lo llevó a una reunión en una logia. «Me quedé impresionado de la determinación y la inteligencia de aquellos hombres y, de hecho, en cuanto puse un pie en Nueva York hice dos cosas. La primera fue preguntar dónde estaba la Casa de Galicia, y la segunda, empezar a buscarme la vida para poder hacerme masón».

La historia

Una de las primeras asambleas de las que se tiene constancia en España fue fundada en 1780 por un ministro de Carlos III y bautizada con el pomposo nombre de Grande Oriente Español. No tendría que pasar mucho tiempo para que esta institución fuese perseguida por Fernando VII, a quienes muchos atribuyen el inicio del acoso. Pero, con la llegada de la Segunda República, la masonería vivió un período de esplendor, gracias, en parte, a la presencia de varios hermanos en el Gobierno de la nación. «El propio Azaña era masón y todavía existe una logia bautizada con su nombre», apunta Antonio Fernández. Tras la Guerra Civil, «los masones fueron crucificados -recuerda este adepto- y muchos salieron huyendo para escapar de la cacería de Franco».

Se calcula que, durante la campaña antimasónica que el dictador llevó a cabo en marzo de 1941, unas 12.000 personas fueron detenidas y 2.000 condenadas, algunas a penas de más de 60 años de cárcel. Para entender las fuentes en las que alimentaba Franco su odio basta recurrir a escritores como el marqués de Valdelomar, quien en su libro La Masonería y el Estado (1974) dejó escrito: «Son los masones dueños de una inteligencia satánica (?) y responsables de una de las mayores desgracias de nuestro tiempo como es la Declaración Universal de los Derechos Humanos, fruto de una organización que es ahora mismo el brazo político masón: las Naciones Unidas».

Más de 35 años después de que estas palabras fueran impresas, pertenecer a una logia sigue siendo motivo de vergüenza en España. Los masones «siguen escondidos, porque el daño que hizo el franquismo todavía no ha sido reparado», afirma Lampón. «Yo en Galicia nunca oculto mi condición de masón, pero me consta que hermanos de la logia coruñesa El Renacimiento, nada más terminar la reunión, se sacan los mandiles propios de nuestra orden para que nadie los reconozca».

Y es que, si bien la masonería dejó de ser delito en España en 1979, muchos estigmas permanecen aferrados a la memoria colectiva, en parte por el secretismo que sigue rodeando a la institución. «Como todas las sociedades, también la masonería tiene secretos, pero cada vez son menos», asegura José Gil. El progreso es inevitable. «Para que te hagas una idea -continúa este hermano-, antes todos los documentos tenían que ponerse por escrito. Ahora muchos masones ya participamos en Internet».

Fuente: la voz de Galicia

26/06/2011 13:55. Zayin #. España Hay 1 comentario.


Andrés Cassard, fundador de la logia de los gallegos

20110626140349-cassard.jpg

 

Fundada en el siglo XIX por siete miembros honorarios, la logia de La Fraternidad, o de los gallegos, como todavía la conocen algunos, nació en 1855 en la ciudad de Nueva York para permitir que los masones de lengua hispana pudieran utilizar su idioma en las asambleas. La leyenda ha edulcorado sus orígenes y todavía es común leer que, entre los fundadores de esta primera logia hispana en Manhattan, se encontraban varios gallegos escapados de España. Pero la mayoría de los historiadores que han estudiado el tema atribuyen la fundación de la sociedad a un personaje cubano americano de abuelos franceses llamado Andrés Cassard.

Nacido en Santiago de Cuba en 1823, cuando la isla todavía era colonia española, Cassard fue, como muchos jóvenes de su generación, uno de los propulsores del nacionalismo cubano que habría de germinar décadas después en la guerra de Independencia. Pero a él su compromiso le valió el destierro y en 1847, con 24 años, pisó suelo estadounidense en calidad de exiliado.

La violación del secreto

Tras pasar una breve temporada en Manhattan, en la que entró en contacto con varias asambleas masónicas, el activista cubano pronto se dio cuenta de la importancia de crear una logia para la comunidad hispana, entre la que gozaba de un enorme respeto. Pero en su intento por normalizar y hacer más sencilla la práctica de esta creencia, Andrés Cassard cometió un error capital: escribió un tratado en el que desvelaba algunos de los símbolos y señas secretas de los masones, algo que casi le cuesta la expulsión de la organización a la que pertenecía.

Tras conseguir ser aceptado de nuevo por sus hermanos, el creador de la logia de La Fraternidad se dedicaría a defender los principios masónicos entre los españoles residentes en Nueva York hasta el día de su muerte, el 3 de febrero de 1894.

DE LA INDEPENDENCIA AL MANDIL. Cassard fue desterrado de Cuba por alentar la independencia y en 1847 llegó a Nueva York.

Fuente: lavozdegalicia.es

26/06/2011 14:04. Zayin #. Sociedad Hay 2 comentarios.

Libro: JOVES ESCOLTES I FRANCMAÇONS ADULTS

20110626142058-978-84-89841-40.jpg

Mohedano, Fabian/Pont, Joan-F.

Editorial El Clavell

col·lecció Acàcia

ISBN 978-84-89841-40-6

136 pàgines

Publicat 28/02/2007

15x22,5 cm.

Català

Recuperar la memoria histórica no se relaciona sólo con el recuerdo y la reivindicación de los luchadores antifascistas durante la guerra y la posterior dictadura, sino que va más allá. Se relaciona también, y fundamentalmente, con la cultura y los valores. Y es aquí donde quizás hemos avanzado menos. El fascismo pretendía poner fin a la cultura, quemando libros, incluso gritaba "¡Viva la muerte! ¡Muera la inteligencia!". El libro que tenéis en las manos es también un producto de la recuperación de la memoria de la vida, la inteligencia y la cultura. Este es un libro simbólicamente importante porque, o bien recuperamos ideas, reflexiones y valores de antes de la dictadura, o bien simplemente abrimos nuevos caminos que nunca se habían huella en la historia de Cataluña. Jordi Serrano

26/06/2011 14:21. Zayin #. Bibliografía No hay comentarios. Comentar.


Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris